Riot Platforms ha vendido 20.264 bitcoins en lo que va de 2026 por unos 1.500 millones de dólares. Hut 8 se ha desprendido de otros 3.102 desde julio. Los dos mayores mineros cotizados de Estados Unidos han dejado de acumular la moneda que nacieron para producir.
La cifra rompe un guion que el sector llevaba años repitiendo. Durante el último ciclo, los mineros vendían lo justo para pagar la factura eléctrica y guardaban el resto. Ahora venden a gran escala y destinan el dinero a otra cosa: levantar centros de datos para inteligencia artificial y, en el caso de Hut 8, recomprar sus propias acciones. Lo adelantó Bitcoin Magazine tras la presentación de resultados del tercer trimestre.
El telón de fondo es un precio que no acompaña. Al cierre de septiembre, bitcoin valía 83.554 dólares, y el precio medio del trimestre fue de 70.855 frente a los 114.361 de un año antes. Con la moneda un 38% más barata en términos medios, el margen de minar para acumular se estrecha.
Riot: la tesorería se convierte en presupuesto de obra
Riot ha vendido de forma constante todo el año. Fueron 3.778 bitcoins en el primer trimestre, unas 2,5 veces su producción; 4.300 en el segundo; y 12.186 en el tercero, el grueso del paquete. Terminó septiembre con 2.418 BTC en balance, unos 202 millones de dólares, cuando el 1 de enero tenía 18.005.
Parte de ese dinero sirvió para cerrar una línea de crédito de 200 millones con Coinbase y liberar las monedas pignoradas como garantía. La compañía no amplió capital en 2026, un detalle que evita diluir al accionista. El resto se fue a obra.
La obra tiene nombre propio: el campus de Corsicana, en Texas. Según la documentación publicada por la compañía, Riot ha firmado un arrendamiento a 15 años con un cliente al que identifica solo como Frontier AI Lab, por los 910 megavatios de capacidad informática de todo el recinto. El contrato ronda los 28.000 millones de dólares a lo largo del plazo inicial, con una renta media de 1.800 millones al año. Sumando el acuerdo con AMD y un alquiler anterior en Rockdale con el mismo inquilino, ha comprometido 1.151 megavatios por unos 38.000 millones.
El modelo limita el desembolso. Riot calcula un coste de 6 millones por megavatio, la mitad de un centro de datos convencional, y solo pone 2 millones para obra civil y conexión eléctrica. El inquilino cubre el resto y lo recupera vía deuda de proyecto sin recurso a medida que se entregan las fases, entre septiembre de 2027 y julio de 2028. Jason Les, consejero delegado, sitúa el beneficio operativo neto por encima de los 2.000 millones anuales a pleno rendimiento.
Mientras tanto, la mina sigue. Riot produjo 1.637 bitcoins en el trimestre a un coste medio de 39.265 dólares antes de depreciación, pero los ingresos de minería cayeron un 28% hasta 116 millones. La facturación total quedó plana en 181,4 millones gracias a los ingresos de ingeniería y centros de datos.
Riot ya no vende bitcoin para sobrevivir al invierno. Lo vende para construir el edificio donde piensa cobrar alquiler durante los próximos quince años.
Hut 8: bitcoin fuera, acciones propias dentro
El caso de Hut 8 es distinto y algo más incómodo de explicar. No vende para financiar la expansión, sino para retirar acciones del mercado. Colocó unas 954 monedas por 74,8 millones en el trimestre y otras 2.148 por 175,4 millones en octubre. Con ese dinero ha amortizado 3,3 millones de títulos por 250 millones. El 2 de noviembre, su consejo elevó la autorización de recompra hasta 1.000 millones de dólares.
El argumento de su consejero delegado, Asher Genoot, es que los accionistas poseen ahora una porción mayor de una plataforma que crece. La empresa sostiene que sus centros de datos no necesitarán esa tesorería: cerró una línea de crédito revolvente de 1.070 millones, sin disponer, y prevé financiar River Bend y Beacon Point a nivel de proyecto, sin avales de la matriz, según la información corporativa de Hut 8.
Los números del trimestre mezclan ambas cosas. El beneficio neto fue de 189,5 millones, pero 413,8 millones eran ganancias contables en activos digitales, en su mayoría no realizadas. La facturación cayó a 71,1 millones desde 83,5 y el EBITDA ajustado —el beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y, amortizaciones, que ahora excluye la revalorización de bitcoin— se quedó en 33 millones. El mercado lo castigó con una caída del 17% en la sesión, mientras Riot subía cerca del 13%.
En expansión, Beacon Point sumó un segundo contrato de 352 megavatios que eleva el valor comprometido del campus a 19.600 millones y el de toda la cartera a 26.600. Hut 8 también comprará dos emplazamientos energizados en el oeste de Texas, con hasta 230 megavatios, dentro de un proceso del capítulo 11 de la ley de quiebras estadounidense, por hasta 180 millones.

Qué significa que los mineros dejen de acumular
Esto no es el pánico de 2022, cuando mineros como Core Scientific acabaron pidiendo protección bajo el capítulo 11 porque no podían pagar la electricidad con bitcoin por debajo de los 20.000 dólares. Ahora la venta es una decisión de asignación de capital: hay un comprador dispuesto a pagar por esa energía más de lo que renta extraer bitcoins con ella.
El riesgo está en la otra cara. Riot concentra el futuro de su campus principal en un único inquilino al que ni siquiera nombra, y las entregas no acaban hasta julio de 2028. Hut 8 cambia tesorería por acciones propias justo cuando su acción se hunde un 17% en una sesión. Y ambos siguen expuestos a bitcoin, porque su minería no desaparece.
Queda una pregunta incómoda: qué pasa si bitcoin se recupera y vuelve a los 120.000 dólares. Riot colocó el grueso de sus ventas —12.186 monedas— en el trimestre con el precio medio más bajo del año. Si el mercado gira, esas ventas se leerán como mal momento. Si no gira, como la decisión más lucida de la década.
La próxima prueba de fuego tiene dos fechas: las entregas de Corsicana, entre septiembre de 2027 y julio de 2028, y el halving previsto para 2028 —la reducción a la mitad de los bitcoins que recibe cada minero—, que recortará los ingresos de quien siga viviendo solo de la minería. Ahí se verá si el alquiler salva al minero o lo convierte en otra cosa.





