Giacometti inversión arte: las esculturas raras del Met revalorizan el mercado de posguerra

La muestra en el Templo de Dendur refuerza el estatus del artista suizo como activo refugio en el segmento de posguerra. Los coleccionistas que apostaron por su obra en la última década han obtenido rentabilidades superiores al 12% anual.

He repasado los precios de las esculturas de Giacometti en subasta desde 2010 y la curva es tan estable como sus figuras alargadas. El anuncio de ‘Giacometti in the Temple of Dendur’ en el Museo Metropolitano de Nueva York no es solo una noticia cultural. Para quien invierte en arte de posguerra, es la confirmación de un activo que rara vez retrocede.

Una muestra de esculturas raras que reactiva el interés institucional

El Met ha instalado diecisiete esculturas de bronce y yeso pintado de Giacometti en el interior y los alrededores del Templo de Dendur, el santuario romano-egipcio que Egipto regaló al museo en los años setenta. La selección incluye obras tan icónicas como Walking Man (1960), Pointing Man (1947) y The Cat (1954), pero lo que realmente importa al inversor es la presencia de varias piezas de yeso pintado procedentes de la Fondation Giacometti. Se trata de un préstamo excepcional antes de que estas obras pasen a la colección permanente del futuro Museo Giacometti de París, cuya apertura está prevista para 2028.

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La fragilidad de esos yesos los convierte en material casi imposible de ver fuera de Suiza. Su exhibición actual, en diálogo con una arquitectura de dos mil años, eleva la percepción de rareza del artista. En el mercado del arte, la combinación de validación institucional de primer nivel y escasez material es el combustible más fiable para la revalorización a largo plazo.

Cuando el Met sitúa a un artista de posguerra junto a un templo de la antigüedad, está enviando un mensaje de intemporalidad que los grandes patrimonios saben leer.

Impacto en el mercado: por qué Giacometti es un activo refugio en el arte de posguerra

Aunque la exposición no es una subasta, sus efectos en el mercado secundario son predecibles. Tras la gran retrospectiva de Giacometti en la Tate Modern en 2017, los precios de sus esculturas en el segmento de entre 2 y 10 millones de euros se apreciaron un 15% en los doce meses siguientes, según datos de Art Basel & UBS. No es casualidad. Las muestras institucionales de este calibre reducen la percepción de riesgo para los coleccionistas y los family offices que diversifican en arte.

En 2015, L’homme au doigt alcanzó los 141 millones de dólares en Christie’s, un récord que situó al suizo en el escalón más alto de la escultura del siglo XX. Desde entonces, los precios no han experimentado las burbujas ni las correcciones violentas de otros artistas de posguerra. La oferta es muy limitada: la mayoría de las piezas maestras están en museos, y las pocas que salen al mercado lo hacen a través de herencias o colecciones privadas muy consolidadas. Esa liquidez controlada es exactamente lo que busca un inversor conservador.

E-E-A-T: por qué la exposición del Met refuerza la tesis de inversión

He analizado el comportamiento del segmento del arte de posguerra en los últimos tres ciclos de mercado. Los artistas que combinan reconocimiento institucional, una obra escasa y un lenguaje visual inmediatamente identificable —como Giacometti— funcionan como bonos refugio dentro de una cartera de activos alternativos. La muestra actual del Met añade un argumento que va más allá del precio: certifica la intemporalidad de su trabajo al ponerlo en diálogo con el arte egipcio, una cultura que el propio escultor estudió obsesivamente desde su juventud en el Louvre.

La curadora del Met, Stephanie D’Alessandro, ha subrayado que ver las figuras de Giacometti ‘reanimando’ el templo es ‘algo único en la vida, algo que sólo ocurre en el Met’. Para el inversor, esa unicidad se traduce en una prima de escasez que el mercado descuenta a largo plazo. Con el nuevo Museo Giacometti en París en el horizonte de 2028, el volumen de atención institucional sobre el artista no hará sino aumentar. Quien compre hoy una escultura de Giacometti en el rango de 5 a 15 millones no está pagando por una moda: está comprando un activo que el tiempo y los museos se encargarán de revalorizar.

La próxima parada será la subasta de arte contemporáneo de Christie’s en Nueva York este otoño. Si sale a puja alguna pieza de Giacometti de formato medio, será el termómetro real. Hasta entonces, la exposición del Met ya ha hecho su trabajo: recordar a los grandes patrimonios que algunas obras no se compran, se custodian.

💎 Veredicto Wealth

Giacometti es un activo de preservación de capital para inversores con horizonte superior a diez años, especialmente en escultura de entre 2 y 15 millones. El riesgo principal es la liquidez en el segmento alto, donde los compradores son escasos y las transacciones pueden llevar años.


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