2A quién afecta: pasajeros con tarifa básica y sin Priority ni maleta de 10 kg
El cambio no afecta a todos por igual. Quien vuela con la tarifa Basic —la más barata y la que elige la mayoría de los pasajeros— solo tiene derecho a un bulto que quepa bajo el asiento delantero: 40 x 30 x 20 centímetros, sin límite de peso declarado. Nada de trolley. Quien no haya pagado Priority ni haya facturado la maleta de 10 kilos (55 x 40 x 20) entra de lleno en el colectivo vigilado: desde noviembre, Ryanair paga a su personal de tierra 2,50 euros por cada bulto no conforme que detecte en la puerta, frente a los 1,50 anteriores, y ha eliminado el tope de 80 euros mensuales que limitaba esa prima. El que no pase el medidor metálico abona hasta 75 euros por trayecto para que la pieza viaje en bodega, muy por encima de los 60 euros que se cobraban antes y de lo que cuesta contratar el servicio con antelación.
El perfil del afectado es masivo porque la tarifa Basic es la puerta de entrada a la ‘low cost’: quien viaja un fin de semana con una mochila grande o con la típica maleta de ruedas de cabina, quien no quiere pagar suplementos y quien reservó antes de los cambios. Michael O’Leary cifra en unos 200.000 los pasajeros sancionados al año, un 0,1% del total, y sostiene que las reglas solo persiguen a quien intenta colar equipaje de más. A ellos se suma un detalle práctico: Ryanair fijó el bulto gratuito en 40 x 30 x 20 centímetros —mismo volumen que la medida anterior, 24 litros, pero con otra forma—, de modo que parte de las bolsas compradas para el antiguo límite de 40 x 20 x 25 quedan fuera del marco. La alternativa es pagar Priority, cuyo precio sube cuanto más tarde se contrata, o facturar los 10 kilos.



