RSF denuncia la falta de protección a periodistas latinoamericanos exiliados en España

Mientras Madrid acoge la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, miles de profesionales latinoamericanos de la información afrontan el exilio, la pérdida de sus medios de vida y la falta de protección institucional en los países de acogida. Reporteros Sin Fronteras (RSF) denuncia que España recibe a representantes de gobiernos que persiguen la libertad de prensa mientras desatiende a periodistas que han tenido que abandonar sus países para seguir ejerciendo.

Según la organización, el exilio periodístico alcanza una dimensión sin precedentes: además de periodistas individuales, se trasladan redacciones, medios y proyectos que cierran sus sedes y reconstruyen su actividad en el extranjero. Entre las amenazas que impulsan este éxodo, RSF señala el deterioro democrático, la represión estatal, la violencia del crimen organizado y la persecución transnacional, que extiende la vigilancia, las intimidaciones y las represalias más allá de las fronteras nacionales.

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Menos espacios seguros para los periodistas exiliados

Costa Rica ha sido uno de los principales destinos de acogida para periodistas perseguidos, en especial para profesionales nicaragüenses que huían de la represión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. RSF afirma que el deterioro de la seguridad y el avance de la persecución transnacional han reducido las garantías de protección que ofrecía el país.

La organización también apunta al endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos bajo la Administración Trump. Periodistas latinoamericanos solicitantes de asilo han sido detenidos y sometidos a procedimientos de deportación que, según RSF, pueden poner en peligro su integridad y libertad.

España se ha convertido en otro destino, pero RSF considera que su sistema de acogida y protección internacional es precario e insuficiente para responder a las necesidades de quienes huyen por ejercer el periodismo. La entidad denuncia que algunos profesionales quedan desprotegidos y deben abandonar los recursos de acogida a los pocos meses, sin alternativas para reconstruir sus vidas y continuar trabajando. También advierte de los riesgos que podría plantear el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo y reclama que se tengan en cuenta las circunstancias específicas de los periodistas perseguidos.

Un panorama regional de violencia e impunidad

«Los periodistas latinoamericanos en el exilio son el único contrapoder frente a los regímenes autoritarios y los contextos de corrupción y violencia de los que huyen. Son también la memoria de sus países. Es nuestra obligación moral y democrática proteger urgentemente a un exilio intelectual desatendido», afirma Edith Rodríguez Cachera, presidenta de RSF España.

La Cumbre reúne en Madrid a los presidentes de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras y República Dominicana, además de representantes de otros países de la región. RSF describe un deterioro generalizado de la libertad de prensa en América Latina, donde conviven la represión estatal, la persecución judicial, la violencia del crimen organizado y elevados niveles de impunidad.

En la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF, Argentina ocupa el puesto 98 de 180. La organización alerta de un aumento de la hostilidad institucional hacia los medios durante el mandato de Javier Milei, así como de ataques verbales del presidente contra periodistas, precarización del sector y concentración mediática. Milei figura en la Lista de Depredadores de la Libertad de Prensa de RSF de 2026.

Restricciones y amenazas en varios países

México ocupa el puesto 122. RSF señala que el crimen organizado impone la ley del silencio mediante amenazas, agresiones y asesinatos, y que la impunidad mantiene en situación de extrema vulnerabilidad a quienes informan.

Nicaragua figura en el puesto 168 y Cuba en el 160. RSF califica a Nicaragua de desierto informativo y afirma que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha clausurado 61 medios, forzado al exilio a más de 300 profesionales y despojado de su nacionalidad a 22 periodistas. En Cuba, la organización sostiene que la represión y el control estatal de la información impiden ejercer el periodismo independiente.

Venezuela ocupa el puesto 159 y El Salvador, el 143. RSF indica que Venezuela continúa entre los países que más periodistas expulsa y que el periodismo independiente está sometido a graves restricciones. Sobre El Salvador, alerta de un deterioro de las condiciones para informar, marcado por el señalamiento institucional contra la prensa crítica por parte del presidente Nayib Bukele y el contexto de excepcionalidad jurídica.

Las medidas que reclama RSF

Ante este escenario, RSF pide a los gobiernos iberoamericanos que sitúen la libertad de prensa entre sus prioridades políticas y plantea cuatro líneas de actuación: investigar de forma independiente, rápida y exhaustiva los asesinatos, desapariciones y agresiones contra periodistas, e identificar y juzgar a sus autores materiales e intelectuales; establecer mecanismos regionales de protección para periodistas amenazados y reforzar la cooperación judicial entre países.

La organización también propone despenalizar los delitos utilizados para silenciar a periodistas y aprobar leyes eficaces contra las demandas estratégicas contra la participación pública (SLAPP), una tarea que considera pendiente en España para la próxima legislatura. Asimismo, reclama apoyo financiero e institucional para medios independientes, alternativos y comunitarios, especialmente ante la drástica reducción de los fondos internacionales destinados a sostener el periodismo libre.

La responsabilidad de España ante el exilio

RSF recuerda que España tiene una responsabilidad especial con los profesionales latinoamericanos que buscan refugio en el país. La organización señala que América Latina acogió durante décadas a miles de españoles que tuvieron que marcharse por razones políticas y sostiene que España debe estar a la altura de esa memoria.

«Las instituciones españolas tienen una deuda histórica con el exilio latinoamericano, una región que abrió los brazos al exilio español. Pero, para empezar a saldarla, primero tienen que verlo. Ojalá que nuestro país, además de sentar a la mesa a representantes de algunos de los gobiernos cuestionados por sus prácticas contra la libertad de prensa, sea capaz de escuchar y apoyar a sus víctimas», concluye Edith Rodríguez Cachera.


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