Trump reimpone el bloqueo al estrecho de Ormuz y un peaje del 20%: tercera noche de ataques

El Brent repunta más del 3% tras el anuncio del peaje a la carga y la tercera noche de bombardeos. La medida, sin precedentes en derecho marítimo, amenaza con disparar los carburantes en Europa y tensar el Euríbor cuando el BCE buscaba margen para nuevos recortes.

Hace apenas unas horas, la madrugada del 14 de julio, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha confirmado la tercera noche consecutiva de bombardeos sobre territorio iraní. Pero lo que ha sacudido los mercados y las cancillerías esta mañana no es esa escalada ya anticipada, sino el anuncio paralelo del presidente Donald Trump: «Estados Unidos reinstaura el bloqueo naval contra Irán en el estrecho de Ormuz e impondrá un peaje del 20% a todo cargamento que lo atraviese». La medida, comunicada en un mensaje en redes sociales, redibuja de un golpe la arquitectura de seguridad del Golfo Pérsico y amenaza con disparar el precio del crudo justo cuando la economía global intenta digerir tres años de inflación elevada.

Bloqueo, peaje y bombardeos: una triple escalada en 24 horas

El restablecimiento del bloqueo tiene un objetivo inmediato: impedir que buques iraníes — y cualquier naviero que comercie con ellos — entren o salgan de los puertos de la República Islámica. En su mensaje, Trump escribió que Estados Unidos será en adelante «el guardián del estrecho de Ormuz» y que, «por equidad, será reembolsado al 20% de toda la carga transportada» por los servicios de seguridad que preste. La base jurídica es endeble, pero la ejecución militar ya tiene fecha: CENTCOM ha comunicado que el bloqueo entrará en vigor a la medianoche CET de este 14 de julio (16:00 horas EDT). Todos los capitanes han sido advertidos de que deberán contactar con las fuerzas navales estadounidenses por el canal 16 de emergencia al aproximarse al golfo de Omán y al estrecho.

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Paralelamente, la maquinaria militar no se ha detenido. Durante la noche del lunes al martes, el Pentágono ejecutó su tercera oleada de ataques aéreos sobre objetivos en Irán. Según CENTCOM, la operación incluyó por primera vez el uso de drones navales de superficie —tres unidades Corsair— contra una base de mantenimiento de submarinos y buques en el puerto de Bandar Abbás. El comunicado castrense habla de «imponer un coste elevado a las fuerzas iraníes y degradar su capacidad de atacar a civiles inocentes y al transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz».

La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, respondió en la misma red social con una mezcla de sorna y desafío: «POTUS tiene toda la razón. Quien proporcione paso seguro a los buques comerciales a través del estrecho de Ormuz debería ser compensado por ese servicio» —insinuando la pretensión histórica de Irán de cobrar ese peaje. Añadió que «Irán siempre ha sido el guardián del estrecho y lo seguirá siendo para siempre». Las hostilidades no se limitan a la boca del Golfo: esta misma mañana, Baréin y Kuwait han activado sus defensas antiaéreas ante la entrada de misiles iraníes, y Jordania ha informado de que interceptó cuatro proyectiles lanzados desde territorio persa. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha expresado su «profunda preocupación por la grave escalada de la confrontación militar en la región del Golfo».

Lo que veo: una disrupción calculada del flujo energético global

Si algo me ha enseñado la historia de las crisis del Golfo es que el estrecho de Ormuz es el barómetro más fiable del riesgo geopolítico. Por esta vía de apenas 33 kilómetros de ancho circula una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas. El anuncio del peaje del 20% no es una medida arancelaria al uso: es una intervención directa sobre la libertad de navegación que, de materializarse, puede encarecer el flete, elevar las primas de seguro de guerra y —sobre todo— obligar a las petroleras a desviar rutas. El Brent ya ha reaccionado en la apertura asiática con un repunte superior al 3%, y los analistas de materias primas que consulto esta mañana no descartan que supere los 100 dólares por barril si el bloqueo se mantiene más de dos semanas.

Sin embargo, el verdadero riesgo no está solo en el precio del barril. Una interrupción prolongada del tráfico en Ormuz asfixiaría las refinerías asiáticas, que dependen del crudo de Oriente Medio, y generaría un efecto cascada en los mercados de gas natural licuado, donde Catar es un proveedor clave. Los precedentes —la guerra de los petroleros de los años ochenta o las amenazas de cierre de 2012— fueron disruptivos pero nunca combinaron un bloqueo naval formal con un peaje explícito. La novedad es que ahora Estados Unidos se apropia del rol de guardián y, por tanto, se arroga el derecho a cobrar por él. Es un movimiento que, más allá de la crisis iraní, sienta un precedente incómodo para el derecho marítimo internacional.

“EE.UU. será, a partir de ahora, conocido como ‘El guardián del estrecho de Ormuz’, pero como tal, y por una cuestión de equidad, será reembolsado, a razón del 20% de toda la carga transportada, por todos los costes necesarios para proporcionar seguridad a esta zona tan volátil del mundo” — Donald Trump, presidente de Estados Unidos, mensaje en redes sociales, 14 de julio de 2026

🌍 El impacto en España y Europa

El consumidor español notará esta crisis en dos frentes. Primero, el precio del surtidor: aunque España importa poco crudo de Oriente Medio, el Brent es la referencia global y cualquier escalada en Ormuz se traslada a los carburantes en cuestión de días. Segundo, el Euríbor a doce meses, que descuenta expectativas de inflación, podría frenar su senda de descenso si el repunte del petróleo mantiene la inflación subyacente por encima de lo previsto. Para las empresas del IBEX con presencia en infraestructuras energéticas —como Repsol o Técnicas Reunidas— la volatilidad en la región suele traducirse en retrasos de proyectos y aumento de primas de riesgo. En Bruselas, la Comisión sigue la situación con «extrema preocupación», según fuentes comunitarias, porque un Ormuz cerrado pondría en jaque la seguridad de suministro de gas justo cuando la UE completa el desacople definitivo del gas ruso.


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