Las sombras de sentencia del Rosco de Pasapalabra: de los líos del Supremo a Mediaset

El Tribunal Supremo ha vuelto a reactivar el conflicto del Rosco de Pasapalabra con una polémica sentencia que, más que cerrar definitivamente el caso, reabre interpretaciones cruzadas dentro del sector audiovisual.

La resolución afecta a la explotación de la prueba final del formato y reordena, una vez más, el equilibrio entre Atresmedia y la británica ITV Studios, que explotan el programa pero pierden El Rosco, y Mediaset España junto a la empresa neerlandesa MC&F, que se hacen con los derechos de la prueba final del formato.

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En la industria televisiva ha llamado especialmente la atención la sensación de falta de coherencia en algunas resoluciones del Supremo relacionadas con el caso. En 2019, el Alto Tribunal dio la razón a ITV, legítima propietaria de los derechos de Pasapalabra, Rosco incluido, vuelve ahora a reinterpretar el alcance de los derechos del Rosco, arrebatándoselo a la británica.

El núcleo del problema sigue estando en la fragmentación de derechos. La neerlandesa MC&F Broadcasting, que ha alcanzado un acuerdo con Mediaset España, defiende la titularidad del Rosco como obra independiente del formato general, mientras la británica ITV Studios, vinculada a Atresmedia, mantiene el control del formato global del concurso.

En este contexto, y según ha adelantado Informalia, el Rosco pasará a quedar vinculado a Mediaset tras el nuevo encaje jurídico del formato, lo que supone un giro relevante dentro del tablero televisivo español y reabre la competencia directa con Atresmedia en el terreno de los grandes concursos de entretenimiento.

Ese movimiento refuerza además la idea de que la estrategia de MC&F ha sido excesivamente rígida desde el punto de vista comercial. Algunas fuentes del sector consideran que la empresa neerlandesa pudo haber maximizado el valor del activo mediante una subasta abierta o un proceso competitivo entre operadores, en lugar de encauzar su explotación a través de un acuerdo con una empresa en crisis como Mediaset que han derivado en un conflicto prolongado que podría eternizarse.

Pasapalabra en los tribunales

La estabilidad en pantalla de Pasapalabra contrasta con la inestabilidad jurídica que lo rodea. El caso ha pasado por múltiples fases judiciales desde 2009, con cambios de criterio, sentencias parciales y reinterpretaciones sucesivas que han ido redefiniendo el alcance de los derechos del formato y del Rosco. El resultado es un escenario en el que cada nueva resolución no cierra el problema, sino que lo reordena. En ese contexto, la ausencia de un acuerdo global entre las partes se percibe como el principal factor de bloqueo estructural.

Pasapalabra
Roberto Leal conduce Pasapalabra. Foto: Atresmedia.

En la industria se insiste en que una solución negociada habría sido posible hace años, evitando la prolongación del conflicto y la sucesión de litigios cruzados. A medio plazo, no se descarta que el caso derive en nuevas rondas de negociación entre las partes o incluso en nuevos procedimientos judiciales que prolonguen la disputa durante los próximos años.

El liderazgo de Atresmedia no peligra pese a la sentencia

Aunque el conflicto jurídico en torno al Rosco de Pasapalabra sigue abierto, en el sector audiovisual se da por hecho que el programa no solo continuará en emisión, sino que incluso podría adaptarse incorporando una nueva prueba estrella en caso de restricciones sobre la mecánica original. Ese escenario permitiría preservar la estructura del concurso sin alterar su presencia en parrilla y podría competir contra el nuevo formato que acoja a El Rosco de Telecinco.

En cualquier caso, el liderazgo de Atresmedia no peligra a corto ni medio plazo. El programa es uno de los pilares de su franja vespertina y ha demostrado una notable resistencia incluso en contextos de incertidumbre jurídica.

Su marca está plenamente consolidada y el hábito de consumo diario del público podría desgastarse, pero sin riesgo de desplome. Además, la fortaleza de la cadena refuerza esa posición.

Antena 3, en comparación, integra una programación de alto rendimiento basada en contenidos con gran capacidad de arrastre hacia los informativos, lo que le permite absorber posibles ajustes en el formato sin alterar el conjunto de la parrilla.

Frente a ello, Mediaset no ha conseguido consolidar una alternativa estable en esa franja y podría verse obligada a asumir un pago de 45 millones de euros por la emisión de Pasapalabra durante años sin licencia. Por contra, Atresmedia no afrontará sanción alguna por la emisión de El Rosco durante seis años.


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