Family office compra el apartahotel Murmuri en Paseo de Gracia por 8,2 millones

El inmueble, explotado por Majestic Hotel Group, se encuentra a escasos metros de Paseo de Gracia. La operación reafirma el apetito inversor por los activos hoteleros prime en Barcelona.

Un family office local ha adquirido el apartahotel Murmuri Residence Concepció, situado en el número 13 del Passatge de la Concepció de Barcelona, por 8,2 millones de euros. La operación vuelve a poner de relieve el apetito inversor por los activos hoteleros ubicados en las zonas más exclusivas de la capital catalana, a escasos metros del Paseo de Gracia.

El inmueble, de tres plantas de altura, alberga apartamentos de uno y dos dormitorios, algunos de ellos con terraza privada, y el restaurante Petit Comité, dirigido por el chef con estrella Michelin Carles Gaig, en la planta baja. La combinación de una localización ultraprime, un inmueble singular y contratos de alquiler vinculados a un operador hotelero de referencia despertó un elevado interés entre inversores, dando lugar a un proceso de venta muy competitivo.

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El edificio está explotado por Majestic Hotel Group, uno de los operadores más consolidados de la ciudad, lo que aporta estabilidad a los ingresos. Según fuentes del mercado, el family office local que ha protagonizado la compra ha preferido mantener su identidad en el anonimato, práctica habitual en este tipo de transacciones.

El inmueble y su ubicación estratégica

El Passatge de la Concepció comunica con el Paseo de Gracia, el eje comercial y turístico más cotizado de Barcelona. Este enclave convierte al Murmuri en un activo difícil de replicar, de esos que los inversores denominan trophy assets. La escasez de oferta en esta zona eleva la competencia cada vez que sale al mercado una propiedad.

El edificio cuenta con tres plantas de altura y apartamentos de uno y dos dormitorios, algunos con terraza privada. Su explotación como apartahotel permite una rentabilidad estable gracias a la demanda turística de alto poder adquisitivo que frecuenta la zona.

La presencia del restaurante Petit Comité, con la firma de Carles Gaig, añade un componente gastronómico que refuerza la propuesta de valor del inmueble. No se trata solo de un hotel; es un concepto de hospitalidad integral que atrae a un perfil de cliente exigente.

La combinación de un activo único, un operador de prestigio y una ubicación ultraprime convierte este tipo de operaciones en un seguro contra la volatilidad del mercado hotelero.

El family office que ha adquirido el inmueble no ha trascendido, pero los expertos señalan que este perfil de inversor privado valora especialmente la discreción y la gestión patrimonial a largo plazo, lejos del escrutinio de los mercados públicos.

Inversión hotelera en Barcelona: el apetito no decae

El mercado hotelero español mantiene un elevado ritmo de actividad durante 2026. Durante el primer trimestre, se movilizaron alrededor de 1.000 millones de euros en inversión hotelera, una cifra que confirma el interés de los inversores por este segmento y que apunta a un ejercicio con un elevado volumen de operaciones.

Barcelona concentra una parte significativa de esa inversión, especialmente en el segmento prime. A pesar del contexto regulatorio y los debates sobre la tasa turística, los activos bien posicionados siguen encontrando comprador. La clave está en la ubicación y en la solidez del operador.

Análisis: el valor refugio de los ‘trophy assets’ en tiempos de regulación

Los analistas coinciden en que Barcelona sigue atrayendo capital para inmuebles considerados trophy assets: propiedades únicas, difíciles de replicar y con contratos de explotación a largo plazo. La regulación municipal sobre licencias turísticas añade presión, pero precisamente por eso, los activos existentes y legalizados ganan valor.

Sin embargo, no todo son certezas. El endurecimiento normativo podría restringir futuras operaciones o limitar la rentabilidad de los nuevos proyectos. Pero para los family offices, que suelen invertir con horizontes temporales de diez años o más, la solidez del activo y la ubicación pesan más que las incertidumbres a corto plazo.

El cierre de esta operación en pleno verano de 2026 sugiere que el capital privado no está esperando a que se clarifique el marco regulatorio. Prefiere asegurarse ahora los pocos inmuebles singulares disponibles. La pregunta es si este ritmo se mantendrá cuando la oferta de este tipo de activos, por definición limitada, se agote. Por ahora, el apetito sigue intacto.


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