Por mucho que algunas personas se nieguen a creerlo, la magia de la televisión es precisamente eso, magia. O lo que viene a ser lo mismo, trucos para entretener y hacer soñar al público sin que cada acción tenga necesariamente demasiado de realidad. Pasapalabra no es diferente. Es una evidencia que se ha puesto muy de manifiesto hoy en día, con los llamados “realities” invadiendo algunas cadenas. ¿Cuánto de verdad hay en la tele y qué parte está mucho más orquestada de lo que los espectadores piensan? En algunos casos, las “trampas” de las cadenas son muy evidentes. En otros, en cambio, pueden surgir más dudas.
Es lo que sucede con uno de los espacios más vistos en la pequeña pantalla durante cada tarde: Pasapalabra. Como casi todo, tiene sus secretos, algunos mejor guardados que otros.
5Un secreto al descubierto
En realidad, lo que sucedió, como muchos telespectadores pudieron percibir, fue que Silvia Marty intentó consolar a uno de los participantes después de que este sufriera un descalabro competitivo. Tras perder, la mujer le pregunto, a modo de broma, si al menos se iba a quedar a comer, que el programa invitaba.
Quedarse a comer. No fueron pocos quienes, en ese momento, se percataron de que Pasapalabra no se graba por las tardes ni las noches, como a veces se presupone, sino cerca del mediodía, antes de comer.



