MicroStrategy y BitMine: el cofundador de DWF Labs advierte de un crash de Bitcoin a 10.000$

El cofundador de DWF Labs alerta de que las pérdidas no realizadas de ambas compañías superan los 23.000 millones de dólares. Una venta forzosa podría desencadenar una liquidación en cascada en todo el mercado cripto.

Andrei Grachev, cofundador del fondo de inversión cripto DWF Labs, ha lanzado una advertencia que pocos se atreven a verbalizar: Bitcoin podría desplomarse hasta los 10.000 dólares si dos gigantes corporativos —MicroStrategy y BitMine— se ven forzados a vender sus gigantescas reservas. El mensaje, publicado en X el pasado 6 de junio, no es una predicción, sino un ejercicio para que los inversores se preparen mentalmente ante el peor de los escenarios.

La advertencia de Grachev: un ejercicio mental, no una predicción

Grachev, conocido por sus análisis sobre apalancamiento y riesgo estructural, pidió imaginar un crash que arrastre a Bitcoin hasta la horquilla de 10.000-20.000 dólares. “Espero que no ocurra, pero si sucede, ¿cuál es tu estrategia?”, planteó. El cofundador de DWF Labs ya había descrito la cascada de octubre de 2025 como una “bomba nuclear” y habla con frecuencia de “guerras de liquidez” que borran miles de millones del mercado.

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Su preocupación no es infundada. Recientemente, Bitcoin cayó por debajo de los 60.000 dólares, con salidas semanales de 1.700 millones de dólares en los ETF spot y más de 1.000 millones en liquidaciones en solo 24 horas. El sentimiento es frágil, y una venta forzosa de cualquiera de estos dos pesos pesados podría actuar como un catalizador explosivo.

Por qué MicroStrategy y BitMine están en el punto de mira

MicroStrategy, rebautizada como Strategy, acumula 843.000 bitcoins en su balance. Con el precio actual del BTC por debajo de su coste medio de adquisición, la empresa arrastra unas pérdidas no realizadas de 13.000 millones de dólares, la mayor desde que empezó a comprar. Para colmo, en las últimas semanas vendió 32 BTC —la primera venta desde 2022— y sus acciones preferentes STRC cayeron por debajo de los 95 dólares.

BitMine, centrada en Ethereum, presenta un cuadro aún más delicado. Su tesorería cuenta con 5,28 millones de ETH y un precio medio de compra cercano a los 3.500 dólares por token. Hoy esa posición acumula más de 10.000 millones de dólares en pérdidas no realizadas. Cualquier necesidad de liquidez o presión de los acreedores podría obligar a deshacer posiciones, hundiendo el precio de ambas criptomonedas.

El contexto macro no ayuda. Un sólido informe de empleo en Estados Unidos ha reducido las expectativas de recortes de tipos, las salidas de los ETF spot continúan y el conocido comentarista Jim Cramer llegó a insinuar que Michael Saylor “mató a Bitcoin” con su estrategia de acumulación a cualquier precio. Las salidas de los ETF alcanzaron los 1.700 millones de dólares en solo una semana, la mayor cifra en más de un año.

Cuando dos empresas concentran decenas de miles de millones en cripto, una sola llamada de margen puede hacer saltar por los aires la estabilidad de todo el ecosistema.

El riesgo de concentración corporativa que preocupa al mercado

El episodio recuerda a riesgos pasados, como la quiebra de FTX en 2022, que dejó un agujero de 8.000 millones de dólares. Pero ahora la escala es aún mayor: solo BitMine ha perdido más de 10.000 millones, una cifra superior a todo el desastre del exchange de Sam Bankman-Fried. La diferencia es que el patrimonio afectado no es de clientes minoristas, sino de accionistas e inversores institucionales que han prestado contra esas tenencias de criptoactivos.

Grachev no está prediciendo el desplome. Su mensaje es una llamada a la preparación mental y a la gestión de riesgos. “El mercado minorista prácticamente ha desaparecido”, advierte otro análisis de Coin Bureau, con el volumen spot de los exchanges centralizados cayendo a mínimos de octubre de 2023. Si las ballenas corporativas se ven obligadas a vender, la falta de compradores podría acelerar la espiral.

Sea o no un escenario probable, la radiografía es clara: dos empresas cotizadas concentran una parte desproporcionada de la liquidez en Bitcoin y Ethereum. Y en un entorno de tipos altos y salidas de capital, esa concentración es una bomba de relojería latente para todo el ecosistema cripto.


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