La FCA asalta 8 centros ilegales de trading cripto P2P en Londres

La Autoridad de Conducta Financiera británica ha registrado simultáneamente ocho oficinas de compraventa informal de bitcoin, todas operando sin autorización. El regulador confirma que ninguna figuraba en su registro oficial y marca un antes y un después en la persecución del cri

La Autoridad de Conducta Financiera británica (FCA, por sus siglas en inglés) ha irrumpido este miércoles en ocho locales de Londres donde operaban oficinas informales de compraventa de criptomonedas entre particulares. Ninguna tenía permiso para hacerlo, y el mensaje del regulador ha sido inequívoco: se acabó la barra libre.

La operación, coordinada con la Policía Metropolitana de Londres, apunta a una práctica que había crecido con discreción en los últimos dos años. Se trata del llamado trading peer-to-peer (P2P), es decir, la compraventa directa de bitcoin u otras criptomonedas entre dos personas, normalmente en efectivo y sin pasar por un exchange regulado. Algo parecido a una casa de cambio de divisas de barrio, pero sin licencia, sin controles de identidad y, en muchos casos, sin rastro fiscal.

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Qué ha pasado en los ocho locales intervenidos

Según ha confirmado la propia FCA en un comunicado recogido por CoinDesk y Decrypt, la redada se saldó con registros simultáneos en ocho direcciones de distintos barrios de la capital británica. En todas ellas operaban individuos o pequeñas redes que ofrecían cambio de libras por criptoactivos, a menudo publicitándose en grupos de Telegram, WhatsApp o plataformas como LocalBitcoins antes de su cierre global.

El dato más llamativo lo reveló el propio regulador: ninguno de los operadores investigados figuraba en el registro de empresas autorizadas para actividades con criptoactivos en Reino Unido. Desde 2020, cualquier negocio que cambie, custodie o intermedie con criptomonedas en suelo británico necesita inscribirse en la FCA y cumplir normas de prevención de blanqueo de capitales. La lista de aprobados es corta, apenas supera las 50 entidades, y en ella no aparecía ninguno de los intervenidos.

La FCA no ha cuantificado por ahora el volumen que movían estos puntos, pero sí ha indicado que se incautaron teléfonos, ordenadores y cantidades de efectivo cuyo importe no ha trascendido. Habrá que esperar a la próxima comparecencia del regulador, previsible en las semanas siguientes, para conocer detalles.

Por qué importa (aunque no viva usted en Londres)

La operación encaja en una tendencia que lleva meses consolidándose en Europa. Los reguladores han pasado de advertir a actuar, y lo hacen sobre el eslabón más visible de la cadena: los intermediarios que mueven dinero físico. Para el usuario medio, que probablemente compre sus criptomonedas a través de una app como Coinbase, Kraken o Bit2Me, el efecto directo es pequeño. Pero el mensaje de fondo sí le afecta.

Primero, porque cuando las autoridades persiguen al P2P informal, mandan una señal al sector regulado: el canal legal es el único que queda. Eso tiende a concentrar volumen en los exchanges autorizados, mejora la trazabilidad y, en teoría, reduce el riesgo de acabar recibiendo fondos vinculados a actividades opacas. Segundo, porque endurece el terreno para quien quiera operar con discreción: las tarifas de los intermediarios ilegales subirán, la oferta bajará y el atractivo de la economía sumergida en cripto se reduce.

Hay una cifra que ayuda a entender la magnitud del fenómeno. Un informe de la consultora blockchain Chainalysis, firma especializada en análisis de datos en blockchain, estimaba el año pasado que Reino Unido era el mayor mercado de criptoactivos de Europa, con volúmenes anuales cercanos a los 250.000 millones de dólares, unos 230.000 millones de euros al cambio actual. De ese total, una parte minoritaria pero nada despreciable se movía fuera del circuito regulado.

Una cruzada que empezó antes y que va a más

La acción de este miércoles no sale de la nada. Conviene recordar que la FCA lleva desde 2023 intensificando la vigilancia sobre el sector, después de que el colapso de FTX a finales de 2022, el exchange fundado por Sam Bankman-Fried que quebró dejando un agujero multimillonario, sacudiera a reguladores de medio mundo. Desde entonces, Londres ha aprobado un régimen publicitario estricto para cripto, ha obligado a registrarse a plataformas extranjeras que captaban a clientes británicos y ha rechazado casi nueve de cada diez solicitudes de licencia presentadas.

La novedad ahora es el salto del papel a la calle. Registros físicos simultáneos, con policía, en pleno centro financiero mundial. Es el mismo tipo de operación que hemos visto en el pasado contra oficinas de envío de remesas no autorizadas o casas de cambio clandestinas, solo que aplicada por primera vez de forma coordinada al mundo cripto en suelo británico.

Aquí conviene no caer ni en el aplauso fácil ni en el alarmismo. La operación es lógica, y diría que esperable, dentro de un marco regulatorio que en Reino Unido se ha ido cerrando poco a poco. Pero también deja preguntas incómodas. La primera, de eficacia: ¿hasta qué punto cerrar ocho locales frena una actividad que por definición es descentralizada y que puede moverse a otras ciudades, a la dark web o a jurisdicciones más laxas? La segunda, de proporcionalidad: el P2P en efectivo lo usa quien busca opacidad, sí, pero también inmigrantes sin cuenta bancaria, pequeños ahorradores que desconfían de las apps y usuarios que simplemente prefieren el cara a cara. No todo el que compraba en estos locales era un delincuente.

El calendario regulatorio británico marca la próxima cita relevante para la segunda mitad de 2026, cuando se espera la entrada en vigor del régimen definitivo de autorización para emisores y custodios de criptoactivos. Si la FCA mantiene la presión sobre el canal informal hasta entonces, el panorama del cripto londinense será, para bien o para mal, bastante menos parecido al de hace dos años.


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