Telefónica está sufriendo una transformación forzosa motivada por la asfixia que le supone la competencia en determinados países, su enorme deuda en relación a fondos propios y ebitda y por los problemas que se está encontrando a la hora de vender activos no esenciales para el actual momentum de la compañía.
Después de la salida del que fuera durante más de una década presidente, César Alierta, y la entrada de José María Álvarez Pallete, aunque siguiendo una línea parecida, se están viendo cambios más bien motivados por la situación de necesidad en la que se encuentra la compañía que por el cambio de presidente. Lo que antes se toleraba de alguna forma por parte de los inversores (la deuda de Telefónica es elevada pero con una capacidad de pago estable) ahora es más difícil de sostener dadas también las condiciones financieras actuales.
Telefónica está dividida entre su necesidad de poner en el mercado activos para liquidar su deuda y, por otro lado, no perjudicar al accionista que ha visto diezmado su beneficio, no sólo en lo que ha dividendos se refiere. Aunque la cotización de la acción ha crecido bastante en diciembre, maquillando la pérdida en Bolsa de la compañía de los últimos meses, no podemos olvidar que se encontraba en agosto de 2015 en 12,50 euros por acción cuando ahora está en los entornos de 8,70 euros. Muy lejos nos encontramos, por tanto, de los buenos tiempos de Telefónica, en los que la acción cotizaba en máximos y los accionistas obtenían rentabilidades por dividendo de media de entre el 7% y el 8% anual.
Las posiciones cortas en la compañía se sitúan en el 3,77%
El mercado cambia, los consumidores lo hacen de una forma extraordinariamente rápida y conforme se van reduciendo las barreras a la entrada gracias al avance tecnológico, el posicionamiento de una compañía que sigue teniendo un recuerdo de su antiguo carácter monopolístico se hace enormemente complicado si no desarrolla su propia tecnología y asume que su posición es otra. Las posiciones cortas sobre la compañía se sitúan en el 3,77% y es sobre todo hacía finales de noviembre cuando han comenzado a crecer con mayor rapidez. En 2015 y pese a la gran caída que sufrió en bolsa, las posiciones bajistas se situaban por debajo del 2%.
Las grandes posiciones cortas sobre el capital de Telefónica son de Boussard & Gavaudan Investment Management que tiene un 1,09% y BNP Paribas un 0,77%, el resto de las posiciones cortas son inferiores al 0,5%.
La empresa de telecomunicaciones ha intentado varias operaciones en estos últimos meses para solventar sus problemas de deuda, pero después de varios fracasos, se encuentra a la espera de una redefinición del Plan Estratégico. Lo que le ha llevado a tener no sólo pérdidas en Bolsa sino a desesperar a sus inversores más fieles.
Una de las operaciones es la venta de O2 al grupo chino Hutchinson Whampoa, que ya se antojaba difícil porque requería de la aprobación europea, pero que con el Brexit acabó siendo un imposible. Una oposición frontal del gobierno británico a que el magnate chino Li Ka-Shing, se hiciera con mayor peso en el mercado de las telecomunicaciones británico y las presiones de las autoridades de competencia hicieron el resto.
Agotada la vía de la venta de O2, la empresa tiene que conseguir el objetivo fijado por agencias de rating como Moodys que cifran en 15.000 millones de euros la deuda de la que tendría que desprenderse la compañía en los próximos años. Para sanear su balance sólo le queda llevar a cabo un plan de venta de activos que le permita tanto en España como la unión Europea, y que además sea del gusto del accionista. Dicho así de rápido parece fácil, pero ni mucho menos.

Fuente: Relación con los inversores de Telefónica
La deuda corresponde en un 81% a la partida de Bonos y papel comercial y en un 19% a la deuda con instituciones financieras.
La colocación de O2 era una de las formas fundamentales para el desapalancamiento
La colocación de O2 era una de las formas planteadas para el desapalancamiento. Labor fundamental para asegurar el dividendo que ofrece la compañía a sus accionistas. La política de la operadora es de no poner en riesgo su retribución, pero lo más posible es que acabe recortando el pago en efectivo y sustituyendo por el reparto en acciones mediante dividendo flexible (lo que se conoce como script dividend).
Otra de las opciones que planteaba la compañía es la salida a bolsa de Telxius, la filial de antenas y cable submarino. Esta opción fue desestimada en primera instancia por la propia compañía al no ajustarse las órdenes de compra recibidas, al precio que consideraban adecuado para la operación.
Telefónica tiene previsto colocar alrededor de un 40% del capital de Telxius
Telefónica tiene previsto colocar un 36,36% del capital de Telxius (casi 100 millones de acciones de un total de 250 millones), porcentaje ampliable al 40%. Fijando una banda de precios de entre 12 y 15 euros por acción. Con el reciente paso atrás ha retrasado un proceso que la compañía requiere y que seguramente acabe haciéndose por un precio inferior al marcado por la empresa.
El ritmo de eliminación de deuda tiene que ser más elevado, y la compañía tiene que conseguir algún acuerdo en los próximos meses. De momento se encuentra en proceso de negociación con fondos de capital riesgo para la venta del 40% de Telxius confiando en que el precio le salga más favorable que en la OPV.
La compañía requiere un ajuste para eliminar la deuda pero sin que éste pese sobre su negocio. Algo difícil en tiempos en los que la competencia te asfixia y en los que el regulador frena muchas de tus actividades.
En los próximos meses tenemos que estar pendientes de esta acción y de ver cómo se desarrollan los acontecimientos, pero lo más probable es que haya una alta volatilidad y que se produzcan muchos movimientos dentro de la compañía.



















De hecho, según el último Eurobarómetro que preguntó por este aspecto en 2014, da cuenta de cómo los ciudadanos europeos han dado de lado a este sistema de comunicaciones. El 88% reconoce no haber utilizado jamás este sistema, y el 8% reconocen haberlo utilizado cuando no existían los teléfonos móviles.















Una fiesta que llegaba a durar, según algunos autores, hasta siete días de celebración, y que comenzaban a celebrarse el día 17 de diciembre. Durante este tiempo, toda actividad se paraba en el ámbito romano –gracias a la gran popularidad con la que contaba-. De esta festividad hemos traído parte de sus tradiciones como la de recibir y dar regalos.


Si el precio del Apple Watch








Es uno de los anuncios más esperados. El Calvo de la suerte nos acompañó durante años hasta que Loterías decidió prescindir de él en 2015. Así que nos toca cambiar el chip, y ponernos las pilas con otros anuncios opuestos totalmente. El primer sustituto de ‘nuestro Calvo’ fueron algunos clásicos de nuestra música: Raphael, Bustamante, Marta Sánchez, Niña Pastori y Montserrat Caballé.


















Phase se presenta con esta cámara de 40.000 dólares, que puede capturar imágenes de alta calidad de 15 megapixels ISO 3200. La resolución más alta puede alcanzar hasta 65 megapixels y tiene un cuerpo más grande que la mayoría de las cámaras.
Cuesta 4.000 dólares más que la S2-P, la S Edition 100 es perseguida por varios coleccionadores, ya que es la cámara que Leica puso en el mercado para celebrar sus 100 años en la industria.
No es ninguna sorpresa que Leica aparezca en esta selección, ya que es una marca utilizada por muchos fotógrafos profesionales. La S2-P cuesta 30.000 dólares y tiene este precio por ser una de las mejores cámaras para la fotografía al aire libre.
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