NASA y NOAA confirman que el agujero de ozono 2026 es el séptimo mayor en 48 años de registro

La extensión media del agujero entre el 7 de septiembre y el 13 de octubre fue de 25 millones de kilómetros cuadrados, aunque su profundidad quedó lejos de los récords de 2006. El Protocolo de Montreal sigue impulsando la recuperación de la capa.

El agujero de ozono 2026 cierra la temporada como el séptimo mayor en 48 años de registro. Lo confirman la NASA y la NOAA en el informe anual de la agencia, publicado este 4 de noviembre: la capa protectora sigue sanando, pero un vórtice polar excepcionalmente potente le dio al desgarro antártico un tamaño que no se veía desde hacía una década.

El séptimo mayor en 48 años: 25 millones de kilómetros cuadrados de ozono adelgazado

Entre el 7 de septiembre y el 13 de octubre, la franja de mayor desgaste, la extensión media del agujero fue de 25 millones de kilómetros cuadrados. Es casi dos veces y media la superficie de Europa entera, o lo que ocupan cincuenta Españas puestas una al lado de otra. El pico de un solo día llegó el 18 de septiembre, con 27,1 millones de kilómetros cuadrados, y a partir de ahí la región afectada se fue cerrando hasta deshacerse con el calentamiento austral de la estratosfera.

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Los científicos llaman agujero de ozono al área en la que la concentración cae por debajo del umbral histórico de 220 unidades Dobson, la medida estándar de ozono en una columna vertical de atmósfera. Nada que ver con el ozono que respiramos en la ciudad, un contaminante que sale de motores y calderas. El de la estratosfera es otra cosa: el filtro que evita que la radiación ultravioleta llegue en crudo a la piel, a los cultivos y al plancton. Con ese rasero, 2026 ocupa el séptimo puesto de una serie que arrancó en 1979; el agujero más grande jamás medido se alcanzó en septiembre de 2000.

Por qué el vórtice polar de 2026 agrandó el agujero sin hacerlo más profundo

NASA

‘El agujero de ozono anual ha ido formándose más tarde en los últimos años, lo que nos dice que la capa de ozono está sanando’, explica Paul Newman, científico sénior de la Universidad de Maryland en el condado de Baltimore y responsable durante décadas del equipo de investigación de ozono de la NASA en el Goddard Space Flight Center. ‘Pero un vórtice polar inusualmente potente ha prolongado el agotamiento en la Antártida esta temporada y ha permitido que el agujero creciera hasta proporciones que no veíamos desde hacía una década’.

El vórtice es el motor químico del fenómeno. Al aislar una burbuja de aire gélido sobre el continente, permite que se formen nubes estratosféricas polares en las que el cloro y el bromo de compuestos fabricados por el ser humano se vuelven destructivos. Esos compuestos son los célebres CFC que durante décadas enfriaron neveras, aires acondicionados y espumas aislantes.

‘El vórtice polar fue inusualmente grande este año en parte porque los sistemas meteorológicos de escala planetaria que suelen ascender desde la atmósfera inferior y romper el vórtice fueron especialmente débiles en agosto y septiembre’, señala Amy Butler, investigadora del Laboratorio de Ciencias Químicas de la NOAA. Esa debilidad mantuvo los vientos más intensos varios grados de latitud lejos del polo y amplió la zona con condiciones ideales para el agotamiento.

Un agujero grande no es un agujero profundo: la superficie batió marcas de una década, pero el ozono sobre el Polo Sur no cayó como en 2006.

Grande no significa profundo. Con globos sonda lanzados desde el Observatorio Atmosférico de Referencia del Polo Sur, los técnicos de la NOAA midieron el 17 de octubre el valor más bajo del año justo encima de sus cabezas: 105 unidades Dobson. El mínimo histórico en ese punto sigue siendo de 92, registrado en octubre de 2006. A la serie contribuyen además los instrumentos del satélite Aura de la NASA, los NOAA-20 y NOAA-21 y el Suomi NPP, que vigilan la capa desde 1979.

Del Protocolo de Montreal a 2070: una recuperación con oscilaciones

El Protocolo de Montreal, firmado en 1987, es la razón por la que este agujero no crece sin freno. El cloro de origen humano en la estratosfera antártica ha caído alrededor de un tercio respecto a los niveles de los años ochenta, según Stephen Montzka, científico sénior del Laboratorio de Vigilancia Global de la NOAA. La mala noticia es la inercia: los CFC tardan décadas en descomponerse y siguen escapándose de equipos viejos y de vertederos, así que la curación completa no llegará, según las estimaciones oficiales, hasta la década de 2070.

Ahí está el matiz que separa el dato del relato. Un séptimo puesto en 48 años, en un año de vórtice potente, habla tanto del tiempo estratosférico como de la química del cloro; la recuperación no es una línea recta, sino una tendencia de fondo con oscilaciones encima.

Conviene además distinguir superficie y profundidad, porque son métricas distintas y a veces cuentan historias opuestas. Y no estamos ante un artículo con revisión por pares, sino ante el balance operativo de dos agencias que llevan casi medio siglo midiendo lo mismo con la misma metodología: eso le da un valor enorme como serie, no como sentencia sobre un solo año.

Lo que viene se puede seguir casi en directo. NASA Ozone Watch y la web de ozono del Polo Sur de la NOAA publican el estado diario de la capa, y la temporada de 2027 ofrecerá la siguiente comparación con esta serie. La pregunta abierta es si el debilitamiento de las ondas planetarias que rompen el vórtice se repetirá con más frecuencia: si ocurre, habrá años de agujeros grandes sin que eso signifique que el Protocolo ha fallado.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: el agujero de ozono antártico de 2026 cerró como el séptimo mayor en extensión desde 1979, con 25 millones de kilómetros cuadrados de media, pero sin alcanzar la profundidad de los récords anteriores.
  • Dónde: estratosfera sobre la Antártida, con mediciones desde el Observatorio Atmosférico de Referencia del Polo Sur y desde satélites en órbita polar.
  • Institución responsable: NASA (Goddard Space Flight Center) y NOAA, en un informe operativo conjunto.
  • Cuándo: balance publicado el 4 de noviembre de 2026; temporada de mayor desgaste entre el 7 de septiembre y el 13 de octubre de 2026.
  • Impacto a futuro: confirma que el Protocolo de Montreal impulsa la recuperación de la capa, estimada para la década de 2070.

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