Por qué el color de tu coche puede salvarte la vida, o ponerla en peligro

Parece mentira, pero algo tan aparentemente trivial como el color de nuestro vehículo puede tener implicaciones que van mucho más allá de la simple estética o la moda del momento. Pocas veces reparamos en ello al elegir montura, pero la tonalidad de la carrocería de nuestro coche influye directamente en su visibilidad, y por ende, en nuestra seguridad y la de quienes nos rodean en la carretera. Es un factor silencioso, casi invisible a la hora de firmar los papeles en el concesionario, pero que susurra constantemente datos cruciales sobre el riesgo en cada kilómetro recorrido.

Las estadísticas y diversos estudios llevados a cabo en distintas partes del mundo, como el referenciado en el propio planteamiento inicial proveniente de análisis serios sobre siniestralidad, no dejan lugar a muchas dudas. Existe una correlación bastante clara entre ciertos colores y la probabilidad de verse involucrado en un accidente de tráfico, especialmente cuando las condiciones lumínicas no son las óptimas, como ocurre al amanecer, al atardecer, durante la noche o en días de climatología adversa con lluvia intensa o niebla. Comprender esta relación es el primer paso para tomar conciencia de un elemento más a considerar en la compleja ecuación de la seguridad vial.

Publicidad

5
PINTANDO TU SEGURIDAD: ¿DEBERÍA EL COLOR INFLUIR EN LA ELECCIÓN DE TU PRÓXIMO COCHE?

Fuente Pexels

Llegados a este punto, la pregunta es inevitable: ¿deberíamos supeditar nuestra preferencia estética a los datos sobre seguridad vial al elegir el color de nuestro próximo vehículo? La respuesta no es sencilla y probablemente resida en un equilibrio razonable. Si bien los estudios sugieren que optar por un color claro como el blanco, el plata o incluso tonos vivos como el amarillo o el naranja puede ofrecer un plus de visibilidad, tampoco se trata de demonizar los colores oscuros si son nuestra elección predilecta, siempre que seamos conscientes de esa ligera desventaja y la compensemos con otros factores.

Quizás la recomendación más sensata sea considerar el factor color como un elemento más en la balanza, especialmente si nuestros hábitos de conducción implican circular frecuentemente de noche, en zonas con baja iluminación o en áreas propensas a la niebla o lluvia intensa. Pero, por encima de todo, la seguridad activa, la que depende de nuestras acciones al volante, y el mantenimiento adecuado de nuestro coche, incluyendo la limpieza y el sistema de iluminación, seguirán siendo siempre las herramientas más poderosas para prevenir accidentes, sin importar si conducimos un vehículo blanco como la nieve o negro como el carbón.

Siguiente

Publicidad