Durante el invierno abundan los días lluviosos y con poca luz solar. Debido a esto, son muchos los que afirman que se trata de una estación bastante singular para viajar, donde se nos permite descubrir otra cara muy distinta y hermosa de muchos lugares que conocemos. Es el caso de Galicia y sus pueblos, que con el frío se pone más espectacular todavía de lo que acostumbramos.
Entre sus ventajas encontramos que viajar durante el invierno nos puede traer precios más económicos y visitas sin aglomeraciones, algo que la propia Galicia no puede decir lo mismo durante sus meses de verano, pues todo el mundo se dirige hacia allí. De esta manera, y confiando en que tengas la posibilidad, desde MERCA2 te presentamos una fantástica selección de pueblos gallegos para acudir esta temporada.
O Cebreiro, un pueblo con encanto para los viajeros que buscan el frío de Galicia

Y es que son muchos los que prefieren disfrutar de lugares que ganan un aspecto especial y cierta magia durante el invierno, así como realizar actividades típicas de esta estación. Es por esto que aventurarse a hacer el Camino de Santiago en pleno invierno tiene sus ventajas. Una de las principales es el paisaje típico de Galicia que el caminante se va encontrando a lo largo de su peregrinaje.
Porque caminar con las montañas blancas de fondo es una experiencia que, quienes han vivido, recomiendan sin dudarlo. La entrada en O Cebreiro, el primer pueblo gallego del Camino francés, suele estar acompañada en los meses más fríos por un manto de nieve que otorga a este escenario ya de por sí único un aura especial. De ahí que sea un destino predilecto para muchas familias durante los meses de invierno. Así, de todos los pueblos del Camino de Santiago, O Cebreiro tiene algo especial. Una vez en sus calles podrás sentir su historia, puedes visitar la iglesia más antigua de toda la ruta y que todavía funciona.
Cambados, entre los destinos preferidos para visitar los espectaculares pueblos de Galicia en invierno

Adentrándose en la temporada de más frío, y con la Navidad a nuestra espera, todavía estamos a tiempo de preparar una escapada de unos días por Galicia. Ciudades termales, pequeñas aldeas y casas rurales de montaña se perfilan como planes vencedores para alejarse de la rutina antes de entrar de lleno en el bullicio navideño. Uno de esos destinos perfectos es Cambados, uno de los pueblos gallegos más conocidos situado en Pontevedra.
Su pazo más importante es el que encontramos en la plaza del mismo nombre, la más destacada de Cambados. El Pazo de Fefiñáns es uno de los más emblemáticos del patrimonio artístico gallego. Otro aliciente para acercarse a Cambados son las catas de vino que pueden realizarse en sus numerosas bodegas y su gastronomía típica que conviene saborear en las zonas próximas a la Plaza de Fefiñáns. Pero, además, Cambados luce en estas fechas unos espectaculares aspectos invernales y una aldea en Fefiñáns que lo convierten en un destino muy recomendable para visitar con el frío.
Ribadavia, un punto exquisito para disfrutar del invierno en Galicia

Ribadavia está siempre presente. Tanto para visitar Galicia en verano a través de sus pueblos, como en invierno o en los días de frío como en los que nos encontramos. Muy bien visto para todos a la hora de disfrutar, tiene unos atractivos que van más allá de lo que podemos encontrar en los días estivales. Uno de ellos se enfrenta desde su Castillo de los Sarmiento hasta su histórico Barrio Judío, donde el tiempo parece haberse detenido en cada una de sus callejuelas.
Esta es una zona de viñedos que se disponen sobre valles y laderas y dan como fruto uno de los caldos con denominación de origen más exquisito de la comunidad gallega: el Ribeiro. ¿Y si llueve? Nada mejor que visitar alguno de sus interesantes museos históricos o acercarse al Museo do Viño de Galicia, en las afueras de la villa, situado en un entorno idílico en una antigua casona del siglo XVIII.
Manzaneda, en Ourense: uno de los mejores pueblos en Galicia para disfrutar del snow y la fortaleza medieval

Hablar de turismo invernal es, en muchos casos, hablar de esquí. Y en este terreno Galicia cuenta con una de las estaciones de montaña más importantes de la Península, la de Cabeza de Manzaneda. Está localizada en la parte oriental de la provincia de Orense, a medio camino entre los pueblos de Manzaneda y Pobra de Trives.
Su amplísima oferta la convierte en una referencia a nivel nacional por todas las actividades de las que disponen sus usuarios. Cuenta con 23 pistas homologadas de Esquí Alpino de diversas dificultades; un circuito de 5 km para Esquí de Fondo (sin pisar); y un Snow Park (XabaPark) con diferentes módulos. Dentro del patrimonio histórico y cultural, en el pueblo de Manzaneda encontramos la muralla y fortaleza medieval del siglo XII. Quedan pocos restos de ambas, conservándose una parte de la muralla y la fortaleza, la cárcel de los Sarmiento o la Porta da Vila. También podemos visitar uno de los lugares de mayor interés, el Souto de Rozavales, en donde veremos el monumento natural del castiñeiro de Pumbariños.
Noia, en Santiago, otro de los pueblos de Galicia más gustosos para disfrutar en familia

