Una de las mayores firmas de inversión del mundo y probablemente el actor más poderoso del Private Equity, la estadounidense Blackstone, quiere ser la autopista mundial de la Inteligencia Artificial, tal y como demuestran sus dos últimas operaciones.
¿Por qué esta noticia es relevante? Por hablamos de una empresa que gestiona más de 1,3 billones de dólares en activos y que ha decidido convertirse en uno de los grandes arquitectos físicos y operativos de la economía de la Inteligencia Artificial. No solo invertir en IA, sino controlar partes clave de la cadena de valor: infraestructura, despliegue empresarial y acceso al cómputo.
La Inteligencia Artificial entra en fase industrial: Anthropic, Blackstone, H&F, y Goldman lanzan una firma de servicios de IA. Esta es la primera de las noticias. Y trata sobre una alianza entre Anthropic, Blackstone, Hellman & Friedman y Goldman Sachs para desarrollar la “última milla” de la IA. En ella se explica la intención de las firmas implicadas de llevar modelos como Claude a empresas reales.
La segunda de las noticias, conocida unos días más tarde, es la joint venture entre Blackstone y Google para crear una nube de TPUs— trata sobre la base física que hace posible esa IA: centros de datos, chips y capacidad de computación.

La nueva firma se hace con Fractional AI
La empresa de servicios empresariales basados en IA, recientemente anunciada y liderada por Anthropic, Blackstone, Hellman & Friedman y otros socios, cuyo objetivo es ayudar a las empresas medianas a integrar a Claude en sus operaciones principales, anunció ayer jueves la adquisición de Fractional AI, una empresa líder en servicios de IA aplicada con sede en San Francisco.
El equipo y las capacidades de ejecución de Fractional AI constituirán el núcleo operativo fundamental de la nueva empresa, según indicó Blackstone.
Blackstone pretende una integración vertical
El análisis conjunto de las dos operaciones hace pensar en que Blackstone está intentando ocupar el papel que tuvieron las grandes petroleras o las telecos en ciclos tecnológicos anteriores: ser el proveedor indispensable de infraestructura del nuevo paradigma económico.
Por un lado, distribuirá Inteligencia Artificial empresarial y, por otro lado, controlará la capacidad computacional necesaria para ejecutarla a través de los semiconductores, por un lado, y los centros de datos, por otro.
La primera clave es la alianza con Anthropic, pues crean una firma de AI, con ingenieros conectados directamente a Anthropic (Claude). Eso implica que los modelos evolucionarán tan rápido que las empresas necesitarán adaptación continua, casi como mantenimiento permanente.
Además, el objetivo son empresas medianas. Hasta ahora la IA avanzada estaba concentrada en grandes tecnológicas; ahora los fondos quieren extenderla masivamente a empresas de cartera, hospitales, industria, retail o inmobiliario.
La segunda operación implica que Blackstone no quiere depender completamente de NVIDIA. La joint venture con Google gira alrededor de las TPUs, los chips propios de Google para IA. Eso sugiere que el mercado empieza a buscar alternativas al monopolio práctico de NVIDIA en computación IA.
El dato de los 500 MW previstos para 2027 es enorme. A escala de centros de datos, eso implica infraestructura gigantesca, consumo eléctrico masivo y miles de millones invertidos. Y el mensaje implícito es que la demanda de cómputo para IA seguirá explotando durante años.
Google y Blackstone invierten 5.000 millones en cloud IA para competir con CoreWeave
Jon Gray, presidente y director de operaciones de Blackstone, afirmó: “Vemos una oportunidad única para invertir capital a gran escala en la construcción de infraestructura de IA. Esta nueva empresa tiene un enorme potencial, ya que contribuye a satisfacer la demanda sin precedentes de potencia de cálculo. Estamos muy orgullosos de asociarnos con Google, uniendo sus TPU de primer nivel y sus capacidades de IA con la excepcional solidez de Blackstone en el sector energético y de la infraestructura digital”.
Thomas Kurian, director ejecutivo de Google Cloud, afirmó: “Esta empresa conjunta con Blackstone ayuda a satisfacer la creciente demanda de TPU, que están optimizadas específicamente para ofrecer eficiencia y rendimiento en la era de la IA. Juntos, estamos acelerando la transformación de la IA y proporcionando más opciones a las organizaciones para acceder a una capacidad de computación acelerada”.
En resumen, la IA está dejando de ser una historia puramente tecnológica y se está convirtiendo en una historia de infraestructura global, capital intensivo y poder industrial.




