Cada año, y solo en España, se detectan hasta 26.500 casos nuevos de cáncer de mama. Por desgracia, el número no ha dejado de aumentar a día de hoy, aunque los casos de mujeres que se curan también han crecido. Pero, para ello es realmente importante la prevención, esta es la principal herramienta para detectar el problema en tu pecho a tiempo.
Si a día de hoy aún no te has hecho ningún autoexamen, deberías comenzar, pues descubrir a tiempo el cáncer es clave para una posible recuperación. No es algo doloroso, y no significa que vayas a encontrar nada, pero como dice el dicho, ‘más vale prevenir que curar’. Quédate y aprende cómo hacerlo de la forma correcta.
Explora tu pecho una vez al mes para prevenir el cáncer

Debes examinarte a ti misma mediante la palpación y la observación. Y es que esta es la única forma de conocer como es debido el aspecto de tu pecho. Así, será más fácil que puedas detectar algún posible cambio. A pesar de ello, tan solo 1 de cada diez mujeres entre los 25 años y los 50 se hacen su examen mensual.
A la hora de examinarte, el mejor momento para detectar un posible cáncer u otro tipo de anomalía es cuando no están sensibles o inflamados. Es por ello que se aconseja hacerlo entre el quinto y el séptimo día desde que llegó tu periodo. En el caso de haber llegado a la menopausia, es aún más importante hacerse este tipo de exploraciones. Pues el riesgo de desarrollar este tumor aumenta con el paso de los años. Elige un día al mes para hacerte la autoexploración, y en el caso de estar embarazada o periodo de lactancia, lo mismo.
Así se hace un autoexamen

Para hacer un autoexamen de tu pecho, debes conocer los pasos correctos para hacerlo bien, y asegurarte que no hay ninguna anomalía en tu cuerpo. Para empezar, túmbate y pon tu brazo derecho detrás de la cabeza. Usa las yemas de los dedos de tu mano izquierda, y recorre el seno derecho haciendo líneas de arriba abajo, del cuello hasta las costillas, y trazando pequeños círculos.
A continuación, repasa una de estas líneas que has hecho haciendo dos niveles de presión. El primero debe ser leve y luego más profundo. Una vez realizado, haz la misma exploración en tu otro seno. Cuando hayas terminado con la palpación de ambos senos, ponte delante de un espejo, pon las manos con fuerza en tus caderas y observa con atención el pecho. Cuando te colocas en esta posición, los músculos de la pared torácica se contraen, de forma que harás que sobresalga cualquier cambio en tus senos.
Ahora, palpa la axila con el brazo levantado ligeramente, pero no lo eleves por completo, ya que el tejido estará rígido y te será difícil examinar la zona. Por último, exprime suavemente el pezón para comprobar que no sale ningún líquido.
¿Cuáles son las señales de alerta de cáncer?

En un pecho sano, no encontrarás ningún tipo de inflamación visible. Por supuesto, no todos los cambios que puedes observar indicarán que hay un tumor. A pesar de ello, es conveniente acudir al ginecólogo e el caso de que descubras alguna de las siguientes señales. Así, podrás realizarte las pruebas necesarias para salir de dudas.
Si tienes un bulto que no duele, pero es firme y puede estar en la mama, cerca de ella o en la zona de debajo del brazo. Si tienes secreción por el pezón de líquido que no sea leche materna, y puede ser sanguinolento. Otra señal de alerta es la retracción del pezón, cuando este se mete hacia dentro. Si aparecen hoyuelos en la piel de la mama, o algo similar a la piel naranja. Alteración cutánea ya sea en el seno o en el pezón, como enrojecimiento, descamación, ulceraciones o cambios en los pliegues. Y aumento del tamaño del seno o cambios en su forma.
Cómo se forma un tumor de mama

Para entender mejor cómo se desarrolla el tumor, es necesario conocer debidamente la anatomía del pecho. Un pecho normal está formado por glándulas que producen leche, los lobulillos, los conductos que llevan esa leche hasta el pezón y el tejido graso, el estroma, que rodea todo este sistema y los vasos linfáticos.
Por regla general, el cáncer de mama comienza en las células que recubren los conductos, aunque también se puede dar el caso de que se forme en las que recubren los lobulillos. En menor número, se forma en otros tejidos de los senos. Este tumor se puede propagar a través del sistema linfático, motivo por el cual es tan necesario hacerse un autoexamen una vez al mes.
Los ganglios de la axila están conectados al pecho y el resto del cuerpo a través de estos vasos linfáticos. Por ello, si las células cancerígenas llegan mediante estos vasos hasta los ganglios axilares, es probable que puedan llegar al torrente sanguíneo y se propaguen a cualquier otra parte del cuerpo. Esto generaría lo que se conoce como metástasis. Ten en cuenta toda esta información, y empieza a vigilar tu cuerpo como es debido.























































































