Lufthansa sufre entre huelgas y el sueño de hacerse con TAP

Antes de que iniciaran los grandes problemas con los pilotos, la empresa ya había anunciado el aumento de su capacidad para el verano

Ha sido un inicio de año extraño para Lufthansa. La aerolínea alemana es una de las más importantes de Europa, y una de las dos que siguen en la carrera por hacerse con el control de la portuguesa TAP. Pero, al mismo tiempo, está atravesando una crisis interna por la relación con sus trabajadores, que se ha traducido en varios procesos de huelgas desde el inicio del año. En este panorama, los analistas empiezan a tener dudas sobre la empresa, a pesar de la apuesta de aumentar su capacidad de cara a un verano que, incluso con la crisis en Irán, siguen considerando que será una época de récords en comparación a los últimos años.

Para los analistas de Alpha Value, la crisis laboral es insostenible en el medio plazo, sobre todo frente a los competidores del sector. «El Grupo Lufthansa sigue sumido en conflictos laborales crónicos, enfrentando persistentes dificultades para impulsar negociaciones laborales efectivas y fluidas. Si bien se acusa a los empleados de avaricia, las huelgas espontáneas, provocadas por disputas sobre planes de pensiones y la reestructuración de filiales, siguen atrapando al grupo en un ciclo de costes incontrolables a corto plazo. Cada interrupción reduce los beneficios operativos en decenas o incluso cientos de millones de euros», sentencia el análisis más reciente de la empresa.

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Parte del problema, como lo deja claro el mismo análisis de Alpha Value, es que el marco legal deja abierta la posibilidad de que sigan ocurriendo protestas rápidas y cortas con poco tiempo de aviso. La realidad es que la posibilidad de interrumpir el servicio sin demasiado tiempo de antelación de cara a la empresa, y sin exigencias de servicios mínimos tan estrictas como las españolas en el caso del transporte, hace especialmente complicado evitar las pérdidas generadas por la protesta.

Alemania Aerolíneas
Avión de Lufhtansa. Fuente: Agencias

«La vulnerabilidad a este tipo de interrupciones está profundamente arraigada en el marco legal actual de Alemania, que permite a los sindicatos convocar huelgas breves e intensas prácticamente sin coste alguno. Al permitir que los empleados se declaren en huelga sin largos periodos de preaviso ni la obligación de mantener niveles mínimos de servicio, la ley obliga repetidamente a la empresa a volver a la mesa de negociación. Además, si bien el empleador retiene legalmente los salarios durante estos periodos, los miembros del sindicato reciben una compensación por huelga procedente de fondos específicos que, por lo general, cubren gran parte de sus salarios, lo que les permite subsistir durante los conflictos y los protege eficazmente de las consecuencias económicas de la huelga», sentencia el análisis de Alpha Value.

LUFTHANSA MANTIENE SU POSICIÓN A PESAR DEL DAÑO DE LAS HUELGAS

En cualquier caso, la empresa alemana no ha cambiado su posición sobre esta cuestión. Para ellos, la reestructuración de su equipo de trabajo es necesaria; de lo contrario, la buena salud de la empresa a largo plazo parece complicada. «Sin embargo, la dirección parece atrapada en un ciclo de mediaciones fallidas, sin un equilibrio estratégico entre las medidas de reducción de costes y la retención de personal. Dado que ambas partes se mantienen inflexibles, es probable que se produzcan más interrupciones, cuyo impacto final se traducirá en cancelaciones masivas de vuelos y un golpe directo a los resultados financieros. Más allá del daño financiero inmediato, existe un riesgo creciente de que los pasajeros eviten volar con Lufthansa para sortear la incertidumbre, lo que provocará una crisis de reputación a largo plazo y afectará negativamente a los ingresos por reservas», sentencia el informe.

De momento quedan pocas opciones más allá de mantener sus negociaciones; la empresa está en una situación delicada, sobre todo si quieren mantener vivo el verano. Es un momento clave del calendario para el turismo, sobre todo en un año tan complicado como se dibuja 2026 debido a la crisis en Irán.

Avión de Tap en Lisboa. Wikicommons
Avión de Tap en Lisboa. Wikicommons

Además, es clave normalizar la situación para evitar grandes problemas de cara a la posible compra de la portuguesa TAP. Es, junto a Air France, una de las últimas dos candidatas y, con la presencia del Gobierno portugués, será clave que las empresas interesadas demuestren su capacidad de operar la aerolínea con normalidad, pues el Estado mantendrá un porcentaje mayoritario de las acciones.

ASIENTOS EXTRA PARA EL VERANO

Lo cierto es que, antes de que iniciaran los grandes problemas con los pilotos, la empresa ya había anunciado el aumento de su capacidad para el verano. De hecho, Lufthansa es clave en algunas de las ciudades españolas abandonadas por Ryanair en España, aumentando su presencia y sus conexiones internacionales en aeropuertos como el de Santiago.

Por tanto, tiene un reloj corriendo en contra de cara a la temporada estival. La situación de esta semana ya demostró que pueden atravesar varias versiones de estas crisis y, sin grandes soluciones en el corto plazo si no están dispuestos a ceder parte de sus posiciones frente a los sindicatos.


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