‘La Promesa’: ¿Quién ha intentado matar a Curro? ¿Lo conseguirá?

El aroma picante del drama vuelve a llenar cada rincón de La Promesa en un capítulo que promete ser inolvidable. El intento de asesinato de Curro no es una simple vuelta de tuerca, sino una bomba de relojería que puede refrendar las lealtades en el palacio. Lo que arrancó como un pícnic inofensivo organizado por Leocadia se torna en una escena de crimen, donde las apariencias engañan y las sonrisas son dagas.

La investigación confirma que las cinchas de la montura fueron cortadas, dejando, por tanto, a un lado cualquier vestigio de accidente. La duda ya no es qué ha pasado, sino quién lo ha ejecutado y si lo volverá a hacer. En paralelo, Manuel, zarandeado por la culpabilidad, busca acercarse a su hermano, pero en el intento se da cuenta de que Adriano no se detiene en su acecho a Catalina, quien, de manera poco habitual, le corta la puerta de manera definitiva.

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PETRA CONTRA MARÍA

'La Promesa': ¿Quién ha intentado matar a Curro? ¿Lo conseguirá?
Fuente: RTVE

Petra no quiere sólo echar a María por los sólidos motivos que ha alegado: quiere darle una lección; no hay nada de apresurado en su decisión, pues ha calculado todos los pro y los contra, y su propósito es que su séquito se queda con sus palabras, que se sepan las consecuencias que el desafío a su autoridad puede acarrear. Sin embargo, por primera vez, los métodos de Petra podrían estar volviéndose contra ella, pues los sirvientes, que antes la comportaban con un respeto casi patético, ahora intercambian complicidades cuando ella pasa.

¿Está surgiendo, bajo su propio fuego, la rebelión? María, a pesar de estar asustada, no se siente sola. Algunos compañeros, esta vez movidos por la solidaridad, bien por el propio miedo a ser los siguientes, empiezan a urdir la defensa. Es incluso visible la duda en lo más leal de los sirvientes de Petra: ¿hasta dónde puede llegar su garante si continúa pisoteando a los de su círculo? El ama de llaves siempre ha regido con puño de hierro, pero el hierro, si se calienta en exceso, puede quemar. Y alguien está avivando el fuego.

El palacio es un ser vivo, el palacio y Petra podrían estar matando al huésped. Si María cae, otros podrían seguirla, con lo que el vacío de poder podría ser lo suficientemente grande para que otros estén deseando llenarlo. Petra cree que va eliminando una amenaza, en un sentido va plantando la semilla de su propia caída. En La Promesa, las paredes oyen… y las cocinas aún más.


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