El ERE de Inetum en España afectará hasta al 5% de la plantilla, en plena ola de ajustes del sector consultor tecnológico. La compañía, controlada por el fondo Bain Capital desde 2022, acelera así una reorganización que ya se ha dejado sentir en Francia y que ahora aterriza en su segundo mercado europeo.
Claves de la operación
- Hasta 400 empleos en riesgo en España. Con una plantilla que ronda las 8.000 personas en el país, el recorte del 5% podría traducirse en cerca de 400 salidas, según las primeras estimaciones recogidas por El Economista.
- Bain Capital aprieta la rentabilidad. El fondo estadounidense compró Inetum por unos 2.000 millones y ha marcado objetivos agresivos de margen, lo que explica la ola de reestructuraciones en las filiales europeas del grupo.
- Presión sobre el mercado laboral tech español. El ERE llega semanas después de los ajustes anunciados por otras consultoras y amenaza con deprimir la demanda de perfiles junior en un sector que hasta 2024 lideraba la creación de empleo cualificado.
Por qué el ajuste llega ahora al mercado español
Inetum no opera en el vacío. La consultora, antigua GFI, arrastra en Europa un trienio de integraciones a medio hacer y una presión creciente del fondo propietario para alinear márgenes con los de competidores cotizados como Capgemini o Accenture. España, con más de 8.000 empleados y una cartera fuerte en Administración Pública y banca mediana, es una de las geografías donde la compañía ha crecido a base de adquisiciones y donde las duplicidades internas son más evidentes.
El detonante inmediato, según fuentes del sector citadas por El Economista, es la revisión del plan operativo para 2026. La dirección habría detectado una caída de actividad en los proyectos de transformación digital de gran cuenta, el nicho donde Inetum competía con márgenes holgados. El resultado: ERE, recolocaciones internas y congelación selectiva de contrataciones.
Observamos aquí un patrón repetido. Cada vez que un fondo entra en una consultora con estructura latina, el siguiente movimiento es el tijeretazo.
La ola de recortes sacude a las consultoras tecnológicas en España
El anuncio de Inetum no es un caso aislado. En los últimos doce meses, las grandes consultoras tecnológicas en España han revisado a la baja sus planes de plantilla, presionadas por la normalización del gasto en IT corporativo tras el pico post-pandemia y por el efecto sustitución de la inteligencia artificial generativa sobre tareas de desarrollo y soporte.
Capgemini, Accenture, NTT Data o Indra han ajustado equipos en distintos grados. Indra, la única con cotización en el Ibex 35, ha optado por una vía distinta: recolocación interna hacia la división de Defensa, donde el tirón presupuestario europeo garantiza carga de trabajo. Inetum, sin un negocio tractor equivalente, no tiene esa válvula de escape. Y eso explica buena parte del movimiento.
El mercado no se lo toma como un susto puntual. Los responsables de compras de grandes corporaciones españolas llevan meses renegociando tarifas con las consultoras, aprovechando que la oferta laboral tech se ha relajado. La tarifa media día de un consultor senior ha caído entre un 8% y un 12% respecto a 2024, según estimaciones de mercado sin confirmación oficial.

¿Puede el ecosistema tech español absorber otra oleada de despidos?
La pregunta incómoda es qué hace España con estos perfiles. Durante el ciclo 2021-2024, el sector tecnológico fue el principal generador de empleo cualificado del país, con salarios que subieron por encima de la media y una demanda insaciable de desarrolladores, arquitectos de datos y especialistas en cloud. Ese ciclo se ha enfriado.
Analizamos el caso Inetum como un síntoma, no como una excepción. La compañía llegó a España por la vía de adquisiciones, absorbió plantilla, integró marcas y ahora recorta donde las sinergias prometidas en los due diligence no terminaron de materializarse. El guion es conocido: lo vimos con las fusiones bancarias de la década pasada y con las integraciones de operadoras. En consultoría, el ciclo se está comprimiendo.
Cada ERE en una consultora tecnológica es una lectura del pulso real del gasto corporativo en digitalización, y la lectura de abril de 2026 no es buena.
Hay un matiz relevante frente al caso francés. En Francia, Inetum negoció su plan con una red sindical fuerte y unos mecanismos de salida pactados por sector. En España, el marco es distinto: el ERE deberá pasar por el período de consultas con la representación legal de los trabajadores, y la compañía se expone a un desgaste reputacional mayor si no logra cerrarlo de forma no traumática. El precedente reciente de otros ajustes en el sector sugiere que el proceso se extenderá varios meses.
La incógnita es si Bain Capital se conformará con este recorte o si, como ha hecho en otras participadas, pedirá una segunda vuelta una vez se consoliden los ahorros. La próxima revisión del plan operativo del grupo, prevista para la segunda mitad de 2026, marcará el siguiente hito que conviene vigilar. Hasta entonces, el 5% anunciado es el suelo, no el techo.




