El telescopio espacial Hubble ha fotografiado una galaxia espiral que parece partida por la mitad. No por una explosión, sino por un largo historial de desgarros cósmicos. Se llama NGC 4654, vive en el cúmulo de Virgo a 72 millones de años luz y su rasgo más inquietante es una asimetría difícil de explicar: uno de sus brazos rebosa estrellas jóvenes y gas brillante; el otro está casi despoblado, como si la galaxia hubiese olvidado construir ese lado.
NGC 4654, la galaxia asimétrica que desconcierta a los astrónomos
La imagen, captada por la cámara WFC3 del Hubble y difundida por la NASA y la ESA el 24 de julio de 2026, muestra a NGC 4654 con un borde nítido y redondeado en uno de sus extremos, mientras que del costado opuesto se escapa una larga cola de gas que ni siquiera entra en el campo visual. Esa cola es la cicatriz de un proceso conocido como presión de ariete: la fuerza que sufre la galaxia al atravesar el gas caliente que llena el espacio entre las galaxias del cúmulo.
NGC 4654 se mueve a tal velocidad que barre y embiste ese medio intracumular . La fricción comprime el borde delantero de la galaxia y arrastra el gas hacia atrás, creando la cola alargada. Pero lo más extraño no es la cola de gas —eso ya se había visto en otras galaxias del cúmulo—, sino que la distribución de las estrellas también es marcadamente desigual. El brazo espiral que avanza por delante está repleto de estrellas y nubes de gas, mientras que el brazo opuesto apenas contiene población estelar.
La presión de ariete y un encuentro gravitatorio hace 500 millones de años
La presión de ariete por sí sola no basta para explicar un desequilibrio tan acusado. Los astrónomos, con los datos de los programas de observación #15654 y #17502, han reconstruido la historia probable: NGC 4654 tuvo un roce gravitatorio con la cercana NGC 4639. Aunque hoy ambas galaxias están separadas, hace unos 500 millones de años se cruzaron a poca distancia. Aquel encuentro desgarró una porción del gas de NGC 4654 y limitó la formación de estrellas en uno de sus brazos, dejando la espiral ladeada y coja.
Pensemos en la presión de ariete como el viento que nos golpea cuando sacamos la mano por la ventanilla de un coche a gran velocidad. La galaxia es la mano; el gas intracumular, el aire; y la estela que queda atrás es el gas y el polvo que no han podido mantenerse pegados al disco galáctico. Pero aquí, además, esa mano ya venía magullada de un choque anterior. No es un problema de viento, sino de viento y memoria.
La galaxia perdió el brazo estelar hace 500 millones de años, pero sigue pariendo estrellas a un ritmo similar al del Sol.
Formación estelar a contracorriente y lo que revela sobre los cúmulos galácticos
Lo que más me fascina de NGC 4654 es que, pese a estar siendo despojada de su gas frío —la materia prima para fabricar estrellas—, aún forma casi dos masas solares de estrellas cada año, una tasa comparable a la de otras galaxias de tamaño similar. Los burbujeos rosados que salpican la imagen del Hubble, desde el brazo delantero hasta el disco exterior, son precisamente las guarderías estelares donde brillan las estrellas recién nacidas. Es la demostración de que una galaxia puede estar herida y, al mismo tiempo, seguir viva.
Este hallazgo es relevante para entender cómo envejecen las galaxias en los cúmulos. Muchas galaxias que sufren presión de ariete acaban perdiendo su gas y apagando su formación estelar, convirtiéndose en objetos rojos y muertos. Pero NGC 4654 se resiste. Los modelos actuales de evolución galáctica deberán tener en cuenta que los episodios de interacción gravitatoria pueden reavivar o redistribuir el gas de manera no lineal, alargando la vida fértil de una espiral más de lo esperado.
Los datos proceden del proyecto PHANGS-HST, que observa docenas de galaxias espirales cercanas para vincular el movimiento del gas con los brotes de formación estelar. El equipo responsable, liderado por D. Thilker y J. Lee, busca responder a preguntas más amplias: ¿dónde y cuándo colapsa el gas para formar estrellas?, ¿qué efecto tienen esas nuevas estrellas sobre el gas que las rodea? NGC 4654 es una pieza más, pero una pieza que susurra una verdad incómoda: las galaxias no sobreviven intactas en los cúmulos, pero algunas se apagan mucho más despacio de lo que creíamos.
No hay una segunda imagen que confirme de manera independiente cada detalle de esta historia; las conclusiones se basan en simulaciones y en la comparación con otras galaxias del cúmulo de Virgo. El retrato no está cerrado: los astrónomos esperan ahora estudiar la distribución de la materia oscura en la vecindad de NGC 4654 para ver si también jugó un papel. Mientras tanto, la instantánea del Hubble nos recuerda que incluso un universo ordenado por la gravedad está lleno de cicatrices y de formas que no deberían existir, pero existen.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: La galaxia espiral intermedia NGC 4654 presenta una asimetría extrema, con un brazo rico en estrellas y otro casi vacío, captada por el telescopio Hubble.
- Dónde: Constelación de Virgo, en el cúmulo de Virgo, a 72 millones de años luz de la Tierra.
- Institución responsable: NASA/ESA, con datos del proyecto PHANGS-HST (programas #15654 y #17502).
- Cuándo: Imagen publicada el 24 de julio de 2026; el fenómeno de presión de ariete y el encuentro con NGC 4639 ocurrieron hace unos 500 millones de años.
- Impacto a futuro: Ayuda a entender cómo las galaxias sobreviven y forman estrellas dentro de cúmulos violentos, desafiando la idea de un apagado rápido.




