Guerra Ucrania negociaciones: Ucrania gana terreno diplomático ante estancamiento bélico

Mientras el frente terrestre sigue congelado, el jefe de la oficina del ‘New York Times’ detalla cómo los drones ucranianos y la diplomacia con el entorno de Trump reconfiguran el tablero de una negociación decisiva.

Si algo ha quedado claro en las últimas semanas es que la guerra en Ucrania ha entrado en una nueva fase. El estancamiento en el frente terrestre ha dado paso a una guerra aérea de largo alcance y a un tablero diplomático que se mueve con rapidez. Andrew Cremer, jefe de la oficina del New York Times, acaba de ofrecer un análisis en Bloomberg Television que merece ser diseccionado.

He escuchado con atención sus palabras. Cremer recordó que las conversaciones de paz ya estaban estancadas incluso antes de que estallara el conflicto con Irán, y que el verdadero avance sigue sin llegar. La reunión prevista para la próxima semana en Washington podría ser un punto de inflexión, aunque el escollo principal sigue siendo el mismo que en febrero.

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El estancamiento en el Donbás y las negociaciones frustradas

El punto central de bloqueo es el control de la región del Donbás, en el este de Ucrania. El Kremlin ha insistido en que no detendrá la lucha hasta controlar por completo este territorio. Pero Ucrania no puede ceder; las dos posturas son irreconciliables. Según Cremer, ni Moscú ni Kiev han aceptado una fórmula de control político compartido de la zona aún bajo soberanía ucraniana.

Mientras tanto, el frente apenas se ha movido en meses. La predicción rusa de que el Donbás sería capturado en siete u ocho meses ha caducado, y hoy la iniciativa está del lado ucraniano, con ataques casi diarios dentro de Rusia. La línea de frente, congelada, ha transformado la naturaleza del conflicto.

Drones y misiles: la evolución hacia una guerra aérea

La guerra terrestre se ha estancado, y ahora el conflicto se libra en el aire. Drones de largo alcance, bombas planeadoras y misiles golpean infraestructuras críticas. En Zaporiyia, donde está destinado Cremer, tres bombas han impactado esta misma mañana en una zona industrial. Casi todas las gasolineras de la ciudad han sido destruidas, y los buques rusos en el mar Negro también están siendo atacados. El puerto petrolero ruso, que exportaba un millón de barriles diarios, permanece cerrado, y alrededor de una cuarta parte de la capacidad de refino rusa ha quedado inutilizada.

“Existe una ventana de unos seis meses en la que la ventaja tecnológica ucraniana es efectiva, antes de que Rusia pueda ponerse al día”, afirmó Andrew Cremer.

— Andrew Cremer

La ventana de oportunidad tecnológica y la geografía del conflicto

Ucrania está explotando una ventaja temporal: sus drones y municiones de fabricación propia le permiten golpear sin pedir permiso a aliados. Y hay una lógica geométrica devastadora. Si se mira el mapa, Ucrania está en el interior de un círculo y Rusia en el exterior. Al superar la línea del frente, la superficie a defender crece exponencialmente. Duplicar el alcance de un dron cuadriplica el territorio que las defensas rusas deben cubrir. Eso hace que las penetraciones ucranianas en la profundidad de Rusia, como el reciente ataque a Tiumen, sean cada vez más difíciles de contener.

Cremer subraya que esta ventana de seis meses es crucial: es el tiempo que los ucranianos creen tener antes de que Rusia logre contrarrestar esa superioridad técnica. Si no se traduce en un acuerdo de paz, la guerra de desgaste podría alargarse indefinidamente.

La influencia de los ‘influencers’ y el posible cambio en la Casa Blanca

Pero la jugada más sorprendente no está en el campo de batalla, sino en la diplomacia. La visita a Ucrania de Laura Loomer, una influyente figura del movimiento MAGA y cercana al presidente Trump, ha desconcertado a muchos. Loomer, conocida por sus teorías conspirativas, pidió disculpas a los ucranianos por sus comentarios pasados y admitió que difícilmente sería tan bien recibida en Moscú. Un gesto que Ucrania ha sabido capitalizar.

Cremer insistió en que no se debe subestimar esta visita: Kiev está trabajando activamente para ganarse a los influyentes del Partido Republicano. Y los cambios en el campo de batalla están empezando a modificar las percepciones dentro de la administración Trump. El giro en el discurso del presidente estadounidense durante la cumbre de la OTAN y el G7 ya fue una señal.

¿Qué significa esto para el fin del conflicto?

Ucrania llega a las próximas negociaciones con una fuerza renovada, tanto en el terreno como en los despachos. La ventana de seis meses que mencionaba Cremer es determinante. Si Kiev logra forzar a Rusia a un alto el fuego que no implique una rendición territorial total, la paz podría ser viable. Pero si se desaprovecha esa ventana, el conflicto podría enquistarse con un coste humano y económico aún mayor.

He visto demasiadas veces cómo las esperanzas de paz se desvanecen en esta guerra. Pero el análisis de Cremer me deja una sensación distinta: por primera vez en mucho tiempo, el ímpetu está del lado ucraniano. Y quizás esta vez, la diplomacia sepa aprovecharlo.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.

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