Un estudio de la Universidad de Murcia (UMU) señala que la piscidina 1, un péptido producido de forma natural por la dorada (Sparus aurata), puede incorporarse al pienso y mantener su actividad biológica tras ser ingerida. El trabajo lo desarrolló el grupo de Inmunobiología para la Acuicultura de la UMU, dirigido por la investigadora María Ángeles Esteban, junto con el CIAGRO-UMH, el IMIDA y la EaStChem School of Chemistry de la Universidad de Edimburgo.
Publicado en Fish & Shellfish Immunology, el estudio se enmarca en una línea de investigación sobre los péptidos de defensa del hospedador. Estas moléculas forman parte de la inmunidad innata de los peces y constituyen una de sus primeras barreras frente a microorganismos potencialmente patógenos.
Encapsulación para proteger el péptido
El equipo buscó proteger la piscidina 1 de la degradación durante su paso por los primeros tramos del tracto digestivo, para que llegara al intestino posterior en condiciones adecuadas. Para ello desarrolló un sistema de encapsulación con carragenano y pectina, recubierto de quitosano, e incorporó el péptido a un pienso comercial suministrado a juveniles de dorada.
Los resultados mostraron cambios en distintos parámetros inmunitarios, entre ellos la actividad de determinadas células defensivas y la expresión de genes relacionados con la inmunidad y la respuesta al estrés en el intestino, la piel y el cerebro. Los datos apuntan a una posible modulación de diferentes mecanismos fisiológicos, más que a una estimulación general de las defensas.
Resultados todavía experimentales
El estudio plantea la posibilidad de desarrollar ingredientes funcionales para piensos acuícolas dirigidos a procesos inmunitarios específicos. También se observaron cambios en algunas características de apariencia y textura del pescado, sin alteraciones significativas de su composición nutricional.
Los autores advierten de que la investigación sigue en fase experimental: los ensayos se hicieron con peces sanos y no incluyeron infecciones controladas con patógenos. Por ello, aún no puede afirmarse que administrar piscidina 1 mejore la resistencia frente a enfermedades.
La tecnología de encapsulación desarrollada por el equipo de la UMU podría emplearse en el futuro para administrar otros compuestos bioactivos mediante la alimentación. Sin embargo, quedan cuestiones por resolver, como la biodisponibilidad del péptido y la viabilidad a escala comercial.





