Crecimiento económico en España de la IA: Ya supera a una potencia mundial

El sorpasso se consolida tras once años de ventaja surcoreana y sitúa a España como la duodécima economía mundial. Analistas de Bloomberg y Jefferies elogian el modelo basado en inmigración y turismo, aunque la productividad sigue siendo el talón de Aquiles.

El crecimiento económico de España ha protagonizado un vuelco histórico. El país ha superado a Corea del Sur, la potencia mundial de los semiconductores y la inteligencia artificial, tanto en PIB per cápita como en PIB agregado, según los últimos datos del Fondo Monetario Internacional. El sorpasso, adelantado por elEconomista.es, consolida a la economía española como la duodécima del mundo y refuerza su imagen en los mercados internacionales.

Claves de la operación

  • España supera a Corea del Sur once años después de perder la ventaja. El PIB agregado español alcanza los 2,09 billones de dólares frente a los 1,93 billones del gigante asiático, según datos del FMI.
  • El crecimiento se sustenta en la inmigración y el turismo. Dos pilares que han impulsado la población activa y los ingresos sin generar una burbuja inmobiliaria como en el pasado.
  • Analistas de Bloomberg y Jefferies elogian el modelo pero advierten de la baja productividad. El verdadero reto será mantener el ritmo sin mejoras estructurales en innovación y capital humano.

El sorpasso que reconcilia a España con los mercados internacionales

La economía española ha dado un vuelco. Tras una década perdida por la crisis financiera, el país ha logrado no solo recuperar el terreno perdido, sino superar a un referente tecnológico como Corea del Sur. El FMI cifra el PIB agregado español en 2,09 billones de dólares, mientras que la economía surcoreana se ha quedado en 1,93 billones. En 2014, Corea del Sur adelantó a España en PIB per cápita, y parecía que el país asiático se consolidaba como una potencia imparable gracias a sus gigantes tecnológicos como Samsung y SK Hynix, dominadores del mercado de chips de memoria para inteligencia artificial. La sorpresa ha sido mayúscula, como refleja la columna de Lionel Laurent en Bloomberg.

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La clave de este vuelco está en la demografía. España ha pasado de 36 a casi 50 millones de habitantes en medio siglo, el mayor incremento entre las cinco mayores economías de la UE, lo que ha disparado la población activa. Según Rafael Doménech, economista de BBVA, alrededor del 80% del empleo creado desde 2022 corresponde a trabajadores nacidos en el extranjero. Esta apuesta por la inmigración, a contracorriente del nacionalismo de otros países, ha sido decisiva para sostener el consumo y la recaudación fiscal.

Inmigración y turismo: los dos motores de un crecimiento sin burbuja

El turismo, que ya representa cerca del 13% del PIB, ha batido récords en 2026, beneficiado por el desvío de viajeros que evitan Oriente Próximo a causa del conflicto. La demanda internacional ha impulsado los ingresos del sector servicios, que compensan la menor contribución del sector industrial. A diferencia del boom inmobiliario de principios de siglo, el crecimiento actual no se apoya en una burbuja de activos, sino en la capacidad de atraer y emplear a trabajadores extranjeros.

Desde Jefferies destacan que ‘la calidad del empleo también está mejorando’, con menos temporalidad y más puestos en sectores con salarios más altos. No obstante, la menor temporalidad se debe en parte al auge de los fijos discontinuos, una figura controvertida que no siempre supone una mejora real de las condiciones laborales. Aun así, la firma de inversión ve avances en productividad y un mercado laboral más dinámico.

Las tensiones sobre el mercado de la vivienda son ya evidentes y reflejan que el ritmo de crecimiento demográfico podría superar la capacidad de las infraestructuras. Laurent recuerda que algunos analistas describen España como ‘un país de 50 millones de habitantes con infraestructuras para 40 millones’, mientras la inversión pública sigue por debajo de la media europea y el fin de los fondos de recuperación obligará a afrontar nuevos retos presupuestarios.

El reto no es crecer por encima de Corea del Sur, sino crecer con una productividad que permita que ese PIB se traduzca en bienestar real y duradero.

La productividad, talón de Aquiles de un modelo que debe mirar hacia la innovación

Pese a los elogios, el consenso entre analistas señala el mismo punto débil: la productividad. Laurent admite que España ha prosperado ‘sin inteligencia artificial, ningún problema’, pero advierte de que mantener el crecimiento a largo plazo exigirá impulsar la innovación. La productividad por hora trabajada sigue siendo muy inferior a la de Corea del Sur, Alemania o los países nórdicos. Mientras el gigante asiático invierte miles de millones en I+D y domina la fabricación de chips avanzados, España aún depende en exceso de sectores de bajo valor añadido. Las inversiones públicas en tecnología, como la entrada en el fabricante de chips Openchip, apodada la ‘Nvidia catalana’, son pasos incipientes que aún no cambian el panorama.

En este contexto, la comparativa con las empresas del IBEX 35 es reveladora. Ninguna firma española cotizada puede competir en capitalización con Samsung o SK Hynix. Amadeus, Indra o Cellnex, las principales tecnológicas del selectivo, suman una capitalización muy inferior a la de un solo gigante surcoreano, lo que ilustra la brecha en el ecosistema de innovación. Sin embargo, el dinamismo del sector servicios y la apuesta por la digitalización de la economía podrían acortar distancias si se acompañan de reformas estructurales y más inversión en educación y tecnología.

El sorpasso a Corea del Sur es un logro que devuelve a España al mapa económico global, pero el verdadero examen será si es capaz de transformar ese crecimiento en un modelo sostenible, basado en trabajos de alto valor y no solo en la cantidad de trabajadores. La próxima década dirá si esta vez la historia es diferente.


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