Inversores cargan deuda de riesgo apostando por la tregua Irán-EEUU

Los flujos hacia bonos high yield europeos marcan su mejor abril desde 2024. Los gestores asumen que el alto el fuego aguantará al menos hasta finales de año, aunque las valoraciones ya no dejan margen de error.

Los gestores de crédito están comprando deuda de alto riesgo como si la tensión en Oriente Medio fuese ya cosa del pasado. Los flujos hacia bonos high yield europeos y estadounidenses han repuntado con fuerza en la segunda quincena de abril, según recoge Bloomberg, en una apuesta clara: la tregua entre Irán y Estados Unidos va a aguantar.

No es una decisión menor. Durante meses, el mercado de deuda corporativa se había movido con cautela extrema. Los diferenciales de crédito se ampliaron, los inversores rotaron hacia activos refugio y la liquidez en el segmento high yield se secó. Ahora, ese escenario se está revirtiendo a una velocidad que sorprende incluso a los más optimistas.

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La rotación de carteras acelera tras el alto el fuego

El movimiento comenzó de forma tímida a principios de abril, pero se ha acelerado en los últimos días. Los datos de flujos que maneja Bloomberg muestran entradas netas en fondos de crédito de alto rendimiento por cuarta semana consecutiva, algo que no ocurría desde el verano de 2025.

¿Qué ha cambiado? En esencia, la percepción del riesgo geopolítico. El acuerdo de tregua entre Teherán y Washington, aunque frágil y lleno de matices, ha sido suficiente para que los inversores institucionales comiencen a deshacer posiciones defensivas. Bonos soberanos, oro y deuda con grado de inversión están perdiendo protagonismo frente a emisiones corporativas con cupones más generosos.

El razonamiento es sencillo: si la escalada militar no se materializa, los activos de riesgo ofrecen una rentabilidad ajustada muy superior. Y en un entorno donde los tipos de interés han dejado de subir —el BCE mantiene el tipo de depósito en el 2,75% desde diciembre—, la búsqueda de rendimiento empuja hacia el crédito corporativo.

El mercado de deuda europeo lidera las entradas

Europa está captando buena parte de esos flujos. El mercado de deuda high yield denominado en euros ha registrado 2.100 millones de euros en entradas netas durante abril, según las cifras preliminares que circulan entre operadores. Es el mejor mes desde marzo de 2024.

Las razones van más allá de la geopolítica. El ciclo de impagos en Europa sigue contenido —la tasa de default a doce meses ronda el 2,3%, por debajo de la media histórica— y las refinanciaciones pendientes para 2026 se están resolviendo sin grandes sobresaltos. Eso da margen para asumir más riesgo sin que las métricas de crédito se deterioren de forma visible.

Cabe recordar que el sector inmobiliario europeo, uno de los más castigados en 2023 y 2024, ha dejado de ser el lastre que era. Las valoraciones se han ajustado, varios fondos han completado reestructuraciones y los inversores empiezan a distinguir entre compañías viables y las que no lo son. Eso permite volver a comprar deuda del sector sin el estigma de hace dos años.

bonos high yield

La apuesta tiene riesgos que el mercado parece ignorar

Dicho esto, hay motivos para la cautela. La tregua entre Irán y Estados Unidos no es un tratado de paz permanente. Es un alto el fuego negociado bajo presión, con líneas rojas difusas y sin mecanismo de verificación claro. Basta un incidente en el Estrecho de Ormuz o un ataque a infraestructura petrolera para que el escenario cambie en cuestión de horas.

Los inversores que están cargando deuda de riesgo ahora lo saben. Pero apuestan a que, incluso si la tregua se rompe, la respuesta de los mercados será más contenida que en episodios anteriores. El argumento es que tanto Washington como Teherán tienen incentivos económicos para evitar una escalada prolongada. Es una tesis razonable, pero no exenta de puntos ciegos.

También me parece relevante señalar que la liquidez en el segmento high yield sigue siendo inferior a la de 2021 o 2022. Los spreads de compra-venta se han estrechado, sí, pero las posiciones se construyen más lentamente. Si el sentimiento gira, las salidas podrían ser más bruscas de lo que sugieren los modelos de riesgo actuales.

Hay un precedente cercano. En octubre de 2025, cuando los rumores de negociación se filtraron por primera vez, el mercado reaccionó con euforia durante dos semanas antes de corregir un 3% en una sola sesión tras declaraciones contradictorias de ambos gobiernos. Los inversores que entraron tarde perdieron meses de rentabilidad acumulada en un día.

En paralelo, las valoraciones ya no están baratas. El diferencial medio del índice iTraxx Crossover —referencia para el crédito europeo de alto riesgo— ha caído a 320 puntos básicos, niveles que no veíamos desde antes de la invasión rusa de Ucrania. Eso deja poco colchón si las cosas se tuercen.

¿Significa esto que la apuesta es errónea? No necesariamente. Pero sí que el margen de error se ha reducido. Los inversores que están entrando ahora compran un escenario base en el que la tregua se prolonga al menos hasta finales de 2026. Si ese supuesto falla, el ajuste será doloroso.

Lo que está claro es que el mercado de crédito ha decidido dejar atrás el modo defensivo. Si esa decisión resulta acertada dependerá menos de los fundamentales corporativos y más de lo que ocurra en una mesa de negociación a miles de kilómetros. Esa es, quizá, la paradoja más incómoda de la inversión en crédito de riesgo en 2026.


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