He pasado la mañana revisando los nuevos precios que Apple ha colgado en su web estadounidense y la factura que el boom de la inteligencia artificial está pasando al consumidor ya es tangible. La compañía de Cupertino ha subido entre 30 y 300 dólares sus MacBooks, iPads y el Apple TV, un movimiento que dispara todas las alarmas en el sector de la electrónica de consumo y que tiene un único origen: la voracidad de los centros de datos asiáticos por los chips de memoria.
Los nuevos precios: MacBook Pro, iPad Air y Apple TV
El ajuste ha sido quirúrgico y Apple ha decidido cargar el coste sobre tres categorías concretas, dejando intacto —por ahora— el iPhone, su principal fuente de ingresos. Las nuevas etiquetas ya están visibles en la tienda online de Estados Unidos:
- MacBook Pro de 14 pulgadas: de 1.700 a 2.000 dólares, un incremento del 17,6% que supone 300 dólares extra para el modelo de entrada.
- iPad Air: de 600 a 750 dólares, un 25% más que lo encarece en 150 dólares.
- Apple TV: de 130 a 200 dólares, la subida proporcionalmente más agresiva, del 53,8%.
Las acciones de Apple reaccionaron con una caída superior al 4,7% en la sesión bursátil del jueves, un castigo que demuestra que ni siquiera la compañía más valiosa del planeta es inmune a la tormenta de los semiconductores. Tim Cook llevaba semanas advirtiéndolo y, tras varios trimestres absorbiendo los incrementos de costes, la firma ha decidido que no puede proteger más sus márgenes.
El tsunami de la IA sobre el mercado de memoria
Lo que está ocurriendo en el subsuelo de la cadena de suministro es una concentración de demanda sin precedentes. Los chips de memoria DRAM y NAND, presentes en cualquier dispositivo electrónico, han aumentado de precio a un ritmo mínimo del 50% trimestral desde finales de 2025, según los datos que manejan los fabricantes. La razón: los grandes centros de datos de inteligencia artificial en Asia —y en particular en Corea del Sur y Taiwán— han absorbido prácticamente toda la producción de memoria de alto ancho de banda (HBM) que hasta hace poco coexistía con la destinada al consumo. Samsung Electronics y SK Hynix, que juntas controlan más del 70% del suministro mundial de DRAM, han volcado sus líneas en satisfacer a Nvidia y otros gigantes del cloud, dejando al mercado de PC, tabletas y streamers sin capacidad sobrante.
«La rápida expansión de los centros de datos de IA ha creado una demanda extraordinaria de memoria y almacenamiento. Nunca hemos visto un aumento de precios de los componentes tan grande y tan rápido.» — Portavoz de Apple, comunicado recogido por AFP, 26 de junio de 2026
Este desequilibrio ha llevado a que Apple, que en el último ejercicio fiscal facturó 416.000 millones de dólares, haya calificado el fenómeno como una “inundación centenaria”. Cook, en una entrevista reciente con The Wall Street Journal, fue aún más gráfico: “Hay menos suministro en un momento en que los consumidores quieren dispositivos y los fabricantes de memoria están repercutiendo enormes aumentos de precios”. La declaración no es retórica: es la confirmación de que la era de la IA generativa está encareciendo los componentes más básicos y obligando a una industria acostumbrada a costes decrecientes a aceptar una nueva realidad inflacionaria.
«Hay menos suministro en un momento en que los consumidores quieren dispositivos y los fabricantes de memoria están repercutiendo enormes aumentos de precios. Es una inundación centenaria.» — Tim Cook, CEO de Apple, en The Wall Street Journal, junio de 2026
Como analista que sigue la electrónica de consumo desde la cadena de suministro asiática, lo que más me inquieta es la rapidez con la que el coste de la memoria ha pasado de ser un viento de cola deflacionario a la mayor amenaza para los márgenes de las big tech. La transición de CEO en Apple añade una capa extra de incertidumbre: John Ternus tomará el relevo el 1 de septiembre de 2026, apenas unos días antes de la presentación de la nueva generación de iPhones. Si el precio de la RAM sigue escalando, la decisión de subir —o no— el terminal estrella será la primera prueba de fuego para el sucesor de Cook.
🌐 El efecto dominó en Occidente
El impacto para el consumidor europeo y español es inmediato. Apple normalmente replica los incrementos en dólares en los precios en euros, por lo que el MacBook Pro de 14 pulgadas, que hasta ahora partía de unos 1.800 euros, podría rozar los 2.100 euros tras el ajuste. El iPad Air saltaría de 630 a cerca de 790 euros, encareciendo una categoría de producto clave para el segmento educativo y profesional. Más allá de Apple, el mensaje que llega desde las fábricas coreanas es preocupante para la inflación de la eurozona: si el coste de los chips de memoria se mantiene elevado durante varios trimestres, otros fabricantes —Dell, HP, Lenovo— se verán forzados a seguir el mismo camino, filtrando presión de precios a los bienes tecnológicos que componen una parte creciente del índice de precios al consumo. Para el Banco Central Europeo, que sigue pendiente de los bienes duraderos para consolidar la senda desinflacionaria, un encarecimiento de la electrónica de consumo podría retrasar el alivio que espera obtener en los próximos meses. De momento, la factura de la IA ha llegado a las tiendas y el iPhone, que hasta ahora se libraba, es el siguiente en la lista.




