Atapuerca halla 25 nuevos fósiles de Homo antecessor junto a osos, hienas y neandertales

La campaña 48 excava el subnivel TD6-2 de Gran Dolina y descubre restos dentales y óseos que incluyen a individuos adultos de 20 a 26 años. El hallazgo pone en jaque la hipótesis del canibalismo como ataque a jóvenes de grupos rivales.

No entraban en los planes. Apenas habían empezado a levantar la capa del subnivel TD6-2 de Gran Dolina cuando las herramientas de piedra y los restos de fauna empezaron a aparecer. Después afloraron 25 fósiles humanos —dientes, vértebras, huesos de manos y pies, un cúbito casi completo y fragmentos de húmero y tibia—. Pertenecen a Homo antecessor, la especie que hace 850.000 años habitó la sierra de Atapuerca. Con ellos, el catálogo de esta enigmática población supera ya las dos centenas de piezas.

La campaña de excavación número 48, que movilizó a más de 200 investigadores en diez yacimientos distintos de la sierra burgalesa, ha sido la más fructífera de los últimos años. Pero el verdadero impacto de estos huesos no está en la cantidad, sino en lo que obligan a repensar.

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Adultos en el menú: la sorpresa que tumba la hipótesis tradicional

Desde que en los años 90 se identificaran los primeros fósiles de Homo antecessor en TD6, una idea dominó los debates: las víctimas del canibalismo eran siempre niños y adolescentes. Los huesos aparecían fracturados de forma intencionada, con marcas de corte y mordeduras humanas, típicas de una práctica de descarnado y consumo. «Eran todos muy jóvenes; el mayor rondaba los 17 años», recuerdan los investigadores. Eso llevó a formular la hipótesis del conflicto entre grupos: un grupo rival atacaba y devoraba a los jóvenes del otro.

Esta campaña ha tirado ese escenario por tierra. Los tres dientes recuperados en 2024 y los demás restos de 2026 muestran la presencia de varios adultos de entre 20 y 26 años. El número de individuos pasa de 8 a un rango de 12 a 15, y los adultos ahora son una parte sustancial.

«Nos obliga a replantearnos muchas cosas», señalan desde el equipo de Atapuerca. Si el canibalismo no discriminaba por edad, la hipótesis de la guerra entre bandas pierde fuerza. Ahora se abre paso la posibilidad de que fuese una conducta más generalizada, tal vez cultural, tal vez ligada a rituales o a una estrategia de aprovechamiento de recursos en un ambiente duro.

El subnivel TD6-2 ha entregado, además de los huesos humanos, las herramientas de sílex, cuarcita, caliza y arenisca con las que se descuartizaban las presas, y restos de los animales que cazaban: ciervos, caballos, bisontes y rinocerontes. Todo apunta a un campamento donde se procesaba la carne después de las batidas.

excavaciones Atapuerca 2026

El subnivel TD6-2 ha entregado, además de los huesos humanos, las herramientas de sílex, cuarcita, caliza y arenisca con las que se descuartizaban las presas, y restos de los animales que cazaban: ciervos, caballos, bisontes y rinocerontes. Todo apunta a un campamento donde se procesaba la carne después de las batidas.

Cada hueso fracturado a conciencia, cada mordisco humano sobre una costilla, añade un capítulo oscuro a la biografía de Homo antecessor y nos obliga a pensar más allá del conflicto entre grupos.

La sierra habitada: osos, hienas y neandertales en el mismo paisaje

Atapuerca no es solo Homo antecessor. La campaña ha confirmado que la sierra fue un imán para la vida durante cientos de miles de años. En el yacimiento de Penal, herramientas líticas emparentadas con las de TD6 evidencian que el nivel de ocupación es mucho más extenso de lo que se creía. En los niveles TD3 y TD4 de Gran Dolina aparecieron zarpazos de dos especies de osos que merodearon la zona hace un millón de años.

En la Sima del Elefante, el lugar que atesora las industrias líticas más antiguas de Europa (más de 1,3 millones de años), los arqueólogos recuperaron este verano un esqueleto casi completo de lince, un hallazgo excepcional. Galería, por su parte, volvió a funcionar como “despensa” de bisontes y caballos hace 300.000 años, con un bifaz de cuarcita como joya de la colección. En Cueva Fantasma y Galería de las Estatuas quedó la firma de los neandertales, que compartieron espacio —y en el primer caso, letrina— con hienas, según delatan los coprolitos.

Por primera vez, en la Cueva de El Mirador se ha llegado a estratos del Paleolítico superior, una ventana a los últimos cazadores-recolectores que apenas estaba representada en la sierra. La fecha exacta está por precisar, pero el equipo ya trabaja en ello.

Lo que estos huesos nos cuentan de nosotros mismos

Atapuerca es una máquina del tiempo. Cada vez que un fósil humano sale de sus sedimentos, no solo suma una pieza al puzle de nuestra evolución, sino que echa por tierra certezas y obliga a formular nuevas preguntas. Los 25 nuevos restos de Homo antecessor son un ejemplo paradigmático.

La hipótesis del canibalismo intergrupal había sido aceptada durante casi tres décadas porque encajaba con un modelo de homininos territoriales y agresivos. Pero la ciencia no se casa con las ideas: cuando los datos dicen otra cosa, toca revisarlas. Ahora, con adultos en el menú, se abre un abanico de interpretaciones. ¿Era el canibalismo una práctica funeraria? ¿Una estrategia de supervivencia en épocas de escasez? ¿O tal vez un acto ritual que integraba a todos los miembros del grupo, jóvenes y viejos?

El hecho de que las marcas de corte y las mordeduras estén presentes también en los adultos descarta que se tratara de un ataque sorpresa limitado a los más débiles. Más bien, parece que el grupo entero —o al menos una parte amplia— fue procesado de la misma manera. Esto obliga a considerar que el canibalismo pudo estar integrado en la vida cotidiana de Homo antecessor, quizá no como excepción, sino como una pauta cultural.

No obstante, el equipo es prudente. Los nuevos fósiles están aún en fase de estudio y los análisis tafonómicos (que determinan si las marcas se produjeron antes o después de la muerte) serán cruciales para confirmar que el canibalismo fue el destino final de estos individuos. «Vamos a estudiarlos con todo detalle en los próximos meses», señalan los responsables.

La campaña de 2027 ya asoma en el horizonte y promete seguir excavando el subnivel TD6-2. Lo que emerja entonces podría terminar de aclarar —o complicar— la biografía de esta especie que, hace 850.000 años, miró a sus semejantes y decidió convertirlos en comida.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: 25 nuevos fósiles de Homo antecessor (dientes, vértebras, huesos de manos y pies, un cúbito casi completo y fragmentos de húmero y tibia), que elevan a más de 200 el total de restos de esta especie. Además, los restos incluyen por primera vez a varios adultos de 20-26 años.
  • Dónde: Subnivel TD6-2 del yacimiento de Gran Dolina, sierra de Atapuerca (Burgos).
  • Institución responsable: Equipo de Investigación de Atapuerca (más de 200 arqueólogos de diversas universidades e instituciones, coordinados por el IPHES y el CENIEH, entre otros).
  • Cuándo: Campaña de excavación número 48, desarrollada entre el 21 de junio y el 22 de julio de 2026.
  • Impacto a futuro: La presencia de adultos desmonta la hipótesis del canibalismo como ataque intergrupal y obliga a replantear el significado de esta práctica. Las próximas excavaciones, previstas para 2027, ampliarán la zona de TD6-2 y podrían aportar nuevas claves.

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