Fabiola Martínez ha vuelto a hablar abiertamente sobre uno de los temas más importantes de su vida: el cuidado de su hijo Kike, fruto de su relación con Bertín Osborne. La empresaria venezolana se ha sincerado en una entrevista en el programa El tiempo justo, donde ha mostrado su lado más humano y vulnerable. En un momento en el que ha retomado su faceta profesional con nuevos proyectos, Fabiola no ha querido ocultar las dificultades y emociones que conlleva cuidar a un hijo con discapacidad y epilepsia, una realidad que afronta con fuerza, pero también con cansancio y preocupación constante.
3Fabiola Martínez ha hablado de Bertín Osborne
En la mencionada entrevista también recordó el papel de Bertín Osborne durante el embarazo y los primeros años de Kike. “La manera de ser de Bertín me supuso un bastón muy sólido. Mientras yo me agobiaba, él me decía: tranquila, no pasa nada”, contó. A pesar de la separación, Fabiola siempre ha mantenido el respeto hacia el padre de sus hijos y ha reconocido que, en los momentos más difíciles, él estuvo presente. Sin embargo, dejó claro que el peso del día a día, las decisiones médicas y la atención constante recaen sobre ella. Su testimonio dejó una de las reflexiones más duras y sinceras sobre lo que supone cuidar a una persona con discapacidad: “Yo veo a Kike sentado en su silla y si no lo movemos, no se puede mover. Si no le acercamos el vaso de agua, no bebe. Una persona que no bebe agua se deshidrata. No es un bebé, pero depende de que alguien esté a su lado todo el tiempo”, relataba con voz entrecortada. Su mayor preocupación, confesó, es pensar en el futuro: “¿Qué va a pasar cuando no estemos?”.
Esa pregunta, cargada de angustia, es la que se hacen miles de padres en su misma situación. Por eso Fabiola ha querido dar visibilidad a esta realidad, insistiendo en que no todo se ve desde fuera. “La gente se queda con la parte física, pero no se imagina la tensión mental que implica”, comentaba. Aun así, intenta mantener una actitud positiva, convencida de que la fortaleza emocional se entrena con los años y que cada día con Kike es un regalo, incluso en los momentos más difíciles.
Al despedirse del programa, Fabiola transmitió una mezcla de serenidad y coraje. Dijo sentirse agradecida por poder compartir su experiencia, con la esperanza de que su testimonio sirva para romper tabúes y fomentar la empatía hacia las familias que viven con la discapacidad de un ser querido. En su rostro se reflejaba el cansancio de los años, pero también la determinación de una madre que no se rinde. “Yo no quiero que la gente me admire, solo que comprendan lo que significa vivir así”, confesó antes de marcharse del plató.



