Incendio en Madrid: la NASA evacúa su estación espacial de Robledo de Chavela

El incendio forestal atraviesa el complejo de comunicaciones de la agencia, uno de los tres nodos críticos de la red de espacio profundo. Las operaciones se han trasladado a California mientras se evalúan los daños y los 90 trabajadores permanecen fuera del recinto.

El incendio forestal que avanza por el suroeste de Madrid ha obligado este viernes a la NASA a evacuar su complejo de comunicaciones espaciales en Robledo de Chavela. La agencia ha confirmado que las llamas han atravesado el recinto y ha desalojado a los 90 trabajadores sin que, por el momento, se puedan evaluar los daños. Las operaciones de más de 40 misiones se han trasladado de urgencia al centro homólogo de Goldstone, en California, para mantener el contacto con las naves que exploran el Sistema Solar.

Claves de la operación

  • 90 empleados evacuados y el fuego atravesando el complejo. Los técnicos no podrán regresar al recinto hasta que las condiciones de seguridad lo permitan, lo que impide evaluar los daños materiales.
  • Relevo operativo inmediato a Goldstone, California. La red del espacio profundo ha activado el protocolo de contingencia para que la estación estadounidense asuma de forma temporal las comunicaciones con las misiones científicas e interplanetarias.
  • Un nodo estratégico valorado en cientos de millones de euros. Robledo alberga seis antenas, incluida la de 70 metros de diámetro, la mayor de Europa para espacio profundo, y su sustitución o reparación total podría superar los 500 millones.

La interrupción forzosa de un nodo clave de la red global de antenas

El Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid (MDSCC, por sus siglas en inglés) es una de las tres patas de la Deep Space Network, la infraestructura con la que la NASA mantiene el pulso a las misiones que se alejan de la Tierra. Junto a Goldstone y Canberra (Australia), forma un triángulo estratégico: cuando una nave desaparece bajo el horizonte de Robledo, puede ser captada por alguna de las otras dos. Ese engranaje permite una cobertura casi continua y el reparto de la carga de trabajo en función de la visibilidad.

Publicidad

Ahora, sin embargo, la estación madrileña está fuera de juego. La NASA ha confirmado a Xataka que el fuego ha atravesado el MDSCC, aunque no hay comunicación oficial sobre el alcance del daño. La parada, aunque sea temporal, interrumpe el relevo natural de señales y carga todas las necesidades de enlace sobre Goldstone. Mientras las llamas seguían avanzando en el suroeste de la Comunidad de Madrid, los equipos de emergencia estaban haciendo «lo imposible para protegerla», en palabras del delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín.

No es la primera vez que la estación se enfrenta a una amenaza externa, pero sí la de mayor gravedad. En 2022, un incendio próximo obligó a activar protocolos preventivos, aunque sin llegar al desalojo. Esta vez, la cabeza del fuego se situó fuera de la capacidad de extinción, en su momento álgido, por lo que la evacuación fue total.

El valor estratégico: por qué España alberga una de las tres puertas al espacio profundo

La ubicación de Robledo no es casual. La agencia estadounidense apostó por esta zona del suroeste madrileño en 1964 por su elevada altitud, baja interferencia electromagnética y, sobre todo, por su posición geográfica que complementa la cobertura del hemisferio norte. La instalación, operada por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial en colaboración con la NASA, ha sido testigo de los hitos de la exploración espacial desde las misiones Apolo hasta las más recientes sondas interplanetarias.

El complejo alberga seis antenas parabólicas, entre ellas la DSS‑63, una estructura de 70 metros de diámetro que se eleva como la mayor antena de espacio profundo de Europa. El coste de reposición de todo el complejo, según estimaciones del sector, rondaría los 500‑600 millones de euros, algo que puede disparar la factura de los seguros si los daños son significativos. La puesta en marcha de Goldstone como relevo ha sido inmediata, pero la sobrecarga de una sola estación durante semanas añade presión técnica y riesgo de pérdida de ventanas de comunicación para misiones tan valiosas como la New Horizons o los rovers en Marte.

Perder Robledo de Chavela de forma prolongada reduciría a la mitad las oportunidades diarias de contacto con muchas naves, lo que retrasaría la recepción de datos científicos y la ejecución de comandos.

Robledo de Chavela: un motor económico silencioso que se enfrenta al fuego

Más allá del valor espacial, la estación genera un ecosistema económico en una zona rural. Los 90 puestos de trabajo directos, más las contratas de mantenimiento, seguridad y servicios auxiliares, dinamizan la comarca. Robledo de Chavela comparte el impacto con otros municipios vecinos y, aunque la inversión principal proviene de la NASA, la operativa la ejecuta INTA, que a su vez colabora con empresas españolas del sector aeroespacial.

En el IBEX 35, Indra, la principal cotizada del sector defensa y tecnología, ha reforzado este año su división espacial con contratos para la Agencia Espacial Europea que crecieron un 12 %. Aunque no es propietaria del complejo, su trayectoria sirve de espejo para entender el valor de estas infraestructuras críticas. Mientras Indra diversifica ingresos y geografías, Robledo depende exclusivamente de un cliente —la NASA— y de una ubicación fija que ahora revela su vulnerabilidad ante los incendios forestales cada vez más frecuentes.

La evaluación de daños no comenzará hasta que los bomberos certifiquen la seguridad del recinto, probablemente a lo largo del fin de semana. La NASA dispone de la herramienta DSN Now, que muestra en tiempo real qué antenas están activas y con qué naves se comunican, pero hasta que los técnicos puedran volver, la incertidumbre sobre el estado de los equipos es total. La agencia asegura que las operaciones científicas no se han interrumpido gracias al traslado a California, pero la presión sobre una sola estación no es sostenible a medio plazo.

Robledo de Chavela

El incendio de este viernes abre un debate que va más allá del suceso puntual. La concentración de infraestructura de comunicaciones espaciales en zonas secas y boscosas del interior peninsular necesita una revisión a la luz del nuevo clima. Mientras, la NASA evalúa una factura que, en el peor de los escenarios, podría superar los 200 millones de euros solo en reparaciones.


Publicidad