Liebherr entrega excavadora eléctrica de 330 toneladas a mina de cobre

El modelo R 9350 E sustituye a las versiones diésel y promete menos costes de mantenimiento y mayor eficiencia en la extracción de materias primas. Bulgaria se suma a la electrificación de flotas mineras con esta máquina de 330 toneladas.

Liebherr ha entregado a la mina de cobre búlgara Assarel-Medet la primera excavadora eléctrica de 330 toneladas de su historia, el modelo R 9350 E. La máquina, con 1.200 kW de potencia —equivalentes a 1.600 CV—, ya opera en la provincia de Pazardzhik y supone un salto tangible en la electrificación de la minería pesada.

R 9350 E: la apuesta eléctrica de Liebherr para la minería del cobre

El corazón de la nueva excavadora es un motor eléctrico que elimina las vibraciones y el mantenimiento asociado a los motores diésel. La cuchara de 17 metros cúbicos permite mover grandes volúmenes de material con mayor rapidez, adaptándose a las exigencias de la explotación cuprífera. Según fuentes de la compañía, la máquina se conecta directamente a la red eléctrica, con un uso mínimo de baterías, una solución a medida que responde a las condiciones concretas de la mina.

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Liebherr no parte de cero en esta mina. Assarel-Medet opera ya con un total de 28 máquinas del fabricante alemán, incluyendo otros equipos eléctricos, lo que consolida una relación industrial de largo recorrido.

Eficiencia y ahorro de costes: el argumento definitivo frente al diésel

La reducción de costes es el factor que inclina la balanza. En la minería, donde los márgenes dependen de la productividad por hora, eliminar el combustible fósil y las paradas por mantenimiento térmico se traduce en ahorros directos. Raphael Goeppel, director general de exportación de maquinaria minera de Liebherr, lo resumió así: «Esta máquina de 330 toneladas es un símbolo no solo de excelencia técnica, sino de la cooperación duradera entre Liebherr y Assarel-Medet».

La verdadera ventaja de la electrificación no está en las emisiones que ahorra, sino en las paradas que elimina y en el diésel que no se quema.

La transición del diésel a la electricidad en maquinaria pesada avanza a un ritmo más rápido que en los vehículos de consumo. Las minas necesitan rendimiento constante y costes predecibles, dos atributos que la propulsión eléctrica ofrece con menos piezas móviles y un mantenimiento mucho más sencillo.

Electrificación industrial: la nueva frontera de la minería

El sector minero mundial está acelerando la adopción de equipos eléctricos. Las grandes extractoras de cobre, litio y carbón buscan proteger sus cuentas de resultados ante la volatilidad del precio del diésel y exigir a sus proveedores máquinas que garanticen disponibilidad. Liebherr, junto a Caterpillar y Komatsu, lidera una carrera que ya no es por potencia bruta, sino por la capacidad de integrar electrificación sin perder productividad.

El proyecto búlgaro tiene un valor estratégico que va más allá de la sustitución de una unidad. Marca la hoja de ruta de Liebherr para replicar esta tecnología en otros clientes europeos, justo cuando la Unión Europea endurece los requisitos ambientales para la minería. La apuesta por el cobre, además, no es casual: la demanda global del metal, impulsada por la descarbonización y la digitalización, sigue al alza y obliga a las minas a expandir su capacidad con equipos más eficientes energéticamente.

Aun así, la dependencia de la red eléctrica introduce un riesgo no menor. La continuidad del suministro y la estabilidad de la tensión en zonas remotas determinarán hasta qué punto las excavadoras eléctricas pueden generalizarse. Por ahora, el rendimiento en Assarel-Medet despeja dudas y convierte a Bulgaria en un laboratorio a escala real para el resto del sector. La pregunta que queda en el aire es cuánto tardarán las grandes mineras latinoamericanas en mover ficha.


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