¿Qué esconde Solaria que hace desconfiar al mercado?

El cambio de narrativa de Solaria, de empresa energética a 'gasolinera verde' de data centers ha ayudado a la revalorización de la compañía.
No obstante, el mercado ha encontrado grietas a dicho modelo por la elevada exigencia financiera.
Por último, el modelo de centros de datos podría toparse con una oposición social en España, próximamente.

Hasta hace unos días, Solaria era una de las grandes estrellas de la bolsa española. La empresa especializada en energías renovables acumulaba una revalorización superior al 200% en los últimos 12 meses. Sin embargo, la presentación de sus cuentas trimestrales el pasado 18 de mayo provocó un giro importante en la percepción que el mercado tiene sobre la compañía. En concreto, tras una nueva subida inicial, sus títulos se desplomaron un 7,4% el pasado miércoles, mientras que en la sesión del jueves cedieron cerca de otro 1,5%. La gran pregunta ahora es si se trata de una simple corrección o si los inversores han descubierto una debilidad estructural hasta ahora oculta en Solaria.

A primera vista, las cuentas trimestrales de Solaria son sólidas, con un crecimiento notable de los ingresos, del EBITDA —el indicador que mide la rentabilidad operativa antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones— e incluso del beneficio neto, que aumentó un 50%. Entonces, ¿dónde está el problema? La respuesta es que, aunque la parte operativa parece funcionar con solidez, la compañía empieza a mostrar tensiones financieras importantes. De hecho, da la sensación de que a Solaria le está costando mantener el ritmo de las inversiones necesarias para ejecutar sus nuevos planes de crecimiento.

Publicidad

Esto se aprecia, en primer lugar, porque el efectivo que mantiene la compañía en balance cayó cerca de un 23% durante los tres primeros meses del año. En segundo lugar, porque Solaria ha tenido que recurrir al mercado de forma urgente para garantizarse una inyección de capital. Por último, porque la empresa está incrementando su endeudamiento con fuerza, lo que ha provocado que su fondo de maniobra —clave para garantizar la supervivencia de cualquier negocio al actuar como colchón de liquidez— haya empeorado notablemente hasta acercarse a niveles preocupantes.

El cambio de narrativa de Solaria y sus implicaciones

En realidad, todos los factores que han quedado al descubierto en el primer trimestre de 2026 no son nuevos, sino la continuación de una tendencia que viene desarrollándose desde el año pasado. Todo empieza por la narrativa corporativa. Y es que Solaria ha pasado de ser una energética tradicional a venderse como una ‘gasolinera verde’ para centros de datos.

La razón principal es que rentabilizar el negocio solar resulta cada vez más complicado. Por ejemplo, el año pasado la producción propia de energía cayó y, aunque esa tendencia se ha revertido en los primeros meses de 2026, los informes de la CNMV muestran una disminución del 20% en el precio capturado de la energía.

A esos problemas en el negocio core de Solaria se suma un ambicioso plan de expansión ligado a los centros de datos. De hecho, una parte importante de la espectacular revalorización bursátil de Solaria se explica por estas promesas de crecimiento. En concreto, la empresa se comprometió a dar viabilidad a un pipeline cercano a los 1.000 MW vinculados a centros de datos, un volumen que exige inversiones multimillonarias y, sobre todo, una enorme capacidad financiera para ejecutar esos proyectos.

Y la realidad es que la compañía empieza a mostrar dificultades para conseguirlo. De hecho, basta con analizar la evolución de los flujos de efectivo a lo largo de 2025 para entender no solo esta situación, sino también la colocación acelerada llevada a cabo el pasado mes de abril.

Solaria, en busca del efectivo perdido

El primer punto a analizar es el efectivo que genera el negocio actual de Solaria. En concreto, los flujos de efectivo de explotación crecieron un 20% entre 2024 y 2025, hasta alcanzar los 138 millones de euros. Aunque se trata de un avance significativo, existen varios elementos que llaman la atención. El primero es que ese crecimiento queda muy por debajo del incremento del beneficio neto, que avanzó un 55%.

La explicación está en que parte de esa mejora procede de una plusvalía contable de 54,6 millones de euros derivada de la venta de su filial Generia Land. Se trata de un movimiento obligatorio a nivel contable tras desconsolidar el 50% de la sociedad, pero que, en realidad, no supuso una entrada directa de caja para Solaria.

El segundo aspecto preocupante son las enormes necesidades de inversión de la compañía durante 2025. En concreto, los flujos de inversión fueron negativos por valor de 398 millones de euros, un 112% más que el año anterior. Al final, el desfase financiero generado únicamente en 2025 ascendió a cerca de 260 millones de euros. Si se suma también el agujero registrado en 2024, el déficit acumulado alcanza ya los 332 millones.

Precisamente por ello, Solaria tuvo que acudir recientemente al mercado para captar 300 millones de euros mediante una operación urgente de financiación. La empresa ejecutó una colocación privada acelerada a un precio de 24 euros por acción, excluyendo el derecho de suscripción preferente para agilizar el proceso. La maniobra incluyó no solo la emisión de 7,68 millones de acciones nuevas, sino también la venta de títulos en autocartera.

En definitiva, el movimiento realizado por Solaria ha sido tan valiente como arriesgado. Basta observar el extraordinario comportamiento bursátil de la compañía durante los últimos meses para entender por qué el mercado compró inicialmente esta narrativa de crecimiento. Sin embargo, los próximos trimestres serán decisivos. Aunque para muchos inversores los centros de datos representan el futuro por su gigantesco consumo energético, tampoco conviene olvidar que ya comienzan a surgir movimientos de rechazo social contra este tipo de infraestructuras. Y España —un país que arrastra problemas crónicos de estrés hídrico y sequías recurrentes— reúne muchas condiciones para convertirse en uno de los próximos focos de oposición a este modelo.


Publicidad