KKR parece moverse a dos velocidades. Por un lado, el mercado castiga su cotización con una caída cercana al 19% en lo que va de año. Por otro, su negocio subyacente acaba de firmar uno de los mejores arranques de ejercicio de su historia. Esta aparente contradicción centró la conversación que Bloomberg Television mantuvo con el director financiero de la gestora, Rob, tras la presentación de resultados del primer trimestre.
Comisiones de gestión: el termómetro que el directivo pide mirar
Para el CFO, la métrica que de verdad importa es la evolución de las comisiones de gestión. Es el indicador que mejor refleja la salud del negocio y que menos depende del ruido de mercado. Durante el primer trimestre del año, esas comisiones se dispararon un 30% interanual. No es un dato cualquiera: permitió a KKR registrar el segundo trimestre con mayores ingresos por comisiones de su serie histórica y el tercer mayor beneficio neto ajustado jamás alcanzado por la firma.
Rob reconoció durante la entrevista que el precio de la acción a corto plazo escapa a su control. Pero subrayó que la compañía está utilizando las recompras de títulos para mandar una señal. En los tres primeros meses del año, tanto el co-CEO como varios consejeros adquirieron acciones con su patrimonio personal. «Si seguimos ejecutando bien durante un periodo largo, confiamos plenamente en que la cotización acabará siguiendo los fundamentales», sostuvo.
Crédito privado tras el primer susto: ¿oportunidad para el capital paciente?
Buena parte del ruido que rodea a KKR procede del crédito privado. La clase de activo registró en los últimos meses sus primeras rentabilidades negativas en bastante tiempo y los inversores minoristas comenzaron a retirar capital de algunos vehículos. Sin embargo, el CFO defendió que este primer trimestre ha sido uno de los mejores de la historia de la gestora en captación para fondos de crédito.
Explicó que la razón hay que buscarla en la actitud de los grandes inversores institucionales. Muchos de ellos, lejos de asustarse, están llamando para preguntar si el retroceso de los mercados privados de crédito supone un buen punto de entrada. Y la respuesta de KKR es que sí: la salida de capital ha ensanchado ligeramente los diferenciales y eso, en su opinión, crea una ventana atractiva para quien quiera posicionarse en préstamos directos.
El factor minorista: lecciones tras una avalancha de flujos
El equipo directivo admite que parte del dinero entró en el crédito privado «demasiado deprisa». Durante varios años, las condiciones fueron excepcionalmente benignas, con tipos de impago muy bajos. Ahora cabe esperar, según el CFO, que los reembolsos en los canales de riqueza privada sigan algo elevados y que las tasas de morosidad repunten moderadamente. Aun así, insistió en que el crédito privado sigue siendo una clase de activo convincente.
En el caso concreto de KKR, la gestora defiende haber construido con más pausa sus vehículos para particulares. Todos sus siete productos escalados registraron flujos netos positivos en el trimestre, con captaciones cercanas a los 4.000 millones de dólares y solo 250 millones en reembolsos. La lección, a su juicio, es que la industria se ha volcado en la distribución al inversor individual en crédito privado de forma repentina, mientras que otras clases como el capital riesgo o las infraestructuras han visto una asignación más gradual y, por eso, muestran ahora mayor solidez.
El director financiero dibujó un escenario en el que el inversor particular apenas tiene entre un 1 % y un 2 % de su cartera en alternativos, frente al 30 %-50 % que manejan los institucionales más sofisticados. Su previsión no es que se alcancen esos niveles, pero sí que la exposición suba paulatinamente al entorno del 4 %-5 %. Un movimiento que, de cumplirse, daría un impulso estructural a todo el sector.
«Todavía vemos el crédito privado como una clase de activo muy atractiva para desplegar capital, y creo que nuestros inversores coinciden».
— Rob, director financiero de KKR, en Bloomberg Television
Financiar la revolución digital sin repetir los errores del pasado
Uno de los temas que sobrevoló la entrevista fue el apetito casi insaciable por financiar la construcción de centros de datos e infraestructuras digitales. La gestora cree que cada vez que una enorme cantidad de capital entra rápidamente en un nicho, habrá vencedores y perdedores. Y argumenta que KKR cuenta con las capacidades para estar entre los primeros gracias a la combinación de su plataforma de infraestructuras —una de las líderes del sector—, su experiencia sectorial y su alcance geográfico global.
Pero el CFO también introdujo una alerta importante sobre los riesgos de concentración. Para evitarlos, KKR defiende un despliegue lineal a lo largo del tiempo, tanto para suavizar la exposición a un mismo activo como, sobre todo, para no acumular demasiado capital en una misma cosecha («vintage»). Según explicó, buena parte del bajo rendimiento que el capital riesgo ha arrastrado en los últimos años tiene su raíz en el exceso de inversión concentrado en 2021 y comienzos de 2022.
Oriente Próximo y la estabilidad de la captación en un entorno revuelto
Pese a la agitación geopolítica que ha marcado la región en los últimos meses, el ejecutivo aseguró que los inversores de Oriente Medio representan alrededor del 6 % de los partícipes globales de KKR y que los flujos con ellos no se han interrumpido. No ha detectado ningún repliegue significativo por necesidades de liquidez en sus países de origen.
Detrás de esta aparente calma hay una lectura más amplia: la diversificación internacional de los grandes fondos de pensiones y soberanos sigue avanzando y el entorno macro, con tipos altos, favorece las comisiones recurrentes de las gestoras alternativas. KKR, con casi 660.000 millones de dólares bajo gestión, se aferra a esa inercia para sortear los vaivenes bursátiles del momento.
La charla deja una idea de fondo que va más allá de un solo trimestre: mientras la cotización descuenta riesgos macro y dudas sobre el crédito privado, los fundamentales del negocio muestran una resiliencia notable. Queda por ver si esa desconexión se cierra a favor de los múltiplos o si el mercado acabará teniendo razón más pronto que tarde.




