1El cambio: la bolsa del duty free deja de subir gratis a la cabina desde noviembre
Ryanair no ha publicado ninguna norma que prohíba la bolsa del duty free, pero la ha dejado sin recorrido práctico. Sus condiciones siguen permitiendo subir las compras libres de impuestos junto al equipaje de mano, y la tarifa básica mantiene un único bulto gratuito de 40 × 30 × 20 centímetros que debe entrar bajo el asiento, medida ampliada el 4 de septiembre de 2025 (antes 40 × 25 × 20, de 20 a 24 litros de volumen). Lo que se endurece desde noviembre es el control: el 12 de noviembre desaparecen la tarjeta de embarque en papel y los mostradores de facturación, y la sanción en puerta por un bulto que no pase el medidor sube de 60 a 70 euros. El mensaje de Michael O’Leary es que hay que eliminar a ese 0,1% de pasajeros que incumple las reglas.
El detalle que cambia el cálculo del viajero es la prima del personal de tierra: desde noviembre cobra 2,50 euros por cada bulto fuera de medida que detecta, frente a los 1,50 anteriores, y desaparece el tope mensual de 80 euros por empleado. Con los nuevos medidores ya instalados en 235 aeropuertos, la bolsa de perfume o alcohol comprada tras el control de seguridad deja de colarse como excepción y pasa a contar como segundo bulto si no cabe en la bolsa gratuita. La salida razonable es comprar Priority & 2 Cabin Bags (una maleta de 10 kilos y 55 × 40 × 20 centímetros) o facturar 10 kilos al reservar, casi siempre más barato que la tarifa de puerta. La bolsa precintada de líquidos sirve para pasar el control, no para ampliar equipaje.



