En la actualidad, más allá de lo que podamos comprar ya hecho o realizar por nosotros mismos, las cremas y sopas, como la sopa castellana han cogido un buen protagonismo en cada uno de nuestros menús. De hecho, son este tipo de platos en los que más se piensa para degustar de una manera apetitosa, tanto para cenar como para comer al mediodía.
Motivos para ello son varios, y entre ellos figuran, por ejemplo, los que tienen que ver con las comidas calentitas que ya apetecen para esta época del año, pero también porque son platos ligeros que son muy buenos para no engordar, puesto que no tienen un gramo de grasa. Esto es justamente lo que tenemos con la sopa castellana, muy popular (y tradicional) en muchos hogares. Desde nuestro portal de MERCA2 te enseñamos su receta.
La castellana, una rica sopa para el frío sin engordar

Llegados a la temporada de otoño, ya son muchas las casas que empiezan a preparar más platos para coger temperatura, y la sopa castellana es uno de ellos. Porque, con nuestras costumbres, optamos por tomar platos de cuchara en estos días de frío, como las fabadas y los cocidos, llenos de nutrientes, de sabores exquisitos y si, también de muchas calorías.
Con todo, lo cierto es que el frío exige más alimentos energéticos para que el cuerpo entre en calor. Sin embargo, es posible tomar sopas que no engordan en el otoño y aprovechar sus nutrientes y el calorcillo tan agradable que dejan. Por eso hemos elegido para este momento la castellana, una sopa deliciosa, muy fácil de preparar… y que no engordará un solo gramo. Sigue leyendo, te mostramos su preparación.
La sopa castellana más tradicional: ajo, pan duro, huevos, pimentón… estos son sus ingredientes

De pollo, de pescado, de verduras, oriental… lo que importa es que el aporte calórico no sea mucho, y que cuando llegue la hora de comer dispongamos de un plato estupendo para conformar un preparado sabroso y que permita ser la gran apuesta para nuestras comidas y cenas. Y en ello, la sopa castellana se antoja como uno de los platos que mejor pueden presentarse ante estos síntomas.
Es una de las más tradicionales, y la prueba la tenemos justamente en sus ingredientes. Así, esto lo vemos a través de los que son agregados tan humildes (pero riquísimos) y fáciles de encontrar en cualquier despensa: ajos, pan duro, huevos, pimentón… Poco más necesitas para preparar esta sopa tan rica como reconfortante.
- Aceite de Oliva
- Pimentón Dulce
- Jamón Serrano
- Ajo
- Agua
- Caldo de Carne
- Huevo
- Pan.
Empieza por pelar y filetear los ajos para tu sopa castellana

Como vemos, antiguamente se le consideraba como una receta de aprovechamiento, ya que tan solo se necesitan ingredientes que normalmente solemos tener por casa. Por ello y por lo fácil y rápido que se prepara, la sopa castellana siempre es una buena opción para los días de frío.
Para empezar, y antes de cualquier otro paso, lo que deberemos hacer es pelar y filetear los ajos, pero tampoco es necesario que sean muy finos. Con ello, lo que importa es el ajo debe dar olor y también proporcionar la emulsión entre el agua y el aceite para que la sopa sea excelente. Posteriormente, y antes del siguiente paso, lo que haremos será reservarlo en un cuenco.
Elige tu cazuela y saltea los ajos de la sopa castellana hasta que cojan un color dorado

Aunque lleva el adjetivo de ‘castellana’, es una sopa que prácticamente se hace en cada rincón de nuestra geografía, especialmente durante los tiempos de frío, como el otoño y el invierno. Esto es lo que lo hace muy sencilla de hacer y muy económica. En esas, y luego del paso de los ajos, lo que deberemos hacer es pasar a la cazuela.
En ella, dentro de la cazuela lo que haremos será calentar el aceite en el fondo e introducir el ajo. Una vez metidos, lo que haremos será saltearlos hasta que comiencen a coger un color dorado (pero cuidado que no se arrebaten). Luego añadimos también el jamón cortado en trozos pequeños.
Añade cinco o seis rebanadas de pan duro para esta sopa y voltéalas

Saciante y llena de ingredientes con los que poder tener un estómago y cuerpo calentito, la sopa castellana se ve también como una de las mejores formas para las que conseguir un plato con el que obtener un sabor lleno para los que son los verdaderos amantes de las sopas.
En ello, y luego de haber echado los ajos en la cazuela y saltearlos hasta que cojan color, será necesario, también, con el pan duro. Podemos optar por un pan de hace días o bien conseguir unos tostados y agregarlos igualmente. Como indican chefs como Arguiñano, el consejo es elegir unas cinco o seis rebanadas y darles unas vueltas. Justamente a la vez, las espolvoreamos con el pimentón dulce.
Tras el pan duro, agrega el pimentón (dulce o picante)

En su caso, y si eres de aquellos a los que les gusta con picante, el toque del pimentón será un añadido con el que tendrás un plato que saborearás con todo gusto (aunque también puedes optar sin echarlo, claro). Puede ser dulce, o picante, según el gusto de cada uno.
El pimentón cumple una doble función: colorea de rojo el pan y además proporciona aroma. Para ello con la cazuela fuera del fuego para evitar que el pimentón se queme. Y que todo quede con un desagradable sabor amargo que nos fastidiaría la sopa. Removemos todo bien, agregamos una cucharada de aceite, y volvemos a mezclar.
El turno del jamón serrano, mejor en taquitos

Seguidamente de haber revuelto y echado esa cucharadita extra de aceite de oliva, ya será la propia receta de la sopa la que nos dirá que le agreguemos el jamón, que preferiblemente, para ti y para que coja un mejor sabor, sea jamón serrano. Lo ideal, como hacen en muchas casas, es cortarlo en taquitos.
Lo haremos rehogándolo todo durante un tiempo de unos 2 o 3 minutos más, para que a continuación lo dejemos cocinando durante unos segundos con cuidado para que no se quemen, ni el jamón, ni el pimentón ni la propia mezcla con los ajos y el pan que hemos hecho previamente.
Agrega el caldo de carne a fuego bajo y añade los huevos en la propia sopa caliente para que se cocinen mejor. ¡Riquísimo!

Llegado este momento, será el tiempo de uno de los últimos pasos de nuestra receta: apagar el fuego y mezclar estos ingredientes. Lo que haremos, entonces, será que, con toda esta mezcla añadiremos el caldo y lo ponemos todo a fuego bajo (el truco de esta sopa castellana es que el agua o el caldo nunca rompa a hervir durante el proceso de cocción).
Cuando el caldo hierva, removemos y añadimos los huevos. Otro truquito al respecto es el de añadir los huevos en la propia sopa caliente, ya que con ese calor se cocinarán perfectamente y la clara se cuajará y la yema es posible que quede ligeramente líquida. Para finalizar, y en caso de que encontremos que la sopa tenga un sabor intenso, la podemos rebajar con un poco de agua.