Circle ha conseguido un hito: crear un banco fiduciario nacional en Estados Unidos con la bendición de la OCC (Oficina del Contralor de la Moneda). Pero Mizuho no se impresiona: el banco de inversión japonés mantiene su recomendación neutral sobre la empresa, porque la caída de USDC y la irrupción de Open USD le restan brillo al logro regulatorio.
La autorización para crear el First National Digital Currency Bank ha sido un balón de oxígeno inicial para las acciones de Circle, que llegaron a subir un 5% el viernes posterior al anuncio. Sin embargo, el lunes siguiente la cotización ya había cedido un 4,7% hasta los 63,03 dólares. Según el análisis de Mizuho que recoge CoinDesk, el mercado sobrevaloró la noticia.
La sangría de USDC: 7.000 millones menos desde marzo
USDC, la stablecoin de Circle que replica el valor del dólar, ha visto cómo su suministro circulante se contraía en unos 7.000 millones de dólares desde su pico de marzo de 2026. En julio ronda los 74.000 millones. Las redenciones han superado la nueva emisión, y la empresa pierde combustible en su principal fuente de ingresos: los intereses generados por las reservas que respaldan la moneda.
Circle ha defendido en en varias ocasiones que su stablecoin es la más regulada del mercado. Sin embargo, los datos muestran que la actividad on-chain sigue siendo robusta pero el saldo total baja mes a mes. Esa paradoja enciende las alarmas de Mizuho, que duda de la capacidad de la compañía para cumplir sus proyecciones financieras si la sangría no se frena.
Open USD: un consorcio de 140 empresas aprieta las tuercas
Mientras USDC pierde tracción, una nueva stablecoin respaldada por dólares se asoma con fuerza. Open USD está impulsada por un consorcio de más de 140 empresas financieras y tecnológicas entre las que figuran Mastercard, Stripe y Coinbase. Cumple con la Ley GENIUS, un marco regulatorio estadounidense en gestación, y su objetivo es ofrecer una alternativa con el sello de pesos pesados de la industria.
La mayoría de las empresas del consorcio tiene ya productos de pago establecidos y redes de clientes que podrían acelerar la adopción de la stablecoin. Mizuho advierte de que esto puede comoditizar el sector: si varias monedas estables ofrecen características similares y cumplen con los mismos estándares, diferenciarse será cada vez más difícil para Circle.
Con USDC en retroceso y un gigante colectivo en frente, una licencia bancaria no compra la paz.
Licencia bancaria: no es oro todo lo que reluce
La aprobación de la OCC es un avance regulatorio que ninguna empresa cripto había logrado hasta ahora. Le da a Circle la posibilidad de operar como banco fiduciario nacional y ofrecer servicios integrados en el sistema financiero tradicional. Pero el análisis de Mizuho pone el foco en algo más mundano: el negocio principal. Si USDC no crece y la competencia aprieta, la nueva entidad puede convertirse en un cascarón vacío.
No es la primera vez que una licencia bancaria no basta para apuntalar a un emisor de stablecoins. La experiencia demuestra que los usuarios valoran más la utilidad, la liquidez y las integraciones que el paraguas regulatorio. Circle necesita convencer a los mercados de que su banco fiduciario atraerá nuevos flujos, y los próximos trimestres serán la prueba de fuego.
Mizuho prefiere quedarse al margen. La calificación neutral refleja una postura de «esperar y ver» que encaja con un escenario donde las buenas noticias normativas aún no se traducen en mejores cifras de negocio. Para los inversores, el debate está servido: ¿será la licencia el salvavidas que impulse a Circle o solo un sello más en una industria donde el producto manda?




