S2GRUPO ha creado su Corporate Affairs Office, un área estratégica de nueva creación con dependencia directa del CEO, y ha nombrado a Ana Portaceli Chief Communication Officer (CCO) para dirigir la comunicación corporativa, la reputación y los asuntos públicos.
Una oficina estratégica que reporta al CEO
La nueva Corporate Affairs Office concentra bajo un mismo mando cuatro funciones que hasta ahora dependían de áreas distintas: la comunicación corporativa, la gestión de marca y reputación, las relaciones institucionales y los asuntos públicos. La compañía, especializada en ciberseguridad, ciberinteligencia y ciberdefensa, formaliza así una estructura de nueva creación con dependencia directa del primer ejecutivo.
Ana Portaceli asume el cargo de Chief Communication Officer (CCO) y reportará directamente al CEO, José Rosell. El movimiento se enmarca en la estrategia de crecimiento internacional de la compañía y en su posicionamiento como pure player independiente de referencia en Europa, según la información trasladada por la entidad.
Rosell ha vinculado el nombramiento a la consolidación de ese papel europeo y ha señalado que ‘su profundo conocimiento de la casa y su contrastada trayectoria resultan clave para reforzar nuestra reputación’. La empresa no ha detallado cuántas personas integrarán la nueva oficina ni el resto del organigrama del área. El detalle no es público.
La creación de la oficina eleva la comunicación al comité de dirección y la vincula a la estrategia de expansión internacional de la compañía.
Trayectoria y peso institucional de la nueva CCO
La trayectoria de Ana Portaceli incluye los siguientes hitos:
- Consultoría propia: fundó la consultora de comunicación Marketing to Arts, desde la que ha desarrollado proyectos de comunicación estratégica y consultoría.
- Universitat de València: ocupó puestos directivos en la institución académica y es doctora por esta universidad.
- Fundación Universidad-Empresa de Madrid: desempeñó cargos directivos en la fundación.
- Formación ejecutiva: programas en Consejos de Administración por IESE Business School y en Innovación y Emprendimiento por Babson College.
- Docencia: ejerce en el Máster de Comunicación Corporativa y Publicitaria de la Universidad Complutense de Madrid.
- Representación sectorial: presidió el Ilustre Colegio Oficial de Publicitarios y Relaciones Públicas de la Comunidad Valenciana, ha sido consejera independiente en compañías de comunicación y biotecnología y es miembro de APRI, Global Board Ready Women y del Consejo Asesor de Alastria.
Su vinculación con la compañía no es reciente. Portaceli forma parte del Consejo Asesor de S2GRUPO desde 2010, año desde el que ha acompañado la expansión internacional de la firma, y desde 2021 dirige las relaciones institucionales y los asuntos públicos del grupo.
En el mapa de la comunicación corporativa española, la creación de una Corporate Affairs Office con rango ejecutivo responde a un patrón que se ha extendido entre compañías tecnológicas con actividad en varios mercados. Esas firmas suelen recurrir a agencias como LLYC, Atrevia o Kreab para cubrir los asuntos públicos y las relaciones institucionales, y tienden a internalizar la función cuando el volumen de interlocución institucional y la exposición reputacional lo justifican. La conversación con reguladores, clientes públicos y socios europeos exige un mando único que en muchos casos se resolvía con proveedores externos.

Qué mide el movimiento en el tablero del sector
El caso de S2GRUPO tiene un precedente interno claro: la propia Portaceli dirige las relaciones institucionales y los asuntos públicos desde 2021 y forma parte del Consejo Asesor desde 2010. El nombramiento no incorpora talento externo, sino que formaliza y eleva una función ya en marcha. La estructura es nueva. El mando, no.
La lectura de negocio es doble. Por un lado, la compañía reduce su dependencia de un proveedor externo en una conversación institucional que, en ciberseguridad, afecta a la soberanía tecnológica y a la contratación pública europea. Por otro, sitúa la reputación en el mismo nivel jerárquico que las áreas comercial o legal, una decisión que en el mercado español han adoptado grupos de medios y grandes compañías tecnológicas, pero que sigue siendo menos habitual entre los pure players del segmento.
El reto es de ejecución. La oficina debe coordinar marca, comunicación y asuntos públicos en mercados distintos con un discurso común, y hacerlo mientras la empresa consolida su crecimiento fuera de España. Como ha resumido la nueva CCO, ‘en la economía digital, la confianza es la nueva infraestructura crítica.
El encaje del movimiento también dice algo del momento del sector: la comunicación deja de ser un servicio de apoyo y pasa a integrarse en la definición de la estrategia ante grupos de interés con capacidad de influir en el negocio. Para una compañía que vende confianza tecnológica, esa conversación es parte del producto.
📡 El Radar del Sector
- El vacío que llena: Una función de asuntos públicos y reputación con mando único y rango ejecutivo, hasta ahora repartida entre áreas internas y proveedores externos.
- El reto por delante: Coordinar un discurso común de marca e institucional en plena expansión internacional y ante clientes públicos europeos.
- El tablero competitivo: La internalización de la comunicación reduce margen para las agencias de asuntos públicos en cuentas tecnológicas de gran tamaño.




