El presidente de Adif dimite ante Cuerpo un día después del cese de Puente y deja sin cerrar el plan de 24.100 millones

Marco de la Peña dirigía Adif desde septiembre de 2024 y había comunicado a Puente su intención de salir antes de reunirse con Cuerpo. El Consejo de Ministros aprobó esta semana 30 millones en ayudas urgentes para la alta velocidad.

Luis Pedro Marco de la Peña ha presentado su renuncia como presidente de Adif ante Carlos Cuerpo, un día después de la dimisión de Óscar Puente, y deja a la entidad sin cerrar su plan de inversión de 24.100 millones de euros.

El hasta ahora máximo responsable del gestor de infraestructuras ferroviarias comunicó su salida este miércoles al vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, que aceptó la dimisión y trasladó su agradecimiento por la labor desarrollada al frente de la entidad pública.

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La salida no responde a un impulso. Marco de la Peña ya había trasladado a Puente su intención de dejar el cargo antes de la reunión mantenida con Cuerpo, según fuentes gubernamentales. La decisión estaba tomada; lo que se aceleró fue el calendario.

Dos dimisiones en 48 horas y una cúpula descabezada

Marco de la Peña dirigía Adif desde septiembre de 2024. Llegó desde el Gobierno vasco, donde ocupaba la Viceconsejería de Infraestructuras y Transportes, y su nombramiento respondió al mismo criterio que el de José Antonio Santano, hoy secretario de Estado de Transportes, fichado por Puente en 2023 tras su etapa como alcalde de Irún.

El encuentro de este miércoles en el Ministerio fue una primera toma de contacto de Cuerpo con los dos máximos responsables ferroviarios del Departamento: el propio Marco de la Peña y Santano. De ahí salió la renuncia. El vicepresidente primero asume ahora la gestión de los asuntos de Transportes después del accidente ferroviario de Urda (Toledo), el episodio que precipitó la salida de Puente.

Resultado: una administración ferroviaria con la dirección en funciones, un ministerio tutelado desde Economía y un programa de inversión pendiente de firma. Tres frentes abiertos a la vez.

Adif pierde presidente el mismo día en que su tutela política cambia de manos y sin que conste un relevo diseñado para la entidad.

Quién queda al mando y qué se queda a medias

El plan de inversión de 24.100 millones de euros es el asunto que queda colgando. Un programa de ese tamaño exige un presidente con mandato firme para negociar con el Gobierno y con la CNMC, que supervisa cánones y condiciones de acceso a la red. Con la presidencia vacante, cualquier hoja de ruta nace coja.

cúpula Adif Renfe

Esta semana, el Consejo de Ministros aprobó un paquete de 30 millones de euros en ayudas y medidas para reforzar la seguridad de la alta velocidad. Es dinero de urgencia, no de planificación. El contraste de escala explica el problema: la caja pequeña se mueve rápido, la grande necesita gobernanza.

En el mercado, la interinidad tiene precio. Renfe compite en alta velocidad con Iryo y Ouigo, y las decisiones sobre surcos, cánones y ventanas de mantenimiento pasan por Adif, entidad pública empresarial que no cotiza en bolsa.

Quienes sí sienten el efecto son los contratistas. ACS, FCC, Acciona, Sacyr o Ferrovial tienen en la obra ferroviaria una cartera recurrente, y cualquier parón en la adjudicación se traslada a sus previsiones de ejecución. Para ellos la pregunta no es quién dimite, sino quién firma.

Adif y Renfe comparten tutela ministerial y, en la práctica, la misma dependencia política. Cualquier relevo en el Departamento se traduce en una revisión de prioridades en ambas, y esa revisión llega siempre antes que el nuevo organigrama.

La lectura de fondo: interinidad en plena crisis de confianza

El precedente inmediato es la crisis abierta tras el accidente de Urda, que ya se llevó por delante al ministro. Sustituir a un presidente de Adif no es un trámite: el cargo exige interlocución con Bruselas para los fondos europeos, con el regulador, y con las comunidades autónomas que cofinancian obra. Cada semana sin titular consolida la idea de que la reconstrucción institucional va por detrás de la reconstrucción técnica.

Pedro Sánchez respaldó a Cuerpo con un argumento de continuidad: subrayó su ‘enorme capacidad de gestión, la integridad y el talante’ y se mostró convencido de que ‘dará continuidad a las reformas iniciadas por el ministro Puente’. El mensaje es de estabilidad. El organigrama dice otra cosa: en 48 horas han cambiado el ministro y el presidente del principal gestor de infraestructuras del país.

La comparación con el sector privado es obligada. Un grupo cotizado que pierde a su primer ejecutivo comunica un sustituto interino en horas y fija un calendario; una entidad pública puede tardar semanas. La CNMV exige esa diligencia a las compañías del Ibex por la vía del hecho relevante; en el sector público, la urgencia la marca la política. El mercado tolera el silencio institucional, pero lo acaba descontando.

Queda por ver si el sustituto llega antes de que se cierre el ejercicio y con qué mandato. Ahí se medirá si el relevo es un parche o el arranque de una etapa nueva en Adif.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: El nombramiento del nuevo presidente de Adif y el perímetro definitivo del plan de inversión de 24.100 millones, que sigue sin firma.
  • Reacción del valor: Adif no cotiza; el efecto se traslada a Renfe, Iryo y Ouigo vía cánones y surcos, y a los contratistas ferroviarios por el calendario de adjudicaciones.
  • Precedente sectorial: La crisis abierta tras el accidente de Urda, que tumbó al ministro en días, marca la referencia de cuánto tarda en reconstruirse la cúpula.

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