Aena analiza su entrada en el proceso de privatización de los aeropuertos sicilianos de Catania y Comiso, una operación que amplía su apuesta internacional y que el gestor aeroportuario español aborda con el objetivo de tomar una participación mayoritaria en la sociedad SAC que gestiona ambas infraestructuras. La decisión llega en un momento decisivo: el plazo para presentar manifestaciones de interés concluye a comienzos de junio, según ha podido saber Merca2.es, lo que imprime presión táctica a la compañía liderada por Maurici Lucena.
Los plazos aprietan: manifestaciones de interés hasta junio
El gobierno italiano, a través de su ministerio de infraestructuras, autorizó en abril la privatización de SAC, la sociedad que explota los dos aeródromos sicilianos. En mayo arrancó el periodo para recibir manifestaciones de interés no vinculantes, y el calendario marca que esa ventana se cierra a comienzos del mes próximo. Es decir, Aena dispone de apenas unos días para perfilar su propuesta y decidir si presenta una oferta en firme.
La operación se ha estructurado para que los accionistas públicos locales vendan entre el 51% y el 65% del capital de SAC, quedándose con una participación minoritaria. El objetivo declarado es atraer capital privado que financie un ambicioso plan de expansión aeroportuaria en la isla, valorado en unos 1.500 millones de euros. Aena, según ha confirmado a este diario, «sigue de cerca el proceso», dentro de su estrategia de crecimiento exterior que ya suma activos en Reino Unido, Brasil o México.
El calendario de la privatización siciliana no concede margen para la duda táctica. La ventana de manifestaciones de interés se cierra en días, y Aena sabe que cualquier indecisión la deja fuera de un proceso con múltiples pretendientes.
La competencia por Sicilia: Mundys, Vinci y fondos de Abu Dhabi
El atractivo de las infraestructuras de Catania –el principal aeropuerto de la isla en tráfico de pasajeros– y Comiso ha despertado el apetito de varios pesos pesados del sector. Entre los interesados figuran Mundys (la antigua Atlantia, con fuerte presencia en los aeropuertos de Roma), Vinci Airports, el grupo italiano SAVE y Corporación América, además de vehículos de inversión vinculados a Abu Dhabi. La nómina de candidatos anticipa un proceso competitivo y, por tanto, una tasación que podría escalar.
Aena no es nueva en el radar siciliano. Ya en 2019 estudió, junto a Ferrovial, la posible entrada en el aeropuerto de Catania. Aquel intento quedó bloqueado primero por la pandemia y, más tarde, por diferencias institucionales en Italia. El regreso ahora, en solitario, demuestra que el gestor que preside Maurici Lucena mantiene la convicción estratégica sobre Sicilia como puerta de entrada al tráfico turístico del sur de Europa.
En términos financieros, Aena cuenta con una posición de caja saneada –cerró 2025 con una deuda neta sobre EBITDA por debajo de 2,5 veces– que le permite plantear adquisiciones sin tensionar el balance. La operación se alinearía con su plan estratégico, que prioriza la generación de valor para el accionista a través de la expansión internacional selectiva.
El precedente de 2019 y la apuesta por Italia

El fallido intento de hace siete años proporciona a Aena un conocimiento de primera mano sobre la estructura accionarial de SAC y las dinámicas institucionales sicilianas. Aquel proyecto, en colaboración con Ferrovial, contemplaba una fórmula similar de participación mayoritaria, pero la parálisis provocada por el COVID-19 y las reticencias de algunos actores locales acabaron por descarrilarlo.
Ahora el contexto es distinto: Italia ha dado luz verde definitiva a la privatización y el gobierno de Giorgia Meloni busca acelerar la entrada de socios industriales en infraestructuras estratégicas. Además, el tráfico aéreo en Sicilia ha superado los niveles prepandemia, con un fuerte tirón del turismo internacional que hace más atractivo el plan de inversión de 1.500 millones.
La gestora española, que opera 46 aeropuertos en España y tiene participaciones en otros 23 internacionales, ve en Catania –el quinto aeropuerto con más pasajeros de Italia– una plataforma para diversificar su exposición geográfica y capturar flujos de tráfico de larga distancia. La operación, sin embargo, no está exenta de riesgos: la fuerte competencia puede elevar la prima a pagar y cualquier cambio de gobierno regional podría ralentizar las autorizaciones.
Qué está en juego en el tablero aeroportuario europeo
El movimiento de Aena se produce en un momento de consolidación del sector. Vinci ya controla los aeropuertos de Roma-Fiumicino y tiene presencia en Francia, Portugal y Reino Unido. Mundys aspira a redondear su perímetro italiano. Y los fondos soberanos de Oriente Medio llevan años comprando activos aeroportuarios en busca de rentabilidades estables a largo plazo.
Ganar la puja por SAC supondría para Aena una victoria estratégica y reputacional, pero también la obligación de ejecutar un plan de inversión que, aunque cuantioso, cuenta con la garantía de flujos de tráfico crecientes. La experiencia en la gestión de aeropuertos turísticos como Palma de Mallorca o Alicante avala, además, la capacidad técnica del operador español para rentabilizar instalaciones estacionales con picos de demanda muy marcados.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El cierre del plazo de manifestaciones de interés, previsto para los primeros días de junio, es el hito inmediato. Saber si Aena presenta oferta o se retira marcará la evolución del valor en plena temporada alta aeroportuaria.
- Reacción del valor: El mercado ha acogido la noticia con estabilidad, ya que descuenta la fortaleza de caja de Aena pero también la incertidumbre de un proceso competitivo. Una adjudicación podría actuar como catalizador positivo si no se paga un sobreprecio excesivo.
- Precedente sectorial: Las últimas privatizaciones aeroportuarias en Europa –como la de los aeropuertos regionales franceses– han alcanzado múltiplos de entre 15 y 20 veces el EBITDA. Cualquier prima por encima de ese rango podría diluir la rentabilidad esperada por el accionista.




