Esta semana la televisión pública española -incluidas La Promesa y Valle Salvaje- se encuentra en un proceso de reestructuración de su programación tan delicado como inevitable. El fallecimiento del Papa Francisco y la apertura del Cónclave para elegir a su sucesor han activado un despliegue informativo sin precedentes en RTVE, que se ha volcado, con todos sus recursos, a seguir este acontecimiento histórico.
Como consecuencia de esta situación, series tan populares como La Promesa y Valle Salvaje verán modificados sus horarios habituales del 5 al 9 de mayo. Lo que para algunos puede parecer un momento de información en directo, para los seguidores de estas ficciones plantea el reto de adaptarse a una programación que cambia de forma constante.
3UNA AGENDA DIFÍCIL DE GESTIONAR
El arribo de La Familia de la Tele quiere ser la primera de las varias actualizaciones del espacio de las tardes de La 1, con el empeño de captar no solo al público familiar, sino también a perfiles más jóvenes con un modelo híbrido. El arranque del programa este lunes ha sido un acontecimiento mediático centrado en sus ilustres invitados y momentos en directo que han sido llevados a la viralidad en las redes.
La energía del estreno ha sido positiva, pero visibiliza la escasez de márgenes horarios para muchos contenidos. Este magazine, con intenciones de fijar su posición entre el entretenimiento y la actualidad, dependerá de su capacidad de adaptarse a los compromisos informativos. Si bien no se han planteado sustituciones directas de series por la emisión del magazine, lo cierto es que cualquier tipo de retraso inesperado o alargamiento del programa podría tener consecuencias inmediatas para La Promesa y Valle Salvaje.
Esto quiere decir, un minuto que el magazine gana en directo es un minuto que le quita el magazine al desarrollo de una trama ficticia. De otro lado, que este estreno tope con una semana tan repleta de eventos informativos no es una mera coincidencia, sino una estrategia bien pensada. RTVE pasa prueba, de este modo, a buscar la máxima de las audiencias por el merecido revuelo que provocará el Cónclave.
En parte, también supone arriesgarse, cuestionarse por lo nuevo y lo viejo a partir de una parrilla que no da más de sí. RTVE se juega aquí a que la propuesta, bastante compleja, pueda sostener un auditorio inquietante, el de un espectador que busca la actualidad sin dejar de cautivar al que sigue día a día sus series preferidas.



