Kutxi Romero lanza su figura de colección ‘Inmortales’ limitada a 300 unidades

La pieza, de 38 centímetros y pintada a mano, inaugura una línea de figuras a escala 1:6 dedicada a los grandes nombres del rock español. Solo se fabricarán 300 unidades con certificado de autenticidad.

Kutxi Romero, la voz de Marea, se convierte en el primer músico español en tener una figura de colección de alto nivel. La colección Inmortales, presentada este lunes, arranca con una pieza a escala 1:6 de 38 centímetros de altura pintada a mano y limitada a 300 unidades, que saldrá a la venta en preventa hoy, 9 de junio, a las 14:00 en la tienda online de El Dromedario Records.

No es la típica figura de merchandising. Cada una de las 300 copias irá firmada y numerada a mano por el propio artista, con certificado de autenticidad y un embalaje rígido de diseño exclusivo. La producción, a cargo del escultor David Barruz, apuesta por la resina pintada unidad por unidad, un proceso que eleva el peso de la figura hasta los 6 kilos y dispara los plazos de entrega: quien reserve hoy recibirá su pedido en noviembre.

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No es solo un muñeco: es la primera vez que un rostro del rock español se convierte en una estatua de colección de alto nivel, con una tirada tan reducida que casi garantiza su revalorización.

Los detalles de la figura: 38 centímetros, pintura a mano y firma de Kutxi

Las dimensiones hablan: 38 cm de alto, 18,5 cm de ancho y 18,5 cm de fondo. La figura reproduce al vocalista de Marea en una pose dinámica, con el nivel de detalle que permite la escala 1:6. La caja rígida y el interior de espuma negra protegen una pieza pensada para expositores, no para cajones. Cada unidad incluye un certificado de autenticidad con el sello de «Figuras Inmortales», que será la puerta de entrada a una línea completa: tras Kutxi Romero, otros nombres del rock nacional tendrán su propia versión.

El lanzamiento se apoya en un vídeo promocional en el que el propio Kutxi bromea con el origen de la colección y con el diseñador Iosu Berriobeña. La preventa, exclusiva a través de la tienda de El Dromedario Records, no tendrá reposición: 300 unidades y punto. Ni segundas tiradas, ni reediciones. La estrategia es transparente: crear escasez desde el primer día.

Preventa a las 14:00, entrega en noviembre y el factor paciencia

El plazo de cinco meses entre compra y recepción es inusual en el coleccionismo de masas, pero tiene una explicación industrial. Cada figura se pinta a mano y requiere un curado específico de la resina. El propio Kutxi Romero lo admite en la presentación: «Hay que estar vivo para pillar una, pero armado de paciencia para esperarla». Es una declaración de principios: Inmortales no compite con Funko Pop ni con las figuras de vinilo de tiro rápido; apunta al segmento de coleccionistas que valoran la artesanía y la exclusividad.

Marea figura colección

El pulso entre oferta limitada y demanda de nicho será la primera prueba para El Dromedario Records como canal de venta de productos físicos de alto valor. Si las 300 unidades vuelan en minutos, el discurso de la «tirada única» quedará validado y allanará el camino para las siguientes entregas de la colección.

El coleccionismo de rock como negocio: de las camisetas a las estatuas de autor

La decisión de Kutxi Romero y El Dromedario Records de apostar por una figura de gran formato rompe el molde del merchandising tradicional. Hasta ahora, el rock español se movía en camisetas, pósteres y, como mucho, algún vinilo firmado. Las figuras de colección eran territorio casi exclusivo de artistas anglosajones o sagas como Kiss. Este lanzamiento demuestra que hay mercado para productos de gama alta vinculados a la cultura musical en castellano.

El dato de las 300 unidades es clave. Con un precio que aún no se ha revelado pero que, por el tamaño y los acabados, se situará por encima de los 150 euros, y con la firma manuscrita de Kutxi, cada pieza entra en la categoría de bien de consumo aspiracional. El riesgo es doble: por un lado, que la demanda no responda y queden unidades en stock; por otro, que el éxito empuje a una segunda tirada encubierta y diluya el valor de la primera edición. Nada de eso ocurrirá si se cumple lo prometido: 300 copias, numeración a mano y fin de la producción. Es una jugada de ajedrez para construir una marca de coleccionismo nacional.


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