Es una de las palabras que más has escuchado en los últimos días, por detrás de coronavirus y Covid-19. El expediente de regulación de empleo temporal, conocido como ERTE es la medida que están tomando cientos de empresas para paliar los efectos de la crisis sanitaria que asola España.
Más aún, cuando el Gobierno ha dado luz verde este mismo martes a que las empresas se acojan al él. El presidente ha explicado que todos los ERTEs (que implican suspensión de contrato o reducción de jornada) se considerarán realizados “por fuerza mayor” si son como consecuencia de las medidas adoptadas para combatir la epidemia.
Y se tienen que resolver en un plazo máximo de siete días. La solución del Ejecutivo pasa por eximir del pago de cotizaciones a las empresas en lugar de aplazar el pago de cotizaciones de manera generalizada.
¿AHORA QUÉ?
La empresa tiene que mandar al Gobierno un informe explicando cual o cuales de las medidas puestas en marcha le han perjudicado y llevado a tomar esta decisión. La respuesta puede alargarse hasta siete días.
Después, tiene que comunicar al trabajador (si no lo ha hecho ya) su intención de iniciar un ERTE. A diferencia de otros, aquí no hay opción de negociar. Solo se dará a conocer a los empleados el inicio del procedimiento de suspensión de los contratos o de reducción de jornadas por fuerza mayor.
En esta ocasión podrán tener carácter retroactivo, aludiendo al día que se declaró estado de alarma y tuvieron que cerrar todos los establecimientos o se dejaron de prestar servicios.
A partir de ahí, el trabajador empezará a cobrar el paro aunque no cumpla con el periodo de cotización mínimo que exige la Ley. Además, no se considerará consumido el tiempo que dure la percepción de esta prestación.
Es decir, cuando acabe el ERTE el contador vuelve a la casilla de salida. Y no computa para prestaciones posteriores. En el caso de que la empresa decida simplemente reducir horas al trabajador, no tiene que justificarlo al Gobierno.
¿PUEDE ACABAR EN ERE?
SI, el ERTE puede acabar en ERE. Según los expertos consultados por MERCA2, los expedientes temporales (como su mismo nombre indica) en muchos casos actúan “como un parche”. Es decir, solo dan una solución temporal.
Y las consecuencias de la crisis sanitaria deben analizarse conforme a un mayor plazo de tiempo. Por ello hay una elevada probabilidad de que los ERTES acaben convirtiéndose en ERES. Dependerá sin duda, del tiempo que esté parada la actividad. Es decir, del tiempo que estén los españoles confinados en casa y lo que dure el coronavirus.
Ahora bien, cuando una empresa implanta un ERTE se suele comprometer a no despedir a nadie durante un tiempo determinado. Si la empresa lo incumple y acomete algún despido, será improcedente.
MILES DE AFECTADOS POR ERTE
Desde el pasado viernes, empresas de todos los sectores han anunciado oficial y extraoficialmente su intención de aplicar un ERTE. Se verán afectados miles de españoles. En hostelería ya lo han hecho Vips, Domino’s o Burger King. En el sector de automoción, Seat, Renault o Nissan.
También en el textil, lo ha anunciado Tendam, la empresa dueña de marcas como Cortefiel , Springfield o Women’secret. Pero sin duda, son peores las cifras del sector más perjudicado en esta crisis, el turístico.
Iberia ha explicado que afectará al 90% de sus 16.000 empleados, la hotelera Meliá también comunicado a los sindicatos que practicará un ERTE, despidos temporales, y cerrará hoteles. Mientras que Norwegian ha parado su actividad y ha anunciado que despide al 90% de la plantilla.









