Google y Blackstone invierten 5.000 millones en cloud IA para competir con CoreWeave

La joint venture combinará los chips propios de Google con la capacidad financiera de Blackstone para ofrecer infraestructura de nube especializada en inteligencia artificial. CoreWeave, valorada en 23.000 millones, se enfrenta a un rival que puede cambiar las reglas del juego.

Google y Blackstone han sellado una alianza histórica para crear un negocio de nube especializado en inteligencia artificial que aspira a competir de tú a tú con CoreWeave, el principal proveedor independiente de infraestructura para grandes modelos de lenguaje. La inversión inicial asciende a 5.000 millones de dólares y combinará los chips de diseño propio de Alphabet con la enorme capacidad de inversión del mayor gestor de activos alternativos del mundo.

Claves de la operación

  • Inversión de 5.000 millones de dólares para arrancar. La joint venture arranca con una dotación que la sitúa, de entrada, en la élite del sector, muy por encima del músculo financiero de muchos rivales.
  • Combinación única de hardware propio y capital paciente. Google aporta sus TPU y experiencia en infraestructura cloud; Blackstone, su capacidad para movilizar fondos a largo plazo.
  • CoreWeave, en el punto de mira. La empresa estadounidense, valorada en 23.000 millones de dólares, domina el alquiler de GPUs para IA, pero ahora se enfrenta a un contrincante con un balance casi ilimitado.

El salto de Google al cloud IA: más de dos décadas de infraestructura al servicio de la inteligencia artificial

La compañía lleva años perfeccionando sus propios chips para cargas de trabajo de IA, las denominadas TPU, que ya utiliza internamente para entrenar modelos como Gemini y que ahora pondrá a disposición de terceros a través de esta nueva plataforma. No se trata de un movimiento improvisado: Google Cloud facturó más de 33.000 millones de dólares en 2025 y, aunque sigue lejos de AWS y Azure, ha encontrado en la IA una oportunidad para diferenciarse.

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La operación, adelantada por Bloomberg, supone una apuesta deliberada por un segmento de negocio —el alquiler de infraestructura especializada para IA— que está experimentando crecimientos interanuales de tres dígitos en 2026. Blackstone, que gestiona activos por valor de más de 800.000 millones de dólares, aporta la espalda financiera necesaria para desplegar centros de datos a la escala que exigen los grandes modelos de lenguaje. Los chips de Google conocidos como TPU v5 ofrecen un rendimiento por vatio muy superior al de las GPU de NVIDIA, lo que podría traducirse en precios más competitivos.

CoreWeave, el ‘unicornio’ del cloud IA que ha puesto nerviosos a los gigantes

CoreWeave se ha convertido en el socio preferente de startups y laboratorios de IA que necesitan acceder a GPUs de última generación sin pasar por los grandes proveedores de nube pública. Su valoración, que superó los 23.000 millones de dólares en la última ronda de financiación, refleja el apetito del mercado por alternativas ágiles y especializadas frente a los gigantes tecnológicos. Pero su modelo de negocio depende en gran medida de un único proveedor: NVIDIA.

La entrada de Google y Blackstone en este mercado supone la mayor amenaza que ha recibido CoreWeave desde su fundación, porque combina tecnología propia con un músculo financiero que puede permitir precios agresivos y plazos de despliegue que ningún competidor independiente puede igualar. De hecho, la nueva plataforma nace con la ventaja de no depender de terceros para el suministro de chips.

La entrada de Google y Blackstone en este mercado supone la mayor amenaza que ha recibido CoreWeave desde su fundación, porque combina tecnología propia con un músculo financiero que puede permitir precios agresivos.

En paralelo, la jugada de Alphabet y Blackstone se produce en un momento en el que los grandes proveedores de nube pública —AWS, Azure o el propio Google Cloud— están viendo cómo una parte de sus clientes migran cargas de trabajo de IA a infraestructuras más especializadas. La nueva joint venture busca capturar precisamente esa demanda, pero con el respaldo de una multinacional tecnológica que ya conoce el terreno.

joint venture cloud

El impacto en la nube europea y el reto para los actores españoles

La puesta en marcha de este nuevo gigante del cloud IA tiene implicaciones que van más allá del mercado estadounidense. En Europa, la Comisión Europea ultima la entrada en vigor del AI Act, que exigirá a las empresas que operen en la Unión Europea altos estándares de transparencia y control de datos, lo que podría frenar la adopción de plataformas que no ofrezcan garantías de soberanía digital. Google lleva años invirtiendo en centros de datos en la Comunidad de Madrid, lo que le da cierta ventaja para ofrecer soluciones con residencia de datos en territorio europeo.

Blackstone, por su parte, no es ajena al mercado español. Su historial incluye la compra de una participación en la red de gas de Naturgy —operación que generó no poca polémica— y su presencia en el sector inmobiliario nacional. La combinación de ambos socios podría traducirse en un nuevo clúster de infraestructura cloud IA en España, aunque por ahora no hay anuncios concretos sobre ubicaciones fuera de Estados Unidos. Es un aspecto que seguiremos de cerca.

Desde una perspectiva más local, la irrupción de una plataforma como esta coloca a Telefónica Tech en una posición incómoda. La filial de la operadora española aspira a ser un actor relevante en el segmento de cloud y ciberseguridad, pero sus recursos financieros son limitados en comparación con los casi ilimitados de Blackstone. Si la joint venture opta por desplegar centros de datos en el sur de Europa, la competencia por los clientes empresariales podría intensificarse de forma abrupta.

En esta redacción consideramos que la operación de Google y Blackstone es un movimiento inteligente en el corto plazo, pero el verdadero examen llegará cuando deba demostrar que su oferta es atractiva para empresas con requisitos regulatorios tan exigentes como los europeos. El mercado, mientras tanto, ya ha reaccionado: las acciones de CoreWeave cayeron un 4 por ciento en las primeras horas de cotización tras conocerse la noticia. La batalla por el dominio del cloud IA acaba de empezar.


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