Grayscale destaca 15 protocolos cripto con ingresos récord que cotizan a múltiplos bajos antes de la CLARITY Act

La gestora Grayscale identifica 15 aplicaciones blockchain cuyos tokens cotizan a múltiplos de ganancias ínfimos a pesar de generar cientos de millones en ingresos anuales. El avance de la CLARITY Act podría ser el catalizador que desbloquee su valor, según la firma.

Grayscale, la gestora de activos digitales, ha puesto el foco en un grupo de 15 protocolos cripto que facturan cientos de millones de dólares al año pero cuyos tokens cotizan a múltiplos sorprendentemente bajos. Hyperliquid lidera la tabla con 871 millones de ingresos, seguido de Pump.fun con 459, y varios de ellos apenas se pagan a una vez sus ganancias anuales. El informe, firmado por el jefe de investigación Zach Pandl, sugiere que la posible aprobación de la CLARITY Act podría destapar el valor de estas aplicaciones.

Ingresos récord y múltiplos de un solo dígito

El ranking de Grayscale analiza los ingresos generados por el protocolo en los últimos doce meses. Hyperliquid (HYPE), plataforma de derivados descentralizados, encabeza con 871 millones de dólares, una cifra comparable a los márgenes de algunos bancos de inversión. Le sigue Pump.fun (PUMP) con 459 millones, y en los puestos inferiores aparecen protocolos financieros como PancakeSwap (CAKE), Meteora (MET) o Collector Crypt (CARDS), cuyos tokens cotizan a aproximadamente 1 vez sus ingresos anuales. Para ponerlo en contexto: en renta variable, un múltiplo de ese calibre suele interpretarse como una oportunidad o como una señal de riesgo muy elevado.

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En conversación con medios cripto, Pandl destacó que la mayoría de estas aplicaciones presentan gastos operativos reducidos, por lo que el flujo de caja real es incluso más generoso de lo que sugieren los ingresos brutos. “Muchas aplicaciones blockchain que generan ingresos ahora parecen tener una valoración atractiva desde una perspectiva fundamental. De hecho, la mayoría del top 15 de aplicaciones on-chain por ingresos de protocolo —incluyendo Hyperliquid— actualmente cotizan con múltiplos atractivos de ingresos de los últimos 12 meses, muchos de ellos de un solo dígito”, explicó.

La CLARITY Act: el posible revulsivo regulatorio

El catalizador que, según Grayscale, podría cambiar la fotografía es la CLARITY Act, un proyecto de ley estadounidense que aspira a establecer normas claras para los activos digitales y fomentar las finanzas on-chain. La Cámara de Representantes lo aprobó en julio de 2025, y en mayo de 2026 el Comité Bancario del Senado lo avanzó con un ajustado 15 a 9. La senadora Cynthia Lummis, una de sus impulsoras, confirmó a finales de junio que las negociaciones han sido muy intensas y que el texto final podría publicarse antes del 4 de julio.

Pese a los avances, la ley sigue enfrentando obstáculos. Las diferencias entre bancos y actores cripto sobre las stablecoins se resolvieron en parte, pero ahora los desacuerdos se centran en el lenguaje ético y en las protecciones a desarrolladores recogidas en la Sección 604. Que el último borrador consiga un equilibrio suficiente para superar la votación en el pleno del Senado está lejos de ser seguro.

El mercado está valorando estos protocolos como si el riesgo regulatorio no fuera a disiparse nunca. Si la CLARITY Act avanza, esa percepción podría cambiar de golpe.

Una oportunidad que exige cautela

En ciclos anteriores, los proyectos con ingresos elevados no siempre premiaron a sus tenedores. La fiebre DeFi de 2020 dejó tokens con fundamentos sólidos que, sin embargo, se desplomaron cuando la liquidez menguó. Hoy, el entorno macro y la presión regulatoria añaden capas de incertidumbre. Además, varios de los protocolos de la lista concentran un porcentaje alto de sus tokens en manos del equipo fundador, lo que puede distorsionar las métricas de valoración.

Grayscale, con un ojo en los inversores institucionales, ve en los múltiplos bajos una ventana de entrada atractiva siempre que el marco legal avance. Pero conviene recordar que el mercado de criptoactivos sigue siendo joven y volátil, y que los ingresos pasados no garantizan retornos futuros. En concreto CLARITY Act no es una bala mágica: su simple aprobación no multiplicará los beneficios de cada protocolo si no crece la adopción real.

La próxima cita clave es ese 4 de julio. Si el borrador final convence, el verano podría traer un reajuste de valoraciones en el sector cripto que muchos llevan meses esperando. Hasta entonces, la prudencia es la única guía con fundamento.


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