EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El precio medio de la vivienda en A Coruña alcanzó los 3.116 euros por metro cuadrado en abril de 2026, según el último índice de Idealista.
- ¿Quién está detrás? El dato procede del portal Idealista, que monitoriza los precios de oferta en venta de toda España.
- ¿Qué impacto tiene? Supera en un 15 % el precio de hace un año y rebasa el pico alcanzado en plena burbuja de 2008, lo que encarece la entrada a la compra y presiona al alza las hipotecas medias de la ciudad.
La vivienda en A Coruña ha roto la barrera psicológica de los 3.000 euros por metro cuadrado y lo ha hecho con una intensidad que ni los analistas más optimistas esperaban hace apenas un trimestre. En abril de 2026, el precio medio se situó en 3.116 euros/m², un 15 % más que en el mismo mes del año anterior y, sobre todo, por encima del anterior récord histórico de 2008, cuando el metro cuadrado llegó a cotizar en torno a los 3.050 euros en plena efervescencia del boom inmobiliario. El dato, adelantado por Idealista a última hora, refleja un mercado tensionado donde la oferta de vivienda en venta apenas alcanza para cubrir la demanda local y la que llega de fuera.
Por qué A Coruña vuelve a marcar precios de burbuja
Varios factores confluyen para explicar una escalada que no tiene parangón en el resto de Galicia. Primero, la escasez de suelo finalista en el municipio, estrangulado entre el mar y los municipios del área metropolitana, ha reducido las nuevas promociones a un goteo insuficiente. En segundo lugar, la demanda de compradores con alto poder adquis. —tanto locales como procedentes de otras comunidades o del extranjero— se ha concentrado en determinadas zonas de la ciudad, como el Ensanche, Los Rosales o Matogrande, empujando los precios al alza en cascada hacia barrios más periféricos. A esto se suma un efecto refugio: el comprador gallego, tradicionalmente cauto, ha visto en la piedra una protección frente a la inflación y la incertidumbre de otros activos.
El precio de la vivienda en A Coruña no solo recupera lo perdido desde 2008, sino que marca un nuevo suelo a partir del cual será cada vez más difícil acceder a una primera vivienda sin un ahorro previo muy por encima de la media.
Qué supone este techo para el comprador medio y para el inversor
Traducido a cuotas hipotecarias, el golpe es considerable. Con un precio medio de 3.116 euros/m², un piso tipo de 80 metros cuadrados cuesta ya casi 250.000 euros, sin contar el 10 % de gastos e impuestos. Para una hipoteca a 25 años con un diferencial medio del 1 % sobre el Euríbor (que en mayo ronda el 2,8 %), la cuota mensual se acerca a los 1.100 euros, muy por encima del alquiler medio en la ciudad. A Coruña se convierte así en una de las capitales de provincia más caras de España en relación con la renta disponible de sus hogares, solo por detrás de San Sebastián, Barcelona o Madrid.
Para el inversor patrimonialista, en cambio, el dato tiene una doble lectura. Por un lado, el yield bruto del alquiler —la rentabilidad anual de la renta sobre el precio de compra— se comprime hasta rozar el 4 %, un punto menos que el 5 % que se obtenía en 2022. Por otro, la revalorización del 15 % interanual es un imán para el capital que busca plusvalías a corto plazo, siempre que el mercado no dé síntomas de agotamiento. Ese es el verdadero riesgo: si la demanda se enfría o los tipos repuntan, los compradores apalancados podrían enfrentarse a minusvalías latentes, como ya ocurrió entre 2008 y 2014.
La Ficha del Inversor
La métrica clave es el propio precio: 3.116 euros/m². Para contextualizarlo, basta recordar que el mismo Idealista situaba el metro cuadrado en A Coruña en 1.980 euros en 2015, apenas hace once años. La revalorización acumulada supera el 57 %. El cap rate (rentabilidad neta antes de financiación) se sitúa ya por debajo del 3,5 % en las zonas más tensionadas, lo que expulsa al inversor no profesional hacia localidades del cinturón metropolitano, como Oleiros o Culleredo, donde los precios son más bajos y las rentabilidades aún superan el 5 %.
La tendencia a seis meses apunta a una estabilización o incluso a una ligera corrección, siempre que el Banco de España no vuelva a subir los tipos y que el Gobierno central no active nuevas medidas fiscales sobre la vivienda habitual. La razón es que, a estos niveles, el comprador por necesidad empieza a retirarse y los bancos endurecen los criterios de concesión, como ya se ha visto en el último sondeo de préstamos bancarios del BCE.
El perfil recomendado es el del comprador de reposición que ya tiene una vivienda en propiedad en la ciudad y desea mejorar de zona, porque puede aprovechar la plusvalía latente de su actual inmueble para financiar una parte importante de la nueva adquisición. El inversor institucional, en cambio, debe ser cauto: con yields tan bajos y un horizonte de tipos incierto, rotar cartera hacia otros mercados del noroeste peninsular —como Vigo o Santiago— puede ofrecer un binomio riesgo-rentabilidad más atractivo. El precedente de 2008, cuando A Coruña tardó más de una década en recuperar los precios máximos, obliga a no olvidar que la piedra también puede pesar.




