La acción de Naturgy alcanzó este miércoles su nivel más alto desde mayo de 2022, impulsada por una doble mejora de recomendación de dos pesos pesados de la banca de inversión. Morgan Stanley elevó su consejo a ‘sobreponderar’ y Exane BNP Paribas lo situó en ‘outperform’, según publicó Expansión. La coincidencia no es casual: el gas natural, el activo subyacente de su negocio, se ha disparado más de un 40% desde el inicio de la guerra en Irán.
La gasista cerró la sesión en los 26,8 euros, un repunte del 3,5% en el día, acumulando una ganancia cercana al 15% en lo que va de año. Para ponerlo en perspectiva, el Ibex 35 apenas avanza un 6% en el mismo periodo. La gasista se ha convertido en uno de los valores refugio del mercado español, y los analistas empiezan a verle más recorrido.
El disparo del gas: TTF por encima de 60 euros
El detonante de los movimientos de las firmas es claro. Los futuros del gas natural en el hub TTF holandés, la referencia europea, superan esta semana los 60 euros por megavatio hora (MWh), un nivel que no se veía desde el pico de la crisis energética de 2022. El detonante: el recrudecimiento de la guerra en Irán, que amenaza rutas marítimas clave para el suministro de GNL hacia Europa. Aunque no es el único condicionante, la prima geopolítica se ha instalado con fuerza.
Naturgy no es una petrolera; es, sobre todo, una gasista. Su negocio integrado de comercialización, distribución y transporte de gas natural se beneficia directamente de precios elevados en los mercados mayoristas, sobre todo en su cartera de contratos de medio y largo plazo vinculados al índice TTF. Además, su división de generación eléctrica con ciclos combinados de gas —un 40% de su capacidad en España— también ve mejorar sus márgenes en un entorno de precios altos.
Así de simple.
Morgan Stanley y BNP se unen a la fiesta
No son los únicos. En las últimas semanas, otros bancos como Goldman Sachs y JB Capital ya habían revisado al alza sus valoraciones. Pero la entrada esta semana de Morgan Stanley y BNP Paribas, dos de las firmas con mayor influencia entre los inversores institucionales europeos, añade un espaldarazo difícil de ignorar. Morgan Stanley pasa de ‘mantener’ a ‘sobreponderar’, mientras Exane BNP Paribas la eleva a ‘outperform’, según indican fuentes del mercado.
Ninguno de los dos ha hecho público aún un precio objetivo actualizado, pero el consenso del mercado —recogido por Bloomberg— sitúa el objetivo medio para los próximos doce meses en 29,5 euros. Eso supone un potencial alcista cercano al 10% desde los niveles actuales. La mayoría de los analistas tiene un argumento en común: Naturgy cotiza a un PER estimado de apenas 9,5 veces para 2026, muy por debajo de la media del sector europeo de utilities, que ronda las 13 veces.
La acción no solo se ha beneficiado del gas. La compañía viene de presentar un primer trimestre sólido, con un beneficio neto de 580 millones, apoyado en la contención de costes operativos y en la mejora del margen de comercialización. A eso se añade una política de retribución al accionista predecible, con un dividendo que rinde cerca del 5%.
Un rally que plantea más preguntas que certezas
Hay que ser prudentes. El gas es uno de los activos más volátiles del planeta. Basta un alto al fuego en Irán para que el TTF retroceda a la zona de los 30 euros en cuestión de semanas, como ya ocurrió tras el invierno de 2022-2023. Naturgy no es inmune a esa volatilidad. La compañía tiene exposición directa a los precios spot en su negocio de GNL y ciclos combinados, y las coberturas no cubren toda la cartera.
Dicho eso, la mejora de los analistas no es una apuesta ciega por el conflicto armado. Es, en buena medida, un reconocimiento de que Naturgy cotiza barata incluso si el gas se normaliza en los 40-45 euros. Con un payout sostenible y una hoja de balance cómoda —la deuda neta sobre ebitda ronda las 2,2 veces—, el riesgo asimétrico es menor que en otros valores del sector. Y en un año en el que los bancos centrales ya empiezan a bajar tipos, las utilities con dividendo generoso ganan atractivo frente a la renta fija.
La gran pregunta que queda en el aire es cuánto durará el shock del gas. Si la tensión en Oriente Medio persiste durante el verano, los precios podrían escalar aún más, alimentando nuevos upgrades. Si el conflicto se desinfla, el valor perderá parte de su impulso. La única certeza: movimientos en un activo tan nervioso como el gas generan operadores nerviosos también en bolsa.




