Pace Gallery Europa: vuelve a beneficios y acelera su expansión tras las pérdidas contables

La sociedad británica de la galería encadena dos ejercicios con caída de facturación mientras su consejero delegado anuncia una sede más prime en Londres. Para el coleccionista-inversor, la clave es la liquidez del mercado primario, no el titular contable.

La vuelta a beneficios de Pace Gallery Europa llega con una contradicción incómoda entre el relato del sector y el registro mercantil. Marc Glimcher, consejero delegado de la galería, confirmó esta semana que el negocio está de nuevo en negro y que la nueva sede europea llegará en cuestión de semanas. Las cuentas depositadas en el Reino Unido cuentan una historia distinta, aunque menos dramática de lo que sugiere el titular.

Los estados financieros de The Pace Gallery Limited, la sociedad que agrupa las operaciones europeas y asiáticas —con la excepción de Tokio— y también la estructura estadounidense, se presentaron con diez meses de retraso ante Companies House. El ejercicio 2024 cerró con una facturación de 67,7 millones de dólares, un 35,5% por debajo de los 105 millones de 2023. El resultado antes de impuestos fue una pérdida de 2.429 dólares. No es una errata.

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Las cuentas de 2025 se publicaron casi en paralelo y matizan el desplome: la cifra de negocio cedió solo un 2,6%, hasta 65,9 millones. La explicación de Glimcher es contable y merece atención. La galería ha reorganizado su balance para que cada unidad —Berlín, Japón, Londres, Estados Unidos— opere con autonomía financiera, y ese trasvase de capital entre filiales se registra como pérdida. Con un resultado negativo de 2.429 dólares, la lectura correcta no es la del colapso: es la de un ejercicio en equilibrio forzado.

El ajuste tampoco fue solo contable. En junio la galería despidió a 50 empleados y sacó de su nómina a otras 50 firmas, entre ellas TeamLab, John Gerrard, Keith Coventry y Glenn Kaino. El catálogo quedó en 85 artistas. Glimcher justificó las salidas señalando que no eran nombres con los que la galería mantuviera un compromiso activo, y defendió hacer menos cosas mejor antes que muchas con menos rigor. Traducido a lenguaje de inversión: menos estructura fija y más dependencia de la rotación de obra joven.

El primer dato que sostiene su tesis no viene del registro, sino de la feria. Pace calificó su participación en Art Basel Paris como la mejor de su historia y agotó las exposiciones individuales de varios artistas jóvenes. En paralelo, la sede de Los Ángeles firma un año extremadamente rentable. Es la señal que el mercado primario europeo llevaba dos años esperando.

De 105 a 65,9 millones: el ajuste real de Pace en Europa

La sede londinense ocupa 8.600 pies cuadrados —unos 800 metros cuadrados— en Hanover Square y está en el mercado desde junio, cuando la compañía anunció su intención de buscar un espacio menos corporativo. Glimcher afirma tener ya dos opciones cerradas en zonas más prime de la capital, con una superficie similar y un modelo operativo distinto al actual.

Vender inmueble y realquilar espacio prime no es una retirada: es convertir ladrillo en liquidez sin abandonar el mercado que mejor conecta Asia y Europa.

En septiembre llegó el segundo movimiento: la galería busca inquilinos para una parte de su cuartel general de Chelsea, en Nueva York. Dos operaciones inmobiliarias en cuatro meses dibujan una estrategia clara. Pace está transformando activos fijos en caja y reduciendo el peso del ladrillo en su cuenta de resultados mientras renegocia su posición en las dos capitales del mercado.

Londres, Hanover Square y el nuevo mapa inmobiliario de las galerías blue chip

mercado del arte

Conviene separar dos cosas que el titular mezcla. La primera es la salud de una galería concreta, que depende de su capacidad para vender obra joven a una base de compradores estrecha. La segunda es la profundidad del mercado primario europeo, que es lo que de verdad afecta a una cartera de arte. Y aquí los números mandan: 65,9 millones de facturación en una estructura que agrupa Europa, Asia y Estados Unidos implica un negocio de márgenes finos, costes fijos altos y sensibilidad extrema al ciclo.

Mi lectura es que Pace ha hecho lo que haría cualquier family office con un activo ilíquido: recortar estructura, monetizar inmuebles y concentrar la propuesta en el segmento con rotación real. La obra de artistas jóvenes con demanda de feria encuentra comprador en semanas; una pieza secundaria de 500.000 euros puede tardar meses. Esa asimetría de liquidez es el verdadero riesgo del mercado del arte, y no la cuenta de resultados de una galería.

El arte no cotiza, pero se compra y se vende: la salud de las galerías blue chip es el indicador adelantado más fiable de la liquidez del mercado primario.

Para el inversor con patrimonio en arte, el informe de Companies House aporta algo que ninguna feria muestra: la estructura de costes del intermediario. Un coleccionista que negocia comisiones o descuentos en el mercado primario debería saber si su galería está vendiendo patrimonio inmobiliario para sostener el circulante. No es un problema de solvencia; es información de negociación. El siguiente hito para medir si la recuperación es real será Art Basel Miami Beach, en diciembre, junto a las cuentas de 2026, que deberían depositarse dentro del plazo legal.

Qué compra realmente un inversor cuando compra arte: liquidez y horizonte

💎 Veredicto Wealth

El arte de mercado primario es un activo de diversificación, no de preservación pura: exige horizonte de cinco años y tolerancia a la iliquidez. El riesgo a vigilar es la concentración de compradores en pocas ferias, no la cuenta de resultados de Pace.


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