El estudio climático del Montseny detecta un calentamiento reciente

Un análisis de las observaciones meteorológicas de la cumbre del Montseny entre 1950 y 2025 detecta un calentamiento reciente y una elevada variabilidad de las precipitaciones. El estudio, elaborado por José Luis Camacho Ruiz, asesor técnico DCDTs de AEMET, y Marc Prohom Durán, jefe de Climatología del Servei Meteorològic de Catalunya (SMC), utiliza una serie climática sintética con datos de los emplazamientos del Turó de l’Home y Puig Sesolles.

Nota de alcance: el análisis no incorpora los datos de 2026, año todavía en curso cuando se redactó el estudio. La nota preliminar señala que tampoco incluye las temperaturas extremas del verano ni las lluvias extraordinarias del 3 y 4 de octubre. El texto menciona, fuera del periodo estudiado, 202,4 mm registrados el 3 de octubre de 2026.

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Una serie meteorológica con una larga historia

Las observaciones en la cumbre se remontan a los trabajos para levantar un observatorio en el Turó de l’Home, iniciados en 1881. El SMC instaló una estación automática en Puig Sesolles el 22 de septiembre de 2010, tras el cierre oficial del observatorio del Turó de l’Home en 2004. La serie analizada combina registros de AEMET de 1950 a 2001 y del SMC desde 2010; el procedimiento estadístico empleado también completó lagunas, especialmente entre 2001 y 2010, y ajustó cambios asociados a la instrumentación.

Para las precipitaciones, el promedio anual de los 76 años es de 1.005,4 milímetros y la mediana, de 931,4. El máximo fue de 1.679,7 mm en 2020 y el mínimo, de 610,4 mm en 2023. El otoño concentra el 31,8% de la precipitación anual, seguido de la primavera (27%), el invierno (22,9%) y el verano (18,2%). El análisis no obtuvo resultados concluyentes sobre tendencias de precipitación; el descenso estival alcanza una significación del 95% y se estima en 8,8 mm por década.

Sequías y lluvias intensas

El estudio identifica episodios de sequía en distintos momentos de la serie, entre ellos los de 1953, 1989, 1999-2000, 2005-2008 y 2022-2024. Al considerar periodos de 24 meses, la sequía más reciente alcanza su valor más intenso en abril de 2024. Los autores señalan una tendencia a que se registren más periodos de sequía severa en las últimas décadas y a que sean más persistentes, para el periodo analizado.

Los mayores registros diarios del periodo estudiado corresponden a 189,6 mm el 21 de abril de 2020, 185,7 mm el 21 de enero de ese año y 185,4 mm el 5 de marzo de 2013. En promedio, se contabilizan 137 días de precipitación al año. Octubre destaca por el número de jornadas con lluvias copiosas, mientras que junio y julio presentan una probabilidad baja de estos episodios, según el análisis.

El calentamiento se intensifica en los años recientes

Los tres años más cálidos de la serie son 2022, con una temperatura media de 9,8 °C; 2023, con 9,5 °C; y 2024, con 9,1 °C. Son los únicos que superan los 9 °C. El año más frío fue 1972, con 5,4 °C. Entre 1951-1980 y 1991-2020, la temperatura máxima media anual aumentó 1,3 °C y la mínima, 1 °C; al comparar con el periodo 1996-2025, los incrementos son de 1,7 °C y 1,2 °C, respectivamente.

Las tendencias de temperatura máxima y mínima son positivas y estadísticamente significativas en las series anuales y estacionales. El aumento anual calculado es de 0,33 °C por década para las máximas y de 0,26 °C para las mínimas. En verano, las cifras son de 0,51 °C y 0,36 °C por década, respectivamente. Agosto presenta el mayor aumento mensual tanto en máximas —0,57 °C por década— como en mínimas —0,41 °C—.

Menos heladas y cambios en el periodo vegetativo

El número medio de días de helada pasó de 112,6 al año en 1951-1980 a 93,7 en 1991-2020. Se registraron 57 días en 2023 y 65 en 2024. La mínima absoluta de la serie sintética fue de −19,5 °C, el 2 de febrero de 1956; el episodio más frío del siglo XXI citado en el estudio ocurrió el 4 de febrero de 2012, con −13,6 °C.

El análisis de grados-día indica que el periodo potencialmente favorable al crecimiento vegetal ha aumentado, especialmente en los últimos 15 años. Los autores plantean el trabajo como un primer paso para ampliar los estudios climatológicos y señalan la importancia de mantener la continuidad de las observaciones para el seguimiento del clima del Montseny.


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