Si te preguntan por un conejito rosa que anuncia unas pilas que duran y duran, y respondes que se trata de la marca Duracell, seguramente es porque vives en Europa. En cambio, si te hacen esta misma pregunta, sobre un conejito rosa que toca el tambor balanceándose de un lado a otro y anunciando unas pilas de lo más duraderas y respondes Energizer, debe ser porque vives al otro lado del charco, concretamente en Estados Unidos o Canadá.
Después de años de paz, Duracell ha roto el acuerdo establecido entre ambas marcas y vuelve a comercializar su marca en América. A continuación, te damos todos los detalles de esta increíble batalla judicial entre conejitos rosas.
El origen de Duracell

Para empezar, nos remontaremos a los inicios de ambas marcas. Y sí, la primera en llegar fue Duracell. Esta surgió en los años 70, la época en que los juguetes a pilas comenzaban a popularizarse entre los niños. Concretamente, dieron el salto al mercado en el año 1973, aunque su llegada a la televisión con el anuncio que lo cambió todo no llegó hasta el año 1980. Fue entonces cuando lanzaron su primera campaña publicitaria, en la cual su conejito rosa era el último en seguir tamborileando su tambor, a diferencia de los otros personajes con pilas de otras marcas.
Pues bien, por entonces desconocían el impacto que iba a tener este anuncio para la marca. Se volvieron muy populares, y hasta la fecha siguen siendo la marca de pilas más adquiridas, al menos en Europa, ya que tras el acuerdo firmado con Energizer en 1992, el mundo quedó repartido para que no se pisaran el terreno entre los dos gigantes. Pero parece ser que este 2020, Duracell ha cruzado la línea.
El origen de Energizer

Antes de ser conocida como Energizer, el nombre de esta marca era Eveready Alkaline Power Cell, pero en el año 1980, dio el cambio al nombre que conocemos a día de hoy. Esta era la más potente competidora de Duracell, y claro en batallas como estas de las grandes marcas, que una cometa un error es ideal para que la otra lo aproveche. Lo mismo que hemos visto multitud de veces entre Coca-Cola y Pepsi, solo que Energizer fue un paso más allá en su competición.
Duracell cometió el error de no renovar la patente de su conejo rosa, el cual había sido todo un éxito en sus campañas publicitarias. Así que como este no estaba siendo protegido, Energizer decidió copiar la idea, y crear un conejo mucho más canalla, en lugar de uno deportista. El suyo también tocaba el tambor, pero llevaba unas gafas de sol para tener un aire más de conejo malo. Y fue justo aquí donde comenzó la gran batalla que mantienen hasta el día de hoy.
El acuerdo de 1992

Para calmar las aguas entre los dos gigantes en la venta de pilas, decidieron hacer un acuerdo en el que se repartirían el mundo para la venta de sus productos, con el uso de su conejo rosa. Decir que ambas siguieron vendiendo alrededor de todo el mundo, solo que en el país «propiedad», del otro, no tenían permitido usar este elemento publicitario. Seguramente, si vives en Europa, habrás visto algún anuncio de las pilas Energizer, pero sin rastro del famoso conejo rosa, en su lugar, era una gran pila con el nombre de la marca corriendo una importante carrera.
Pues parecía que todo iba bien, ambas respetaban ese acuerdo que habían establecido y continuaban teniendo buenas ventas allá donde iban. Pero claro, en algún momento, uno de los dos gigantes iba a cruzar la raya, y aunque han tenido muchos años de paz, esta ha llegado a su fin, y el culpable no ha sido otro que Duracell. Aunque teniendo en cuenta que ellos fueron los creadores del conejo rosa, deberían tener ciertas ventajas. Pero si también tenemos en cuenta su error al no renovar la patente, esto podría ser un acto de provocación sin más.
Duracell cruza la raya

Como ya habíamos dicho, Duracell ha sido la que al final, ha terminado por incumplir el acuerdo establecido con Energizer en el año 1992. Y es que no ha dudado en comercializar sus pilar en América usando a su famoso conejo rosa. Por supuesto, su rival no se iba a quedar de brazos cruzados, y el pasado mes de febrero demandaron a su rival por estar produciendo un daño irreparable a su marca.
Desde luego, son malas noticias para Warren Buffet, el tercer hombre más rico del mundo y dueño de Duracell. El próximo paso en su lucha para poder ganar en su batalla sería definir el sexo de su conejo, una muy buena idea para así marcar las diferencias de nuevo entre su publicidad y la de su rival.
Parece surrealista que haya una batalla judicial por un conejo rosa, pero lo cierto, al menos en Estados Unidos, es que este es un procedimiento de lo más habitual. Por ejemplo, la app de ligues Tinder no ha dudado en demandar a 3nder, por el simple y mero hecho de que tiene un nombre que suena casi igual. Solo nos queda esperar para conocer cómo finaliza esta gran batalla judicial, ya que estos procesos suelen ser bastante largos.


































