La salida de Beatriz Sanz Sáiz de la dirección global de inteligencia artificial de EY para fichar por IBM refleja la intensidad de la guerra por el talento IA en España. La ejecutiva madrileña deja la firma tras dos décadas y se incorpora a la tecnológica estadounidense como socia directora mundial de Transformación de Datos.
Claves de la operación
- Beatriz Sanz, al frente de 9.000 expertos, salta de EY a IBM. Pilotaba EY.ai, la plataforma global de inteligencia artificial con una inversión de 1.400 millones de dólares, y era la cara visible de la apuesta de la firma por la IA.
- EY responde con un triple fichaje desde Accenture. Incorpora a tres socios -Bernabé Marcos, Antonio Prieto y Félix Sánchez- junto a una veintena de profesionales, pero la concesión de categoría equity genera tensiones internas.
- La caída de Accenture en bolsa dispara la rotación de socios. Las acciones se desplomaron un 17% en un solo día y acumulan una caída del 50% en 2026, diluyendo los bonus en acciones y liberando talento para rivales como KPMG e IBM.
Sanz inició su carrera en el Banco Santander, donde trabajó con algoritmos y minería de datos cuando en España casi nadie lo hacía. Pasó por el BBVA como responsable de innovación antes de recalar en EY en 2006, donde llegó a ser una de las socias más jóvenes de la firma. En 2014 impulsó un centro de inteligencia artificial en Madrid y en 2023 asumió el mando global del área, supervisando a más de 9.000 profesionales en todo el mundo.
Su marcha se produce en un momento en el que las Big Four compiten ferozmente por cerrar acuerdos con los grandes proveedores de IA generativa y, a la vez, libran una guerra sin cuartel por los perfiles especializados. EY, mientras perdía a su líder global, reforzaba su plantilla por abajo: en marzo arrebató a Accenture a los socios Bernabé Marcos, Antonio Prieto y Félix Sánchez, junto a una veintena de consultores. Con ese movimiento, la práctica de IA y datos de EY en España roza ya los 300 profesionales, dentro de una división de consultoría que supera los 300 millones de euros de ingresos.
Pero el fichaje múltiple no ha sido pacífico. Los tres socios procedentes de Accenture obtuvieron la categoría de equity en EY —que da derecho al reparto de beneficios— pese a no haber pasado por el largo escalafón interno. Según fuentes de la firma, ninguno de ellos atravesaba su etapa más activa en Accenture, lo que ha alimentado un runrún interno sobre la oportunidad de esas incorporaciones con tanto peso patrimonial.
El baile de fichajes tiene un denominador común: Accenture. Las acciones de la consultora estadounidense se hundieron un 17% en una sola jornada del pasado junio y acumulan una caída superior al 50% en lo que va de 2026. El mercado no castiga un problema de gestión, sino el temor a que la inteligencia artificial erosione el modelo de negocio de las grandes consultoras, intensivas en mano de obra. Buena parte del sueldo de los socios se paga en acciones que se liberan por tramos; cuando la cotización se desploma, ese bonus deja de ser un candado y se convierte en un empujón hacia la salida. KPMG lo aprovechó en junio con el fichaje de Miguel Valdivieso, otro directivo de Accenture.
El desplome de Accenture ha abierto la veda: el talento senior en inteligencia artificial es ahora el activo más líquido de la consultoría.
Talento IA: el nuevo foso competitivo de las consultoras
La salida de Beatriz Sanz confirma que ningún rol, por alto que sea, está a salvo de la guerra por el talento en inteligencia artificial. Las consultoras se enfrentan a una paradoja: necesitan automatizar servicios para mantener márgenes, pero los perfiles capaces de diseñar esa automatización son extraordinariamente escasos y móviles.
España, que ya fue pionera en la aplicación de IA en banca gracias a profesionales como la propia Sanz, se ha convertido en un vivero para estas disputas. El centro de IA que ella impulsó en Madrid en 2014 fue uno de los primeros de una gran firma en Europa, y hoy Madrid y Valencia concentran equipos de datos de alcance global para IBM, EY, Accenture o Google. La inversión de IBM en un centro europeo de ventas digitales en Valencia, anunciada el año pasado, es otro síntoma de esa pugna por el ecosistema español.
Desde esta redacción observamos que la consultoría de IA está mutando hacia un modelo de plataforma, donde el valor no depende tanto de la facturación por horas como de la propiedad intelectual sobre los modelos y los datos. En ese nuevo tablero, preservar el talento directivo que entiende la tecnología y los clientes es tan estratégico como ganar contratos. Por ahora, EY ha respondido con agresividad a la pérdida de Sanz, pero el recambio en la cúpula deja una pregunta abierta: ¿cuánto tardará en notarse el vacío en el negocio de IA que ella misma levantó? El mercado laboral tecnológico en España nunca había estado tan caliente.




