Industria lanza 9 millones en ayudas a clústeres para impulsar la electrificación y la movilidad sostenible. El ministro Jordi Hereu presentó la convocatoria en el XIII Encuentro SERNAUTO, donde subrayó el incremento de las ventas del coche eléctrico y la necesidad de convertir a España en un ‘hub’ industrial apoyado en energías renovables y el Plan Auto 2030.
Nueve millones en tres líneas de financiación
El programa se estructura en tres líneas de financiación. La primera, con un máximo de 70.000 euros, está destinada al fortalecimiento del funcionamiento de las propias agrupaciones. La segunda línea, de hasta 50.000 euros —ampliables a 70.000—, financia estudios de viabilidad técnica. La tercera y más potente subvenciona proyectos de I+D+i con hasta 200.000 euros, ampliables a 250.000 euros en ciertos casos, y proyectos de innovación organizativa o de procesos, con apoyos de hasta 150.000 euros, que pueden alcanzar los 200.000 euros, según la información publicada en la web del Ministerio de Industria.
Las entidades interesadas dispondrán de un plazo de 20 días hábiles desde la publicación de la convocatoria en el Boletín Oficial del Estado para presentar sus solicitudes. El Gobierno confía en que las ayudas dinamicen la colaboración entre empresas y centros de conocimiento, especialmente en las cadenas de valor vinculadas a la electrificación y la digitalización industrial.
El PERTE VEC y la apuesta por el ‘hub’ industrial español
Esta convocatoria se suma al esfuerzo inversor del PERTE del Vehículo Eléctrico y Conectado (VEC), que ya ha concedido más de 2.700 millones de euros en distintas fases. Hereu defendió que la combinación de fondos europeos y políticas nacionales debe colocar a España ‘en la vanguardia de la movilidad del futuro’, durante su intervención en el encuentro organizado por SERNAUTO, la asociación de proveedores de automoción.
El titular de Industria destacó que el país cuenta con una base industrial sólida y un ecosistema de energías renovables competitivo, dos palancas que resultan determinantes para atraer inversión y consolidar a España como ‘hub’ tecnológico. El mensaje es claro: la electrificación no es solo un reto medioambiental, sino una oportunidad económica de primer orden.
La red de clústeres industriales puede ser el acelerador silencioso de la transición hacia el coche eléctrico, siempre que los fondos lleguen con agilidad a las pymes que sostienen la cadena de suministro.
Más allá de los 9 millones: ¿llegan a tiempo las ayudas?
A primera vista, una partida de 9 millones de euros puede parecer modesta en comparación con los macroproyectos de inversión que manejan los grandes fabricantes. Pero la clave de este programa no está en el volumen, sino en la capilaridad. Las ayudas están diseñadas para que clústeres locales, a menudo formados por pymes con dificultades de acceso al crédito, puedan financiar estudios previos y prototipos que luego escalen hacia proyectos financiables con otros instrumentos, como los préstamos del ICO o los propios PERTE.
Sin embargo, la capilaridad del programa es limitada. Para que estas ayudas tengan un impacto real en la competitividad de la industria española, el Ministerio debería agilizar los plazos de resolución y simplificar los requisitos burocráticos. La experiencia acumulada con las primeras convocatorias del PERTE VEC ha demostrado que la lentitud administrativa puede enfriar el interés del tejido empresarial, sobre todo entre las pymes menos habituadas a navegar los procesos de subvención pública.
Otro punto que merece atención es la orientación hacia la electrificación. El sector de la automoción atraviesa un momento de incertidumbre global: las ventas de eléctricos crecen, pero lo hacen a un ritmo más lento del previsto en algunos mercados, y las tensiones geopolíticas ponen en jaque el suministro de materias primas críticas. Apostar por la electrificación es razonable a largo plazo, pero 9 millones no cubrirán todas las brechas de innovación en un ecosistema que compite con China y Estados Unidos.
La buena noticia es que la convocatoria llega en un momento en que la colaboración público-privada goza de buena salud en España. La red de AEIs ha demostrado ser útil para conectar centros tecnológicos con empresas que, de otra forma, no colaborarían. Si el Ministerio logra que esta línea de ayudas evolucione hacia un instrumento estable y predecible, el retorno en términos de autonomía estratégica y empleo cualificado podría superar con creces los 9 millones presupuestados.
La decisión de Hereu de ligar estas ayudas al Encuentro SERNAUTO envía una señal inequívoca: la movilidad del futuro se construye desde los proveedores, no solo desde los grandes ensambladores. Ahora falta que la ejecución esté a la altura del discurso.