Por supuesto; sea inverno o verano, haga frío o calor, no podemos perdernos visitar la capital de Galicia, Santiago de Compostela, una de las 15 ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad en España. Una ciudad elegante, cargada de monumentos y que, gracias al Camino de Santiago, es centro de peregrinación mundial. Sin embargo, además de pasar por la capital gallega, podemos llegar hasta uno de sus pueblos cercanos y con más encanto: Noia.
Situado exactamente a 40 minutos en coche de Santiago, Noia tiene un estilo de vida que se basa en la pesca y en una enorme cosecha de mariscos en esta época. De modo que estamos en el lugar ideal para sentarse en un restaurante y deleitar la frescura de una mariscada a orillas del mar. Y no solo comerás como si fueras de la realeza sino que además pasear por sus calles es todo un placer. Noia conserva un centro histórico encantador con una iglesia gótica de San Martino que no deja indiferente.
No puedes irte de Galicia sin subir al Monte de Santa Tecla, en A Guarda

Visitar el sur de Galicia y no subir al Monte de Santa Tecla es dejar cojo el viaje. Desde lo alto de este monte tendrás unas espectaculares vistas panorámicas de la desembocadura del río Miño, justo en el límite de la frontera con Portugal. Pero en dicho monte también podrás ver interesantes rincones como son el castro celta o la ermita. Situado en uno de esos pueblos 100% gallegos, A Guarda, al suroeste de Galicia, se encuentra uno de los rincones más espectaculares a nivel paisajístico de España y uno de los lugares más visitados de la costa gallega.
Con el océano Atlántico a nuestros pies, podremos evadirnos disfrutando de las vistas desde el monte de Santa Tecla. Uno de los puntos más destacados del monte son los castros fortificados situados en lugares estratégicos. Este castro galaico pertenece a la cultura castrexa y fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931. Excavado en 1914 y reconstruido como antiguo poblado celta, es una importante visita cultural.
La sierra de Os Ancares, imperdible en invierno

Cuando la mayoría de los jardines están tristes, con poco color y sin apenas flores, hay una excepción que da color al invierno gallego. Las camelias embellecen sus jardines llenándolos de luz, color y vida. Esta sutil y delicada flor llegada de Oriente tiene una especial floración en los jardines gallegos durante los meses de enero a abril y por ello son muchos los pazos gallegos que celebran exposiciones durante todos los fines de semana. Uno de los sitios donde más podemos verlos es en la sierra de Os Ancares.
La sierra de Os Ancares es una maravilla en cualquier estación del año. En invierno el paisaje es, si cabe, más impresionante, cuando podemos contemplar sus cumbres teñidas de blanco. En los Ancares hay una gran cantidad de rutas que nos harán disfrutar de estas pintorescas estampas nevadas. La nieve cubre los tejados de paja en Piornedo, donde parten algunas de las rutas hacia las montañas, hasta sus picos más altos. Situadas a unos 1.200 metros de altitud, el pueblo se cubre de blanco donde todo parece sacado de un cuento.
A Ponte Maceiras, en A Coruña, uno de los más bonitos de España

si te ha sorprendido Os Ancares o A Guarda, dos lugares interesantísimos para viajar a Galicia, hay otros pueblos como A Ponte Maceira que fascinan. Este es el último de los pueblos de Galicia que se presenta como uno de los preferidos por los viajeros y viandantes. Por algo está en la de los más bonitos de España. Por si no lo sabías es uno de los pocos pueblos gallegos que está incluido en la particular red de pueblos con encanto de España.
Población de A Coruña, se encuentra a apenas 20 minutos en coche de la ciudad. También se hace ver muy bien porque es una zona de paso en el camino de Santiago de Compostela a Finisterre. En un espacio muy pequeño reúne los elementos necesarios para ser una población para quedarse varios días a recorrerlo. Tiene un río, un puente, un cruceiro, casas de arquitectura popular, molinos y hasta un pazo. Pero el río no es uno cualquiera, es el Tambre uno de los más importantes de la red hidrográfica gallega.
Vilagarcía de Arousa, un tesoro marinero que vale la pena visitar

A la sombra de la turística Illa de Arousa, el municipio de Vilagarcía guarda varios tesoros que conviene descubrir y que quizá no esperarías en esta zona costera: numerosos yacimientos arqueológicos, pazos señoriales, barrios de encanto marinero y una enigmática isla que alberga el bosque de laurel más grande de Europa.
Situado en una de las zonas más turísticas de las Rías Baixas de Galicia, y siempre relegada a un segundo plano debido al protagonismo de la Illa de Arousa, Vilagarcía destaca como un pueblo amable de playas tranquilas y un patrimonio arquitectónico y arqueológico notable. Allí se encuentra la Illa de Cortegada, que pertenece al Parque Nacional das Illas Atlánticas y a la que se puede llegar contratando una barca desde Carril. Ya en la isla se pueden hacer varias rutas que parten de las ruinas de la Ermita de la Virgen de los Milagros, del siglo XVII, que atraía a muchos peregrinos por sus propiedades curativas y que hoy está en ruinas.
Combarro, a solo 7 km de Pontevedra: el centro gallego más pequeño

muchos eligen la época estival para ir hasta allí y disfrutar de unas vacaciones veraniegas únicas. No obstante, Galicia es mucho más que playas, así que ir en otro momento del año también puede ser una excelente idea. ¡Porque se puede disfrutar de Galicia en invierno! Como estamos viendo, hay lugares imprescindibles que debes ver, y lo mejor es que lo haremos sin aglomeraciones.
Y Combarro es uno de ellos. Ubicado a apenas 7 kilómetros de Pontevedra, es de esos pueblos preciosos donde contemplar su particular pequeño puerto pesquero en el que podemos detenernos varios minutos y disfrutar de las idas y llegadas de pequeños barcos que descargan el marisco. Un espectáculo en el que absorber la cultura y la tradición gallegas, así como su estupenda cocina para olvidarse del frío.