La memoria se ha convertido en el nuevo petróleo de la economía digital y, como ocurre con las materias primas críticas, tres proveedores controlan el grifo del 90% del suministro mundial. Samsung, SK Hynix y Micron han redirigido su producción a los chips de alta velocidad que demandan los centros de datos de inteligencia artificial. El resultado es un mercado de consumo asfixiado y una advertencia que acaba de lanzar el CEO de SK Hynix, Kwakk Noh-jung: 2027 traerá la peor crisis de chips de memoria de la historia y la escasez se prolongará más allá de 2030.
Claves de la operación
- El CEO de SK Hynix califica 2027 de ‘apocalíptico’ para la memoria. Kwakk Noh-jung ha roto el silencio corporativo para advertir que la demanda superará a la oferta de forma estructural durante al menos tres años más.
- Micron solo cubre el 60% de los pedidos de sus clientes. La estadounidense ha elevado su plan de inversión a 250.000 millones de dólares, pero admite que la brecha entre oferta y demanda sigue ampliándose.
- Los precios de consumo no volverán a los niveles previos a la crisis. Los tres gigantes priorizan los contratos de IA, más rentables, y han abandonado la producción de memoria para el mercado de consumo masivo.
El cuello de botella de la IA que estrangula al consumidor
La paradoja es tan simple como brutal. La inteligencia artificial necesita cantidades ingentes de memoria de alto ancho de banda para entrenar modelos cada vez más grandes, y los tres fabricantes que dominan el mercado han encontrado en esos contratos un filón más lucrativo que el de abastecer a fabricantes de portátiles, consolas o teléfonos. Sanjay Mehrotra, CEO de Micron, lo verbalizó en la presentación de resultados de junio: la compañía apenas puede atender al 60% de la demanda de sus clientes actuales.
El efecto dominó ya se nota en los lineales. Apple subió un 20% de media los precios de iPad y Mac, y el mercado espera un movimiento similar con los iPhone 18 Pro. Dispositivos como la Steam Deck han llegado a encarecerse casi 300 euros en algunos mercados europeos, un sobreprecio que no es temporal sino estructural. Las marcas han interiorizado que la memoria no bajará y ajustan sus catálogos en consecuencia.
SK Hynix, que compite con Samsung por el liderazgo en chips HBM —los más avanzados que emplea Nvidia para sus GPU—, ha confirmado que está evaluando la apertura de nuevas fábricas en Estados Unidos, Japón y el sudeste asiático. Nada está decidido aún. Y sin fábricas nuevas, la ecuación oferta-demanda no se resuelve.
Inversiones milmillonarias que no llegan a tiempo
El Gobierno surcoreano ha movilizado 266.000 millones de dólares para que Samsung y SK Hynix dupliquen su capacidad de producción en cinco años. En paralelo, Micron ha ampliado su plan de inversión de 200.000 a 250.000 millones de dólares, con la vista puesta en la planta de Clay, en el estado de Nueva York, que se perfila como uno de los centros de fabricación de semiconductores más grandes de la historia del país.
Pero levantar una sala limpia desde cero lleva entre tres y cinco años. Aunque los anuncios suenen ambiciosos, el tiempo juega en contra. La demanda de memoria para IA se duplica cada ciclo de producto, y los hyperscalers —AWS, Azure, Google Cloud— están reservando capacidad de producción con años de antelación. Esa práctica, conocida como pre-booking, deja fuera a los fabricantes de electrónica de consumo, que compiten por las migajas del suministro restante.
Las tres empresas que controlan el 90% de la memoria mundial han abandonado el mercado de consumo para alimentar la IA. Y no hay plan B.
Las alternativas son escasas y arriesgadas. Apple estaría explorando la memoria de la china CXMT, un fabricante sancionado por Washington y con una capacidad de producción ínfima frente a los gigantes coreanos. Huawei, por su parte, está levantando su propia planta de memoria RAM, otro movimiento que tardará años en dar frutos. Mientras tanto, la escasez sigue su curso y los precios minoristas no tocan techo.
El fantasma de la fijación de precios y el antecedente que pesa sobre el sector
No es la primera vez que los tres grandes fabricantes se enfrentan a sospechas de manipulación del mercado de la memoria DRAM. A principios de siglo, Samsung, SK Hynix y Micron fueron investigadas por presunta fijación de precios abusivos. Las dos surcoreanas terminaron multadas; Micron se libró al cooperar con las autoridades. Entre 2016 y 2018, China reabrió pesquisas por un caso similar con las mismas protagonistas.
Ahora, en Estados Unidos se cocina una demanda colectiva contra las tres compañías por haber restringido de forma coordinada la producción para inflar los precios. El contexto no ayuda a despejar las dudas: en plena crisis de suministro, los tres fabricantes están registrando beneficios de récord trimestre tras trimestre. Es un patrón que los reguladores ya han visto antes y que, en esta ocasión, se escuda bajo la coartada legítima —pero no exenta de opacidad— de la demanda explosiva de IA.
Desde la redacción de Merca2.es, seguimos de cerca el desarrollo de esta demanda colectiva porque puede reconfigurar la estructura de precios del mercado de semiconductores en Europa. Las autoridades comunitarias ya han mostrado sensibilidad ante prácticas oligopolísticas en el suministro de componentes críticos, y aunque no hay una causa abierta en Bruselas, la jurisprudencia norteamericana suele marcar el camino regulatorio.
La recomendación de los propios fabricantes es tan cruda como pragmática: quien necesite renovar equipo electrónico debería hacerlo ya. El sobreprecio actual puede parecer alto, pero palidecerá frente al que se espera en los próximos meses. Algunas voces del sector apuntan a que los precios nunca volverán a los niveles anteriores a la crisis, simplemente porque el coste de oportunidad de fabricar para consumo cuando la IA paga más no tiene vuelta atrás.
El reloj corre. Y, por ahora, la única certeza es que 2027 se perfila como el annus horribilis de la memoria. Más allá de esa fecha, el CEO de SK Hynix no ve alivio. Nosotros tampoco.





